
Rodrigo Chávez
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
En
las recientes elecciones presidenciales de Estados Unidos, la polarización
en el electorado fue evidente. Sin embargo, esta polarización no
se inició en 2004, sino mucho antes.
Desde finales de los sesenta, los demócratas se volvieron mucho
más de centro-izquierda. Los republicanos, en cambio, iniciaron
un giro a ser más conservadores y mucho más de derecha.
Un índice muy útil que nos ayuda a medir las posiciones
políticas de ambos partidos es el Pool-Rosenthal DW. Este índice
mide a los representantes de la Cámara de Diputados y del Senado,
de ambos partidos, en una escala del 1 al 5.
Entre mayor es el número de diputados, más son de derecha.
Los datos para estos estudios se actualizan cada dos años y se
realizan tomando en cuentas las votaciones de los diputados y haciéndoles
una encuesta en la cual cada uno se define ideológicamente. Los
diputados republicanos tenían una puntuación de 3.5 en 1947,
de 1.9 en 1972 y actualmente tienen una puntuación de 4.3. Los
diputados demócratas tenían una puntuación de 2.5
en 1947, de 2.2 en 1972 y actualmente tienen una puntuación de
1.2. Claramente, los diputados de ambos partidos están más
alejados ideológicamente en 2004, que a finales de la Segunda Guerra
Mundial.
Ahora veamos las diferencias de votaciones en el Senado y en la Cámara
de Diputados de ambos partidos, según las cifras del Instituto
Nacional Americano de Estudios Electorales (American National Institute
for Election Studies).
En 1972, la diferencia de votaciones entre ambos partidos era de 25% en
la Cámara de diputados. Esto significa que si 100 diputados republicanos
votaban por una ley, sólo 25% de otros 100 demócratas votarían
en contra. Para el Senado, la diferencia de votaciones era de 35%. En
el Congreso 2002-2004, la diferencia de votaciones entre ambos partidos
fue de 70% en la Cámara de diputados. Esto significa que si 100
diputados republicanos votaban por una ley, 70 diputados demócratas
lo hacían en contra.
En el Senado, este número fue de 60%. Por lo tanto, el apoyo a
las iniciativas legislativas de los distintos presidentes se ha vuelto
más partidista. Durante la administración Reagan, las iniciativas
del Presidente fueron apoyados, en promedio, por el 75% de los republicanos
en la Cámara Baja y por un 30% de los demócratas. Sin embargo,
durante la administración Clinton, las iniciativas del Presidente
fueron apoyadas por un 85% de los demócratas y sólo por
18% de los republicanos.
¿Pero por qué está pasando esto? ¿Por qué
los diputados y senadores de ambos partidos están votando tan diferentemente?
Una explicación podría ser que los votantes se han polarizado
y, por ende, han hecho que sus congresistas reflejen esa polarización.
Por ejemplo, el porcentaje de votantes que divide su voto, es decir, que
vota por un partido para la elección presidencial pero por otro
para diputados o senadores, ha disminuido considerablemente.
En 1972, el 28% de los votantes votó por partidos distintos para
la elección presidencial y para la elección de sus representantes
al Congreso (senadores y diputados). En 2002, sólo un 12% dividió
su voto entre la elección presidencial y del Congreso. Ahora veamos
el porcentaje de votantes que vota de acuerdo con su ideología.
En 1972, el 43% de los votantes dijo que votó de acuerdo con su
ideología. El resto de los votantes lo hizo por el descontento
ante un candidato en particular u otras razones.
En 1988, el 48% de los votantes sostenía que votaba basado en su
ideología, y en 2004, esta cifra aumentó a 61%. Claramente,
el electorado americano está votando de manera mucho más
ideológica en 2004 que como lo hacía hace 32 años.
La fuente para estas cifras es el Instituto Nacional Americano de Estudios
Electorales.
¿Pero por qué nos debería interesar esto? Una razón
es que la polarización actual favorece la aprobación de
CAFTA (el TLC entre Centro América y EE.UU.). Los republicanos
obtuvieron 231 diputados en la Cámara Baja; los demócratas,
200 diputados, existe un diputado independiente y tres diputaciones que
aún no han decidido quién será su representante.
Debido a la presente polarización del Congreso americano, la mayoría
de republicanos apoyaría las iniciativas del Presidente Bush, incluso
en tratados controversiales como CAFTA.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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