
Eduardo
Torres
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Algo positivo está sucediendo en
El Salvador, más allá, por supuesto, de que, a gran velocidad,
nos acercamos a la Navidad y el Año Nuevo, para vivir intensamente
la época más linda del año: la de la conmemoración
del nacimiento del Niño Jesús y el fin del año calendario.
La positiva agenda empresarial, que tiende más a consolidarse año
con año, tras la realización de los Encuentros Nacionales
de Empresarios (Enade), va en total sintonía con lo que el país
requiere. Para muestra un botón: visión conjunta en los
temas estratégicos de nación; responsabilidad social empresarial
como concepción integral de negocios, que vaya dejando atrás
la filantropía e iniciar de una vez el permanente esfuerzo, de
largo aliento, de diálogo social, fue la temática desarrollada
hace diez días durante el Quinto Enade.
Las cuantiosas inversiones realizadas por prestigiosos grupos empresariales
con apuestas claras, de largo plazo, al desarrollo económico de
El Salvador en particular y, en general, al de la región centroamericana,
hacen lucir ya como ciudad de primer mundo el corredor entre la Colonia
San Benito, Merliot y la carretera hacia Santa Tecla.
El renacer de la esperanza de una pronta aprobación del TLC con
los Estados Unidos, tras la reelección del Presidente George W.
Bush, es otro hecho muy positivo su contendiente, el senador John
Kerry, había dicho que revisaría el texto aprobado
que mucho habrá de contribuir en donde más se necesita:
en la generación de puestos de trabajo. Porque, ¡vaya que
dignifica al ser humano la prestación del trabajo honrado!, de
cualquier tipo que sea toda vez que sea honrado.
Pero para dar fe de que no sólo es allá arriba
donde El Salvador va cambiando su fisonomía, quien esto escribe,
por razones eminentemente profesionales, ha andado a lo largo y ancho
del territorio nacional durante el último año y medio. Lindo
luce el país. La única carretera de polvo, no muy bien balastrada,
encontrada durante este año ha sido en el trayecto Ilobasco-Presa
5 de Noviembre. El año pasado, a punto de iniciar la pavimentación,
es decir de polvo pero impecablemente balastrada, se encontraba la ruta
La Unión-Santa Rosa de Lima.
Para quienes duden de lo linda y cambiante hacia la modernización
que luce la nueva fisonomía nacional, los invito a que se den una
vuelta por La Chulona ya sea hacia Chalate, o hacia oriente
u occidente. Muchas son las necesidades que como país tenemos,
pero que vamos mejorando, pues de ello no cabe ninguna duda. El punto
es darle sentido y esperanza a las necesidades más sentidas de
la gente. El tema es que cada padre pueda llegar a sentir que con su dedicación
y esfuerzo, nuestros hijos habrán de tener mayores oportunidades
de las que nosotros tuvimos y que nuestros nietos nacerán y crecerán
en un país estable, claramente enrumbado hacia el desarrollo.
En ese sentido, aunque en diferente línea de pensamiento la
democracia de por sí estimula el disenso, no se puede menos
que ver con simpatía el nuevo esfuerzo político iniciado
públicamente el fin de semana anterior. Siendo para mí la
polarización política el principal problema que tiene el
país, del cual se derivan muchos de los principales males que padecemos,
pues no queda más que desear suerte a todo esfuerzo despolarizante,
democrático, que surja con visión de país.
Mi sueño a nivel personal, habiendo vivido como todos los de mi
generación la vorágine de la guerra, es llegar a ver un
El Salvador donde sean matices las diferencias como en Chile, para
no ir al mundo desarrollado, en sustitución de la desfasada
y oprobiosa lucha entre sistemas.
La buena noticia, me parece a mí, es que hemos venido haciendo
lo que hay que hacer aún en las situaciones más adversas,
léase la guerra, la reconstrucción nacional, los desastres
naturales y los ciclos recesivos de la economía mundial. Ciertamente,
la tarea es de todos, porque a todos nos pertenece El Salvador.
Hay razones para el optimismo. No desea quien esto escribe pecar de sobre
optimista, pero definitivamente entre la óptica del vaso medio
lleno y el del medio vacío, pues sin lugar a duda me quedo con
el medio lleno.
Se siente, además, la claridad del rumbo que necesita el país.
Obviamente que habrá de ayudarnos, el nuevo ciclo positivo de la
economía mundial. ¡Así sea!
* Licenciado en Ciencias Jurídicas
y columnista de El Diario de Hoy.

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