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Ayuda por años de sacrificio

Sin límite de edad. Padres solicitan cuota alimentaria a sus hijos. Muchos reciben una pensión, pero es insuficiente

Publicada 15 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Ejempla. La señora Berta Julia cuida de sus dos nietos.
Foto EDH

Ronald Jovel
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Pareciera como si la vida o sus propios padres trataran de cobrarles el sacrificio que hicieron en su crianza y educación. Lo cierto es que algunos hijos no reconocen ese esfuerzo y como respuesta reciben un citatorio para ir a la PGR.

De las demandas por cuota alimenticia que ha recibido esta institución en el primer semestre, un cinco por ciento es de padres a hijos.

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Como explica Johana Pineda, coordinadora de la Unidad de la Familia, en general, los adultos han sido abandonados por sus hijos y no cuentan con otro apoyo familiar para valerse. Entre ellos están los ancianos, cuya pensión no les alcanza para sufragar los gastos para vivir.

Además, en la investigación que realiza la PGR se descubre que muchos de ellos no tienen casa propia y alquilan por lo que la cuota solicitada la invierten en esa necesidad.

PARA LOS HIJOS 15%
Reclamos
en las oficinas de la PGR
son de padres que urgen de
la ayuda de sus retoños
CONCILIACIÓN 90%
Demandas
se suelen resolver de mutuo acuerdo entre las partes, sin tener que seguir la vía legal

Es el caso de don Luis, quien después de siete décadas de bregar en la vida, cuando su esposa murió y su hijo le abandonó cruzó la puerta de la PGR para solicitar una pensión alimenticia de su propio retoño para no quedarse en la calle.

Casa ajena

El señor vive en un cuarto en San Marcos y la pensión apenas le alcanza para el alquiler.
Su hijo trabaja en una institución bancaria, es soltero y no tiene responsabilidades. Al final, de forma conciliatoria, logró que le pasara unos $50 dólares mensuales.

En estos casos, la ley es clara y dice que el hijo tiene la necesidad de brindar apoyo financiero al padre si está necesitado y éste lo solicita.

En estos casos, los progenitores pueden encontrarse con barreras a la hora de fijar la cuota asignada. En concreto, si el hijo ya ha formado su propio núcleo familiar y sus ingresos apenas son suficientes para cumplir con sus obligaciones en el hogar difícilmente aportará el dinero, a menos que sea de una forma voluntaria.

Una protesta en calidad de abuela
L Ante la falta de la madre de sus dos nietos, Berta Julia Martínez, con 63 años a sus espaldas, en calidad de abuela, decidió exigir al padre de los pequeños que contribuyera a su manutención.
Hoy, el hombre afronta una demanda por cuota alimenticia en el Juzgado de Familia de San Vicente.
La señora está a cargo de Yalila, de 12 años, y de Onil, de 11, desde hace tres años, cuando su hija emigró hacia los Estados Unidos. Aunque ella les manda la remesa cada mes, el padre, quien vive en un caserío cercano, prefiere ignorarles.
La crianza de los niños no es fácil para doña Berta, menos aún seguir el proceso en el juzgado. En dos ocasiones le han suspendido la audiencia porque le operaron de la columna, y las dificultades para caminar le impidieron asistir.
La señora vive en el cantón Obrajuelo Lempa, desde donde no hay transporte público hacia la cabecera.
“El papá de mis nietos ni pregunta ni les viene a ver, no es a la primer mujer que abandona, ya está en el tercer matrimonio”, dice al momento de recibir el citatorio para presentarse en el Juzgado de Familia.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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