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Ejempla. La señora Berta Julia cuida de sus dos nietos.
Foto EDH
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Ronald Jovel
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Pareciera como si la vida o sus propios
padres trataran de cobrarles el sacrificio que hicieron en su crianza
y educación. Lo cierto es que algunos hijos no reconocen ese esfuerzo
y como respuesta reciben un citatorio para ir a la PGR.
De las demandas por cuota alimenticia que ha recibido esta institución
en el primer semestre, un cinco por ciento es de padres a hijos.
Como explica Johana Pineda, coordinadora
de la Unidad de la Familia, en general, los adultos han sido abandonados
por sus hijos y no cuentan con otro apoyo familiar para valerse. Entre
ellos están los ancianos, cuya pensión no les alcanza para
sufragar los gastos para vivir.
Además, en la investigación que realiza la PGR se descubre
que muchos de ellos no tienen casa propia y alquilan por lo que la cuota
solicitada la invierten en esa necesidad.
PARA
LOS HIJOS 15%
Reclamos
en las oficinas de la PGR
son de padres que urgen de
la ayuda de sus retoños |
CONCILIACIÓN
90%
Demandas
se suelen resolver de mutuo acuerdo entre las partes, sin tener que
seguir la vía legal |
Es el caso de don Luis, quien después
de siete décadas de bregar en la vida, cuando su esposa murió
y su hijo le abandonó cruzó la puerta de la PGR para solicitar
una pensión alimenticia de su propio retoño para no quedarse
en la calle.
Casa ajena
El señor vive en un cuarto en San Marcos y la pensión apenas
le alcanza para el alquiler.
Su hijo trabaja en una institución bancaria, es soltero y no tiene
responsabilidades. Al final, de forma conciliatoria, logró que
le pasara unos $50 dólares mensuales.
En estos casos, la ley es clara y dice que el hijo tiene la necesidad
de brindar apoyo financiero al padre si está necesitado y éste
lo solicita.
En estos casos, los progenitores pueden encontrarse con barreras a la
hora de fijar la cuota asignada. En concreto, si el hijo ya ha formado
su propio núcleo familiar y sus ingresos apenas son suficientes
para cumplir con sus obligaciones en el hogar difícilmente aportará
el dinero, a menos que sea de una forma voluntaria.
Una
protesta en calidad de abuela
L Ante la falta de la madre de sus dos nietos, Berta Julia Martínez,
con 63 años a sus espaldas, en calidad de abuela, decidió
exigir al padre de los pequeños que contribuyera a su manutención.
Hoy, el hombre afronta una demanda por cuota alimenticia en el Juzgado
de Familia de San Vicente.
La señora está a cargo de Yalila, de 12 años,
y de Onil, de 11, desde hace tres años, cuando su hija emigró
hacia los Estados Unidos. Aunque ella les manda la remesa cada mes,
el padre, quien vive en un caserío cercano, prefiere ignorarles.
La crianza de los niños no es fácil para doña
Berta, menos aún seguir el proceso en el juzgado. En dos ocasiones
le han suspendido la audiencia porque le operaron de la columna, y
las dificultades para caminar le impidieron asistir.
La señora vive en el cantón Obrajuelo Lempa, desde donde
no hay transporte público hacia la cabecera.
El papá de mis nietos ni pregunta ni les viene a ver,
no es a la primer mujer que abandona, ya está en el tercer
matrimonio, dice al momento de recibir el citatorio para presentarse
en el Juzgado de Familia. |

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