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La nota del día
No se preparan los técnicos requeridos

Continuar enseñando carreras de poco e incierto futuro, es un engaño para estudiantes, padres de familia y la sociedad entera

Publicada 22 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Bien sabemos que el país necesita capacitar a sus jóvenes, tecnificar su fuerza laboral, volver más competitiva su producción, generar fuentes de trabajo. Aunque hay distintas maneras de lograr esos objetivos, no hay mucho qué inventar. Lo importante es conseguir eficiencia en la formación de la gente, combatir los despilfarros y buscar formas más prácticas de alcanzar lo que se desea.

La mala noticia es que prácticamente todos los centros de formación superior no ofrecen la diversidad de carreras técnicas que se acoplen a las exigencias del mundo de la producción, concentrándose en los viejos oficios: ingeniería, abogacía, medicina, farmacia, comunicaciones. El problema es lo restringido, estrecho, del mercado para esas profesiones, cuando por otra parte hay una gran carencia y las consiguientes oportunidades para muchísimos otros técnicos en una amplia diversidad de campos.

Hay además otra explicación de lo que sucede: no hay profesores para enseñar tecnologías punta, mientras es tan fácil conseguir “maistros” en las carreras tradicionales. La mayoría de los profesores de universidad lee unos cuantos textos y va a las aulas a repetirlos, sin aportar ni nuevas experiencias ni menos ideas frescas. En la UES la situación es peor, pues trafican en doctrinas muertas.

 Hasta donde sabemos, ningún centro de educación universitaria mantiene vínculos estrechos con empresas o sectores profesionales no académicos. Lo que es peor es la actitud que hay en algunos: las empresas primordialmente buscan “explotar” a su personal y en su mayor parte son culpables de la pobreza imperante. La idea es expuesta en sus publicaciones, en lo que declaran y en las causas que promueven. Siendo así, nadie espera que las autoridades de uno de esos centros vayan a acercarse a las empresas, o inclusive al gobierno, para averiguar cuáles son las ocupaciones y los conocimientos que más demanda o futuro tienen.

Estafan jóvenes, familias y sociedad

El método que se emplea en el primer y segundo mundos para capacitar técnicos y científicos consiste, a grandes rasgos, en preparar a los estudiantes con una medida de rigor en las ciencias básicas y en especial en matemáticas, para luego, adentrándose en las carreras, brindarles los conocimientos especializados. Esto último se hace a través de seminarios, en programas de investigación, en intercambios con otras universidades y en esfuerzos mancomunados con empresas donde esas tecnologías se aplican. En algunos países la preparación en determinadas disciplinas se centra en un número de universidades, no en todas. El desarrollo que ha tenido la India en programación se basa en tales enfoques, como lo demuestra el hecho de que la mayoría de empresas que se dedica a ello están alrededor de la ciudad de Bangalore.

No hacerlo, continuar enseñando carreras de poco e incierto futuro, es un engaño para estudiantes, padres de familia y la sociedad entera. Peor cuando en vez de hacer de ellos buenos profesionales aun en las carreras de siempre, los “oficios académicos”, se les envenena y se les confunde, convirtiéndolos en carne de cañón de doctrinas y movimientos políticos. La población salvadoreña gasta enormes cantidades de dinero en sostener la universidad estatal, sin obtener a cambio los frutos debidos, o más bien, recibiendo graduados que sólo con dificultad se desempeñan en su vida. Tal estado de cosas no puede seguir.

 

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