
Miriam
Mixco*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Los
seres humanos somos esclavos de nuestros hábitos. Importante es,
por lo tanto, ser esclavo de buenos hábitos, ya que así
nos garantizamos la construcción de una buena personalidad que
nos lleve a ser hombres y mujeres de bien, llenos de virtudes, capaces
de trabajar por dejar un mundo mejor.
Nunca dejen de aprender, de enfrentarse a desafíos
mentales. Bien se trate de iniciar una nueva carrera, saber más
de una disciplina, o leer de manera constructiva, todo el tiempo hay que
aprender cosas nuevas, capacitarse más en algo, andar averiguando
en el buen sentido del concepto (La Nota del Día, El Diario
de Hoy, viernes 12 de noviembre de 2004).
¿Cuál fue el último libro que leyó? ¿Cuántos
libros ha comenzado a leer y luego abandona? Frecuente es cometer el error
de leer para dormir, es decir, buscar la lectura como mecanismo
para inducirnos al sueño, ya que de esta forma condicionamos la
mente a que cuando leemos nos dé sueño.
Es aceptado por todos que la lectura es el camino hacia el conocimiento,
además de estimularnos la imaginación (lo cual mejora nuestra
creatividad), porque viajamos por los caminos del tiempo y el espacio,
conocemos nuevas costumbres, creaciones del hombre, historia, y enriquecemos
el vocabulario como expresión oral y escrita. Conveniente es, por
consiguiente, que cuando leemos tengamos a la mano un diccionario para
consultar palabras nuevas.
Al ejercitar la lectura periódicamente, ésta se convierte
en un hábito. Este es el mejor método que como personas
podemos adquirir, porque nos abre la mente, nos expande a conocimientos
que nunca habíamos imaginado, nos hace ver el mundo desde diversas
perspectivas, nos damos cuenta de que somos verdaderamente libres cuando
sabemos más.
Si el niño aún no tiene edad para leer, la mamá o
el papá debe leerle para que empiece a tener amor por la lectura,
interés por los libros. Esta práctica es iniciada por muchos
cuando el niño aún está en el vientre de su madre.
En este período de vacaciones para la mayoría de niños
salvadoreños, resulta importante reflexionar acerca de este hábito,
porque lo más fácil para los adultos es dejarlos que vean
televisión o jueguen con vídeos todo el día. Personalmente
creo que estas prácticas sin supervisión pueden ser nocivas,
sobre todo dependiendo de la edad del infante.
Difícil es inculcar a nuestros hijos el hábito de la lectura
cuando nosotros no lo tenemos. Se piensa que sólo es la escuela
el espacio institucional en el que los infantes se forman como lectores,
pero la responsabilidad primaria del fomento de virtudes y la enseñanza
de buenos hábitos es de cada hogar, de cada familia.
Leer es buscar significados, comprender, porque, de lo contrario, no se
entiende la información contenida en los libros. En la actual era
de la globalización y de la comunicación, que se caracteriza
por la sobreabundancia de datos, la lectura comprensiva tiene una especial
importancia, a fin de convertir la información en conocimiento.
Santa Teresa de Jesús decía: Lee y conducirás,
no leas y serás conducido. Cuando se lee debemos hacerlo
críticamente, seleccionar la información, evaluar la información
y tomar una posición frente a la información, con el propósito
de no dejarnos guiar irreflexivamente por los contenidos. Entonces, el
dominio de la lectura comprensiva se convierte en una herramienta fundamental
para aprender.
Como podemos observar, la lectura hace al ser humano completo. Saber leer
es un privilegio. Contar con el hábito de la lectura es una bendición.
Todos aquellos que deseen superarse en todos los ámbitos de la
vida deben reflexionar sobre la importancia de leer en forma sistemática
y constructiva.
* Lic. en Derecho.
mmixco@hotmail.com

|