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La nota del
día
Treinta mil libros de Guanaquín Escolar
Leer buenas obras es lo que mejora
el lenguaje, el entendimiento del mundo, la sensatez, la comprensión
de la moral y la capacidad para vivir en paz con los semejantes
Publicada 17 de noviembre 2004, El Diario de Hoy
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El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
La clausura del undécimo Programa
de Servicio Social de Guanaquín Escolar se llevó a cabo
la semana pasada, entregándose al Ministerio de Educación
más de treinta mil libros coleccionados. Los libros, a su vez,
serán distribuidos a escuelas y estudiantes pobres en todo el país.
Lo realizado es una maravilla. Estudiantes de colegios, escuelas y de
cinco universidades recogen a lo largo del año las páginas
educativas de Guanaquín Escolar, para elaborar libros muy coloridos
y de gran valor didáctico. Las páginas, como bien lo saben
jóvenes, padres de familia y maestros, son un tesoro de gráficas,
láminas ilustrativas, textos y dibujos que complementan la enseñanza
en las aulas y, sobre todo, abren ventanas a la imaginación de
los niños. Son además un ejemplo de calidad de diseño,
imaginación y sabias enseñanzas. Al fin de cuentas, el material
es elaborado por diseñadores gráficos de EL DIARIO DE HOY,
los únicos en el país que han ganado los más prestigiosos
premios internacionales.
Hay que destacar otro hecho. Los libros recopilados llevan un mensaje
personal de la muchacha o muchacho que los recogió y encuadernó,
al estudiante que ha de recibirlos. El esfuerzo lo hacen niños
y jóvenes de un cierto nivel de vida, para beneficio de escuelas
y jovencitos pobres. Las manos se tienden y se estrechan salvando distancias
sociales y geográficas, lo que de por sí es una grande y
perdurable lección de civismo para las dos partes.
Hay que admirarse de que muchos niños se esfuerzan para que sus
libros sean algo más que recortes pegados; agregan dibujos, colores,
encuadernaciones especiales, telas y hasta pequeños objetos. El
libro se convierte así en una realización de manualidades
escolares, lo que antes se impartía pero que tristemente se dejó
de enseñar en los años de la demencia. Ojalá que
las autoridades de Educación tomen ejemplo y se ocupen de restablecer
las manualidades, comenzando por las escuelas que cuenten con el espacio
y el interés de la comunidad escolar.
El libro es vital para educarse
En el acto de clausura se premiaron los veinte mejores trabajos y se reconoció
a los centros educativos que más libros entregaron; el Centro Escolar
Alberto Masferrer destacó con mil quinientos. Lo lamentable, hay
que decirlo, es que de veinte premiados, sólo uno fue un varón;
el resto fueron niñas y señoritas. El joven ganador, Miguel
Antonio Acevedo, del Instituto Nacional Sarbelio Navarrete, de San Vicente,
presentó un trabajo muy original que además requirió
esfuerzo, dedicación y mucha habilidad. Pero las preguntas que
vale hacer son: ¿Qué está sucediendo a nuestros muchachos?
¿Es que nadie les hace ver que sin dedicación y disciplina
sus oportunidades en la vida serán muy limitadas y hasta frustrantes?
¿Están preparados nuestros muchachos a que cada vez más
y más los buenos empleos sean desempeñados por mujeres?
Los libros de Guanaquín Escolar son de los pocos que llegan a un
significativo número de escolares salvadoreños, llenando
una necesidad vital en su formación. Durante la clausura se hizo
ver que una persona adulta estará educada, en la medida que haya
leído y lea buenos libros, buenos periódicos y buenas revistas.
Leer buenas obras es lo que mejora el lenguaje, el entendimiento del mundo,
la sensatez, la comprensión de la moral y la capacidad para vivir
en paz con los semejantes.

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