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VISITA DE FUNES
César Funes, de la Secretaría de la Juventus, anoche
se reunió con la junta directiva de la Fesfut. Fue una
reunión muy positiva y estamos dispuestos a colaborar con su
plan, confesó Humberto Torres.
Foto EDH |
Claudio Martínez
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El fútbol, como la mayoría de las cosas en la vida, se maneja
por la ley de la oferta y la demanda. Y el salvadoreño no es la
excepción.
Aquí, cada vez son más los que se quejan de que los extranjeros
que llegan en el país no son de lo mejor.
Es cierto que algunos terminan en la banca y en muchos casos no marcan
una diferencia sobre los nacionales, pero es lo que hay.
¿Por qué no llegan mejores? Muy simple, porque los mejores
se van a otros mercados, donde el prestigio y los dólares son un
atractivo irresistible.
Los futbolistas de clase mundial van al Real Madrid, Milan, Barcelona,
Inter, Bayern Munich, Juventus o Arsenal. Otros, probablemente grandes
promesas a punto de explotar, van a otros clubes de Europa con menos nombre,
pero igualmente con un gran poderío económico.
Luego, en un tercer nivel, están los clubes de la Europa no tradicional,
mercados como el griego, turco y ruso, que son capaces de contratar figuras
de renombre, muchas de ellas en la etapa descendente de su carrera, pero
invirtiendo fuerte.
Otros, ya con menos nivel, optan por las segundas divisiones de países
como España, Italia o Portugal, donde muchos sudamericanos especialmente
brasileños, argentinos y uruguayos se han instalado y disfrutan
de una interesante estabilidad.
Un mercado que cada vez crece más es el mexicano, una buen alternativa
para buenos jugadores extranjeros a los que se les ofrece mucho dinero
y un campeonato muy competitivo donde lucirse. Así, el Cruz Azul,
por ejemplo, tiene a dos jugadores de la Selección de Argentina
César Delgado y Luciano Figueroa- y el América al
chileno Reinaldo Navia. Algunos extranjeros en México ganan 40,000
dólares al mes.
La clave para traer futbolistas de otros países es el dinero que
se quiera invertir. Ése es el imán. Y aquí es donde
funciona la ley de la oferta y al demanda.
Once Municipal, por ejemplo, podría contratar a Rivaldo si tuviera
el dinero suficiente para hacerlo. Bastaría que le ofrezcan 3 millones
de dólares para convencer al brasileño. Así, por
ejemplo, funciona en Qatar o Arabia Saudita. Los jugadores no obtendrán
prestigio, pero sí un ingreso económico difícil de
rechazar.
¿Qué ofrece el fútbol salvadoreño? Un sueldo
de 700 a 2,000 dólares en el mejor de los casos, jugar en estadios
semivacíos, sin vestuarios y viviendo como ocurre en algunos
clubes en casas que no tienen las mínimas condiciones.
Por lo tanto, salvo algunas excepciones, sólo aquellos que acepten
esas reglas del juego son los que llegan a jugar a este país, que
normalmente no son ni los mejores ni los que le siguen a los mejores.
A veces simplemente son los más valientes o los más desesperados.
Cuando se busca un extranjero de nivel, se necesita invertir mucho dinero.
O tener mucha suerte.

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