Quien tenga que cruzar la terminal de
autobuses en la cabecera departamental, debe llevar unas monedas en la
mano por si le toca la desgracia de ser interceptado por alguno de los
vagos o drogadictos que han encontrado en pedir limosna una manera de
vivir.
Hey, dame una cora!, si no me la das te sigo!. Es una frase
a la que ya están resignados los ciudadanos que llegan a esperar
autobuses al sitio situado en la salida de la ciudad a San Miguel.
Leyes
para aplicar
- Hay regulaciones que pueden ser aplicadas contra quienes exigen
dinero bajo amenazas.
- El Código Penal contempla prisión de uno a tres años
para quienes bajo coacción, es decir, por medio de
violencia, obliguen a realizar,
cometer u omitir alguna acción.
- Similar pena hay para quien
amenace a otra persona. |
Los adultos mayores y las mujeres son sus víctimas
predilectas. El problema para los unionenses comienza desde la delegación
de Gobernación hasta la esquina de la terminal. Es un tramo de
tres cuadras donde funcionan dos cantinas, un billar y una discoteca.
En esa zona, ubicada a la salida de la ciudad, hay pequeños puestos
de ropa, accesorios, comedores y peluquerías cuyos dueños
se sienten afectados porque les vagos ahuyentan a la clientela.
José Moreno, propietario de una peluquería, dijo que ya
no soportan a los bolos y drogadictos que pasan todo el día hostigando
a la gente.
"La gente les tiene miedo, más las mujeres",
dijo Moreno, quien instó a las autoridades a que tomen medidas.
Pero no es sólo el hecho de que exijan dinero. Yanira González,
otra unionense, recordó que en la terminal han sucedido varios
hechos violentos relacionados con estas personas. "El problema es
que en esa zona existen varias cantinas y billares", piensa González.
Un cobrador de buses manifestó que en algunas oportunidades estos
sujetos amenazan a sus víctimas con navajas.
Sitio peligroso
Varios dueños de negocios exigieron que la municipalidad ordene
el cierre de los dos expendios de aguardiente y el billar ubicados cerca
de la terminal.
 |
La zona
Afectados. Peatones y dueños de negocios piden vigilancia.
Foto EDH |
Ante esta situación, el subinspector Miguel Calderón
Castillo, de la PNC, manifestó que el cuerpo de seguridad tiene
una patrulla de agentes en bicicletas asignada a la zona, pero no sirve
de mucho porque la gente no colabora denunciando acciones delictivas.
Rafael Escobar Portillo, jefe de seguridad pública en La Unión,
indicó que exigir dinero no es prohibido, que la actual ley antimaras
no lo establece.
Incluso el domingo fue atacado a puñaladas Geovany Álvarez,
de 25 años, conocido como "El Saliva". Es uno de los
que viven de exigir dinero y según los registros policiales, ha
sido arrestado varias veces por hurtos, pero sale en libertad porque la
gente no le acusa formalmente.