Alejandro A. Tagliavini
Buenos Aires (AIPE
El Diario de Hoy
marvingaleas@yahoo.com
Argentina no pasó de ser uno de los países más ricos
del mundo a formar parte de los países pobres de Sudamérica
por casualidad, sino porque su dirigencia cayó en una fuerte degradación
moral, cuyo caso más representativo fue el de Juan Domingo Perón,
quien siendo presidente y estando casado, entre muchas otras cosas, simpatizaba
con mujeres estudiantes menores de 17 años. Pero la degradación
no sólo abarca a los políticos, sino también a la
dirigencia empresarial, particularmente a los banqueros en Argentina que
se han convertido en verdaderos ladrones de guante blanco, y también
a muchos jueces, incluyendo a los miembros de la actual Corte Suprema
de Justicia. Ésta acaba de dictar un fallo que significa la destrucción
del sistema legal, la negación definitiva del sistema institucional
argentino y, lo que es peor, la subversión del orden moral. En
esta descomposición se maneja cómodamente el actual gobierno,
conformado por muchos ex miembros activos de bandas terroristas.
Hagamos un poco de historia. En diciembre de 2001, el ministro Domingo
Cavallo, a pedido de los bancos, confiscó los depósitos
bancarios, en el peor robo de propiedad privada de la historia argentina.
Luego de la salida de Cavallo, el nuevo presidente, Eduardo Duhalde bajo
cuyo mandato el PIB tuvo una caída récord de 20%,
en enero de 2002 dispone la pesificación de los depósitos
bancarios, es decir, la transformación de los dólares depositados
en pesos, pero ni siquiera al cambio real (casi 3 pesos por dólar),
sino a 1,40 pesos por dólar, más un coeficiente de actualización
por inflación.
Ajustándose a derecho y a las más elementales normas morales
(la propiedad es un derecho natural) en febrero de 2002, la Corte Suprema
de Justicia declaró inconstitucional la confiscación efectuada
por Cavallo. En marzo de 2003, en otro fallo razonable, la Corte declaró
inconstitucional la pesificación y ordena devolver
los depósitos en su moneda original, en dólares. Estos fallos
produjeron muchos comentarios, pero probablemente el más diabólico
fue que si bien el fallo era moralmente válido, resultaba impracticable.
Lo que en realidad sostenían es que la moral es impracticable en
la nueva Argentina.
¿Es posible la devolución de los dólares? De los
más de 60,000 millones de dólares depositados en los bancos
cuando se confiscaron los ahorros, quedaron solamente alrededor de 15,000
millones; el resto fue retirado bajo presión por los ahorristas,
a un peso devaluado en vez de dólares, perdiendo hasta el 70% de
sus ahorros. Pero los estatistas no quieren que se actúe con la
moral y con la ley.
La razón es que, en primer lugar, deberían venderse las
propiedades del Estado y luego los bancos hasta donde sea necesario. Pero
el Estado ni siquiera considera deshacerse de la cantidad incalculable
de bienes que posee, y los bancos no quieren afrontar pérdidas
que podrían llevarlos a una merecida quiebra.
Luego, el sistema financiero debería desregularse, de manera que
nuevas entidades puedan entrar a ocupar el lugar de los bancos quebrados
y que quienes lo prefieran puedan trabajar con bancos en el exterior.
Así, no sólo se restauraría el Estado de Derecho,
sino que se ayudaría a mejorar la economía, al provocar
una disminución de la propiedad estatal y una desregulación
del sistema financiero.
Pero la composición de la Corte Suprema no le gustaba al presidente
Kirchner y reemplazó a jueces por sus secuaces. Así la nueva
Corte convalidó la pesificación, con la firma
de los jueces Carlos Maqueda, Antonio Boggiano, Augusto Belluscio, Helena
Highton de Nolasco y Eugenio Zaffaroni. Con esta resolución, el
máximo tribunal no solo contradijo los fallos anteriores, sino
que revocó los fallos de innumerables tribunales inferiores.
En los considerandos del fallo se argumenta que el contexto económico,
social e institucional que rodeó a las medidas no puede ser soslayado.
En otras palabras, la ley y la moral dejan de ser objetivas para pasar
a ser algo interpretado al antojo del juez de turno. Este fallo de la
Corte destruye toda posibilidad de recuperación moral de la Argentina.
* Investigador de la Escuela Superior de Economía,
Argentina. (ESEADE). © www.aipenet.com

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