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Tema para meditar
“Cuatro Plumas” cabalga de nuevo

La izquierda percibe que los demócratas son una especie de aliados que siempre tratarán de favorecer a los movimientos guerrilleros, gobiernos socialistas y partidos de izquierda.

Publicada 18 de noviembre 2004, El Diario de Hoy


Marvin Galeas
El Diario de Hoy

marvingaleas@yahoo.com

Con George W. Bush, por cuatro años más en la Casa Blanca ¿va el mundo hacia un holocausto mundial, como dicen no pocos analistas en el mundo? ¿Estamos frente al colapso del sistema de libertades en Estados Unidos? ¿De qué manera nos afecta la victoria republicana a los salvadoreños?

Luego de leer casi una decena de importantes articulistas de Estados Unidos, Europa y América latina, de ver Fahrenheit 9/11 y de conversar con algunos amigos, uno puede llegar a la conclusión de que el actual Presidente de Estados Unidos, es un peligroso guerrerista, un irredento fascista, racista y xenófobo. Una especie de irresponsable que, por petróleo o por fundamentalismo cristiano, llevará el mundo a la guerra.

Recuerdo que peores cosas se decían de Ronald Reagan. Hace poco más de 20 años, en un mundo en plena Guerra Fría y con un auge de la izquierda armada en América Central, se vaticinaba que con la victoria del ex gobernador de California, a quien dibujaban como un vaquero del Lejano Oeste, la conflagración mundial era inevitable. Los comandantes del FMLN hasta apresuraron la ofensiva final el 10 de Enero de 1981, para que Reagan “ya los hallara en el gobierno”.

Y es que por alguna razón la izquierda percibe que los demócratas son una especie de aliados que siempre tratarán de favorecer a los movimientos guerrilleros, gobiernos socialistas y partidos de izquierda.

Fue un presidente demócrata, Roosevelt, quien lideró a los Estados Unidos con mano firme, durante la segunda guerra mundial. Fue un presidente demócrata a quien no le tembló el pulso para ordenar el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre Japón. Fue Kennedy, el típico presidente demócrata quien comenzó a incrementar la presencia militar en Vietnam.

Por el contrario, fue el republicano Nixon quien impulsó las negociaciones de paz en Vietnam. Paradójicamente fue el “guerrerista” Reagan quien puso punto final a la guerra fría. Pero esto no quiere decir que los demócratas sean belicistas y los republicanos guerreristas. O al revés. Las diferencias entre los demócratas y los republicanos no son en verdad sustanciales cuando de salvaguardar los intereses estratégicos de esa nación y preservar el sistema de libertades se trata.

El sistema político de pesos y contrapesos y el granítico consenso de la sociedad en torno a los principales asuntos de la nación, ponen a salvo a Estados Unidos de la aparición de locos en el ejecutivo al estilo de Chávez, Bucaram y tantos otros en nuestra América Latina. George W. Bush no está pensando quedarse en el poder eternamente como Fidel Castro o el mismo Chávez. Dentro de cuatro años entregará irremisiblemente el poder a su sucesor o sucesora, que puede perfectamente ser un demócrata.

Probablemente, el actual Presidente de los Estados Unidos, no sea una luminaria intelectual, pero tiene a la mano, como todos los mandatarios de ese país, brillantes equipos de asesores y colaboradores.

En el equipo de Bush, destaca por ejemplo la doctora Condoleezza Rice, ex rectora de la prestigiosa universidad de Stanford. Y a propósito de esta funcionaria, según dicen mano derecha del Presidente, ¿se habrán fijado, los que hablan del racismo de Bush, en el color de su piel?

¿Un presidente xenófobo?, después los TPS para salvadoreños y hondureños y el comportamiento del voto hispano en las pasadas elecciones, no lo creo. ¿Un presidente fascista? Éste es el calificativo favorito de la ortodoxia marxista y de los más simplones analistas de izquierda contra cualquiera que no comparta sus ideas. No puede ser fascista quien impulsa políticas económicas de libre comercio y que no es partidario de darle al estado un papel preponderante en la economía.

¿Y el holocausto mundial? Es difícil esperar que después de los atentados del 9/11 y de la continua amenaza terrorista contra Estados Unidos, Washington se mantenga quieto. Bush y su equipo actuarán en consecuencia con los intereses de su país, como lo hicieron sus predecesores con diferentes formas. Me parece que los que pueden llevar al mundo a una conflagración mundial, como Hitler en el pasado, son gente como Osama Bin Laden, los liderazgos fundamentalistas islámicos o el desfasado dictador de Corea del Norte.

Finalmente, oyendo los discursos de campaña de ambos candidatos, en torno al tema del Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y, sobre todo, tomando en cuenta los TPS aprobados por los inmigrantes salvadoreños, no cabe duda de que el candidato que más nos convenía era George W. Bush.
*Columnista de El Diario de Hoy.



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