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Sudáfrica 2010 comienza hoy

Alemania 2006 ya quedó atrás para El Salvador luego del desastre de Panamá. Faltan 2,019 días para
que comience el próximo Mundial e infinidad de cosas por cambiar. Eso sí, hay que arrancar ahora mismo

Publicada 19 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Redacción Deportes
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


No hay que vivir de lamentos. Las lágrimas, las broncas, las decepciones por una eliminación ya anunciada sirven de poco ahora. Alemania 2006 será otro Mundial para ver por televisión y una vez más, como en los últimos 24 años, los salvadoreños deberán tomar partido por otros que sí estarán. Como siempre, algunos irán por Brasil, otros por Argentina o España.

Sin embargo, es hora de un gran cambio. Un cambio de raíz. Profundo. Hay que ponerse a pensar ya en el Mundial Sudáfrica 2010. Faltan 2,019 días, un poco menos que seis años para que empiece. Tiempo suficiente para que las estructuras del fútbol salvadoreños –frágiles, corroídas y desvencijadas– se renueven. Para refundar el fútbol en este país se necesita la participación de todos y cada uno de los sectores que aquí se detallan.

Federativos


La junta directiva de la Fesfut nunca gozó de popularidad, pero el desgaste de los últimos años les ha hecho perder la poca credibilidad que le quedaba. Humberto Torres, su presidente, se ha esforzado para que esa entidad pueda salir adelante, pero los resultados han sido más que desalentadores. Las últimas y repetidos fracasos han hecho olvidar el logro de la medalla dorada en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. En cambio, los escándalos que algunos de sus directivos han sido protagonistas están siempre presentes, como el caso de los jugadores que se quedaron en Miami tras el viaje a Jamaica en noviembre de 2003 o la selección apócrifa que se presentó en Zimbabue organizada por Roger Barberena, entonces director de la Festut.

Muchos piden urgente la renuncia masiva de los federativos. Es difícil saber si eso es la solución, ya que los que han estado antes también nos condujeron al fracaso y a la humillación. Pero sería un buen gesto que ofrecieran sus renuncias y le dejaran su lugar a otros con más voluntad e iniciativa. Al menos demostrarían que no les interesa estar aferrados al poder. Si un futbolista juega mal no lo vuelven a llamar y si un entrenador no consigue resultados lo despiden. Pero los directivos, pase lo que pase, parecen inamovibles.

Clubes

Las interminables luchas de la Primera División con la Fesfut le han hecho mucho daño tanto a la Selección Nacional como a los clubes. De esa disputa nadie sale ganando. Los recelos entre Humberto Torres y Carlos Méndez Flores, quienes en la última conferencia de prensa hicieron apenas una tregua, han sido una traba importante.
La Selección debería tener un calendario de partidos internacionales –algo que no sucede por lo difícil que cuesta conseguir un equipo que no sea Guatemala para jugar amistosos- y los clubes deberían respetarlo.

Gobierno

El Presidende Tony Saca, como todos los salvadoreños, está cansado de las humillaciones. Sabe que la Selección últimamente genera dolor y antipatía, por lo que quiere un cambio urgente.

Es un secreto a voces que desde el interior del Gobierno se planea una intervención de la Federación. Sólo se están evaluando los daños colaterales que eso implicaría, por eso se están tomando su tiempo.

Tanto Saca como César Funes, director de la Secretaría de la Juventud, saben que desembarcar en la Fesfut significa que la FIFA desconozca la nueva autoridad y suspenda automáticamente a El Salvador de todas las competiciones. Pero también son concientes de que si hay un momento para hacerlo es ahora, ya que eso les permitiría “limpiar la casa”, elegir una nueva directiva y volver a entablar lazos con la entidad madre del fútbol en los próximos dos años, donde no hay competiciones importantes. Algo así hizo Costa Rica la década pasada y un proceso similar ocurrió en Guatemala el año pasado. Casualidad o no, ambos países se clasificaron para la siguiente ronda.

Jugadores

Habrá que trabajar mucho para fabricar futbolistas de nivel, algo que cada vez escasea más por estos lados. La realidad es que no hay. Los clubes no se preocupan mucho en sus canteras, prefieren gastar el dinero que a veces no tienen en extranjeros de nivel mediocre, a los que terminan despidiendo a medio torneo por “bajas actuaciones”.

Once Lobos, un ejemplo a imitar, tiene planeado formar sus fuerzas básicas, pero el resto retrocede. FAS ya no tiene su equipo en Segunda División.

Las Selecciones juveniles, las que también coordina Contreras Palma, tampoco han dado alegría en los últimos tiempos. La Sub-17 no pudo ir al Mundial de Finlandia, la Sub-23 no pasó de la primera ronda eliminatoria de los Olímpicos ante Canadá, la Sub-20 acaba de fracasar en su intento de clasificar al Mundial de Holanda.

La realidad es cruda. Tampoco hay jugadores de exportación, nadie busca a los salvadoreños para llevárselos a Europa. Los dos únicos en el exterior son Eliseo Quintanilla –flamante campeón con el DC United sin jugar apenas un minuto en todo el campeonato– y Diego Mejía, en el Motagua de Honduras.

No queda otra que seguir trabajando con los jóvenes, donde Nelson Reyes (Atlético Balboa), Adán Larios y Carlos Calderón, por poner algunos ejemplos, pueden marcar el camino.

Entrenadores

Muchos creían que la solución era despedir a Paredes, como si él hubiera sido el problema de todos los males de la Selección. Un razonamiento simplista. Cuando llegó Contreras Palma todos creían ver un cambio notable en la Selecta, pero en el juego en el Rommel Fernández demostró que todo seguía igual o peor. De hecho, contra Panamá jugó su peor partido de las Eliminatorias, porque renunció a atacar y apostó a un esquema defensivo para que la derrota no fuera más humillante.

Contreras Palma ya terminó su ciclo y se supone que volverá a su antiguo cargo luego de su frustrante experiencia. Tampoco ha sido su culpa, al margen de que el planteamiento no fue el mejor, como lo reconoció el propio Beto Torres.

Para muchos, la solución es traer un entrenador extranjero. Pero eso no necesariamente lleva a la fórmula de éxito. Podría venir Fabio Capello –un entrenador que nunca ha fracasado en ningún equipo donde estuvo– y arruinar aquí su impresionante currículum.
La Selección de El Salvador tiene la particularidad de devorarse a los entrenadores. No pudo José Omar Pastoriza, que luego hizo un interesante trabajo en la selección de Venezuela. Tampoco Aníbal “Maño” Ruiz, quien ahora dirige a Paraguay.

En realidad, la solución es contratar a un buen entrenador –sin importar su nacionalidad– y dejarlo trabajar sin presiones.

Aficionados

La gente nunca le tuvo confianza a esta Selección. La vio eliminada mucho antes de que los números así lo determinasen, por lo que no fue a verla al estadio. Le dio la espalda.
Pero a pesar de la impotencia que el equipo nacional les genera, son pocos los que dimensionan el auténtico nivel del fútbol salvadoreño. Los últimos bofetazos nos demuestran que estamos más cerca de Nicaragua y Belice que de Panamá, Guatemala, Honduras y Costa Rica. Duele, pero es así.

No obstante, los aficionados prefieren engañarse a sí mismos. Creían que el problema era la ausencia de Ronald Cerritos. Luego pensaron que todo se solucionaba con llamar al “Zarco” Rodríguez o a Nenei. Y más tarde, cuando el pedido a gritos de que Paredes tenía que irse se hizo efectivo, se convencieron de que finalmente el equipo iba a jugar bien y ganar. Una vez más estaban equivocados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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