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Con el silencio como escudo

La mayoría de seleccionados no quiso comentar nada a su regreso al país. En el aeropuerto, más de alguno se llevó un reclamo o un insulto

Publicada 19 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Un valiente. Cristian Álvarez fue uno de los pocos que habló a su salida de la terminal aérea.Foto EDH / Lizette Moreno

Mario Posada
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


El Aeropuerto Internacional El Salvador lucía más lleno que de costumbre. La mayoría de personas esperaban a sus familiares, los “hermanos lejanos”, que vienen al país a pasar las festividades de fin de año.

Un policía que controlaba el tráfico fue el primero en preguntar: “Hey, ¿a qué horas viene la selección? A ver si no les gritan cosas”, comentó el agente.

Alrededor de la 1:30 p.m., los seleccionados hicieron su presentación. La gente que aguardaba por sus parientes, comentaba en voz baja. “Vaya, ahí está tu selecta. Perdedores de mierda”, dijo un hombre de mediana edad.

El primero en abandonar la sala fue Santos Cabrera. Con una mochila en la espalda y sus inseparables audífonos, el volante salió con paso presuroso. “¿Y por qué vas tan ahuevado pues, Santos?”, le increpó un hombre.

El mediocampista, de opaca actuación ante Panamá, se negó a dar declaraciones. “Estoy mal”, alcanzó a decir. La historia se repitió una y otra vez: Julio Castro, Misael Alfaro, Jorge Rodríguez, entre otros, también se negaron a hablar.

Cristian Álvarez fue el primero en dar la cara. “Lamentablemente perdimos, pero igual no hubiera servido de nada la victoria porque Jamaica empató con Estados Unidos”, enfatizó el creativo.

Otro que tampoco le tuvo miedo a la grabadora fue Víctor Velásquez, el jugador salvadoreño más regular dentro de la eliminatoria y que, incluso, se convirtió en el goleador de la Selecta.
El zaguero inspiró fuerte y alcanzó a decir que “le pedimos disculpas a la gente porque no pudimos cumplir las expectativas que tenían de nosotros”.

Por su parte, Emiliano Pedrozo, que a pesar de ser el hombre que más propuso ante los panameños, fue removido, inexplicablemente, en el segundo tiempo, agradeció la oportunidad que tuvo para vestir por primera y, quizás última, ocasión la camisa de la Selección Nacional.

Antes de que el bus se marchara, un joven tuvo la osadía de gritarles un par de improperios a los seleccionados. Los jugadores, con Santos Rivera a la cabeza, le contestaron al fulano. Por suerte que el bus ya había arrancado e iniciado su camino de regreso al Albergue del Futbolista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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