
Ricardo Rivas
El Diario de Hoy
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elsalvador.com
La
ANEP que más recuerdo es la ANEP de aquellos viejazos que, en medio
de sabotajes, huelgas, secuestros, balazos y paquetazos, mantuvo la lucha
por las libertades del país. Cuando pienso en cómo es que
El Salvador está de pie y se mantiene libre, antes de pensar en
el nombre de político alguno, se me vienen a la mente los rostros
de aquellos empresarios salvadoreños que jamás se doblegaron
ante la adversidad y que, en la defensa del sistema, supieron poner de
frente, incluso, la vida misma. Es a ellos a quienes debemos, en gran
medida, muchas de las libertades de que hoy gozamos.
Ahora el país vive otras épocas y otros retos. La ANEP de
hoy, que es la ANEP que forjaron Ricardo Simán, Tony Saca y su
actual presidente, Federico Colorado, es una ANEP renovada, que busca
ser consecuente con estas nuevas realidades. De esa visión nació
Enade. Con esta generación aterrizó la cúpula empresarial
en las pistas de la mediana y la pequeña empresa. Bajo estas conducciones
se insertó en la discusión pública nacional la bandera
de una ANEP propositiva. Por eso es que en el mundo empresarial del país,
no hay referente más fuerte ni interlocutor más valido que
ANEP. El éxito del recién pasado Enade es una muestra de
ello.
El Encuentro Nacional de la Empresa Privada dejó mensajes de peso.
El primero y principal es un rocketazo a la cabeza y a las cabezas de
la nación entera: o nos unimos, aun en medios de nuestras naturales
diferencias, o la crisis nos tragará con todo y zapatos. Luego,
un susurro en voz alta dirigido a los empresarios mismos: no puede haber
empresa sana en entorno enfermo; tampoco empresas fuertes sin referentes
fuertes, es decir, sin sector laboral fuerte. Después, vuelta hacia
el otro lado eso es al lado de los trabajadores y otro susurro:
si las empresas no tienen crecimiento económico, la colcha no alcanza
para mejores prestaciones ni crear nuevos empleos.
Los mensajes fueron absolutamente incluyentes y unificadores: estimados,
no más planes, ya hay suficientes; recojamos todo lo investigado,
recopilado, consensuado, analizado, ponderado, escrito, etc., pongámoslo
en una sola agenda y a trabajar. A la ecuación obrero-patronal:
caballeros, no confundan ni deslegitimen su papel asumiendo posiciones
que no les corresponden. La mejor manera de ser leales a sus representados
es defender los intereses de empresarios y trabajadores, pero guardando
sanas y prudentes distancias del gobierno y de la política partidaria.
Una cosa son las relaciones de respeto y colaboración mutua que
pueden y deben tener las asociaciones empresariales y laborales con el
sector público y político del país, y otra muy distinta
es amenizar el baile convirtiéndose en caja de resonancia del gobierno
o de algún partido político.
Como bien indicó Jaime Montalvo Correa, uno de los promotores del
diálogo social en España y conferencista de Enade, todos
tenemos derecho a tener opciones políticas, a lo que no tiene derecho
un miembro o una cúpula de una organización empresarial,
gremial o sindical, es a empujar a sus representados en aventuras políticas
de su apetencia. Una gremial de empresarios jugando a ser co-gobierno
es la imagen espejo de una organización sindical jugando a ser
co-oposición. Al final, totum revolutum.
Luego llegó otro rocketazo: la especulación y el ganguerismo
de algunos sectores mal llamados empresariales, son primos hermanos de
los sempiternos agitadores y saboteadores de algunos mal llamados sectores
laborales. Ambos son igualmente dañinos para El Salvador solidarios
que todos estamos empeñados en construir.
Es en esa dirección que el sector privado del país ha tomado
la iniciativa. Los mensajes están claros. También las propuestas
para lograr el cometido: primero, la construcción de una agenda
estratégica de desarrollo, y luego, la formación de un Consejo
Económico y Social, que empuje esa agenda.
En esto, que de alguna manera existen ya importantes antecedentes el
Plan de Nación y la Comisión Nacional de Desarrollo,
se necesitará pasar del papel al acto. Si no, si la iniciativa
se contagia con el virus de la Sempitern guiriguiristicum, y no produce
resultados concretos o si lo que se produce es otro colosal documento,
se corre el riesgo de chotear el asunto.
Por hoy no podemos menos que celebrar el éxito de Enade y la iniciativa
de ANEP por abanderar la causa de la unidad y la visión de país.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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