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Van tras el sueño iraquí

Viaje. De las 39 personas que parten hoy al país árabe, seis son mujeres. Tienen un contrato de seis meses. El sueldo promedio de 1,300 dólares les ha hecho alejarse de sus familias

Publicada 22 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Despedida. Delmy Cabezas con dos de sus hijos. La paga ofrecida le hizo marchar a Oriente Medio.
Foto EDH

Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Tres jeans azules, blusas celestes y un diccionario inglés-español es lo más notable en los equipajes que llevan las seis mujeres que hoy partirán hacia Iraq. Excepto una, todas son madres solteras con no menos de tres hijos.

Lo harán junto a 33 hombres más. Los 39 se unirán el miércoles a los 142 reservistas que desde hace un par de meses prestan seguridad en embajadas, hoteles y otras instalaciones en las localidades de Kirkuc, Basora y Bagdad.

“Más que valor, es la pura necesidad de sacar a mis hijos adelante”, confiesa Dora Ortiz, una mujer de 26 años que comparte la casa con su madre y otros hermanos en una comunidad del cantón Sitio del Niño, La Libertad.

Dice que no lleva fotos de ninguno de sus cinco hijos ni de otro pariente, para no llamar la nostalgia. Allá tratará de hacerse un corazón frío, para no sentir la lejanía, más que todo durante fin de año.

muchos ansían
la oportunidad

- Moisés Linares y José Martínez llegaron ayer a la casa de quien recluta para ir a trabajar a Iraq.
u Sabían que un contingente partiría hoy, pero llegaron por si acaso.
-“Ah, por si algunos han agarrado zumba, aquí estamos nosotros, que nos podríamos ir”, aseguró Linares.
- En efecto, dos de los enlistados perdieron la oportunidad, porque agarraron una
borrachera continua.
- Aun así, Linares y Martínez llegaron
tarde. Ya habían
buscado su reemplazo.
u Decepcionados,
dejaron un contacto telefónico por si acaso piden otro contingente.
-“Qué lástima. Los que tienen la oportunidad no la aprovechan”, se lamentó la mujer de uno de los desafortunados, que dijo tener hipotecada la casa.

La mujer asegura que va feliz, pensando en el dinero que ganará durante los seis meses que dure su estancia. “Lo que llevo en mente es ahorrar para hacer una casita para mis hijos y que ellos estudien”, afirma, mientras mece en una hamaca al último de sus críos, William Gustavo, de un año.

Para Dora, el ambiente en que vivirá no es desconocido, por lo menos de oídas. Se lo han dejado claro Marcos y Sebastián, sus dos hermanos que se fueron en septiembre.

Ellos le han dicho que la comida es buena, aunque no tiene el mismo sabor de los frijoles salvadoreños. También le han comentado que allá comen mucha fruta.

Su hijo mayor, de doce años, ha asimilado bien lo de la separación, según ella, porque es consciente ya de los apuros económicos, que para ellos son lo ordinario.

Delmy Cabezas es otra de las que hoy se embarcan en el sueño iraquí. Tiene cuatro hijos. Una de sus hermanas se los cuidará.

Ayer, la mujer parecía ansiosa de partir. A cada rato reventaba una carcajada. Su hija mayor, Nancy Abigaíl, 13 años, es la única que parece resentir el viaje. Los más pequeños le piden que les traiga pollo frito a su regreso.

Al igual que Dora, Delmy no tiene un techo propio y va también con el sueño de ahorrar dinero para edificar uno, aunque sea pequeño, pero propio, expresa. Además, quiere dejar de vender en el mercado, como hasta ahora lo ha hecho para ganarse el sustento.

“Estoy decidida, no he tambaleado. En la noche tal vez sentiría feo al no tener a mis cuatro hijos a mi lado. Pero trataré de dormirme luego para no pensar mucho en ellos”, sostiene la mujer de 32 años.

“Si los dejo, no es porque no los quiera. Es un sacrificio que voy a hacer por ellos”, expresa, agregando que si la empresa para la que trabajarán les diese la oportunidad de reengancharse con otros seis meses (un año en total), para ella sería mejor.

Dora Ortiz. La madre de cinco hijos está decidida.
Foto EDH

Sandra Dinora Cabezas, 29 años, hermana de Delmy, también se va hoy a Iraq. Ella deja tres hijos al cuidado de su marido, quien en un principio no creyó que lo del viaje fuera en serio. Para Sandra o era Estados Unidos (mojada) o Iraq.

Según ha trascendido, las mujeres serán destinadas a trabajar como agentes de seguridad en un hotel de Bagdad.

Todas han recibido un entrenamiento rápido en el uso de armas de fuego. En Jordania serán adiestradas en armas.

Igual suerte han corrido los hombres de este contingente. Varios de ellos son bilingües, que ayudarán mucho en la comunicación entre sus compatriotas y las gentes con quienes trabajarán.

Varios de los reservistas que hoy se van para Iraq por un período de seis meses, ayer parecían ansiosos por que el día pasara. Era como un domingo normal, como si el viaje fuese a San Miguel y no a ultramar.

Las mujeres de éstos o las madres no han puesto reparos al viaje. Las condiciones laborales de muchos (desempleados o mal pagados) hacen ver el viaje como una oportunidad caída del cielo.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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