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Pago variable 20% del salario
Aunque puede cambiar es lo que se exige al denunciado para atender
a sus hijos.
Foto EDH
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Ronald Jovel
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La luna de miel ya no es tan dulce en
la familia salvadoreña. El fantasma de la desintegración
acecha los hogares y quienes más sufren son los hijos.
Una situación endémica, como define el sociológico
de la Universidad José Matías Delgado, Roberto Lucio Paredes,
el abandono de los hijos por parte de los padres, y que, según
apunta, la sociedad tiende a verlo como algo natural.
Trabajos como la Encuesta de Salud Familiar
2003 (Fesal) dan una idea general de esta crisis: sólo en San Salvador,
casi en el 42 por ciento de los hogares está al mando de una mujer.
En departamentos como Cabañas, una de ellas ya está al frente
de una de cada dos familias.
Pero no hay que irse tan lejos ni echar mano de un libro para palpar la
realidad. En el Instituto Nacional Francisco Menéndez (Inframen),
de los 550 alumnos que se graduaron este año como bachilleres,
400 tienen problemas para solventar los gastos de graduación.
¿Familias pobres? Sin duda, sobre todo cuando no pueden costear
$40, pero también desunidas. Como explica la trabajadora social
de esa institución, Ana Ester Andrade, la mitad de los jóvenes
proviene de hogares donde viven con los abuelos, el padre o la madre.
Cómo
hacer el reclamo
1- InterPoner la denuncia
El interesado tiene que presentarse en la Unidad de la Defensa de
la Familia y el Menor de la PGR. |
2-
Solicitud de documentos
Le entregan una hoja con los documentos a presentar: partidas de nacimiento
de los hijos y DUI. |
3-
Entrevista previa
Depende de la demanda, el interesado pasa con un agente auxiliar para
conocer el detalle del caso. |
Los problemas económicos y sicológicos,
como indica, son una situación que se repite año con
año en nuestra institución. Este tipo de estudiantes se
caracteriza por tener bajo rendimiento académico, no por la falta
de intelecto, sino por problemas económicos y en la familia.
Andrade es clara al afirmar que muchos de estos jóvenes asisten
de forma irregular a clase por falta de dinero para pagar el pasaje y,
cuando lo hacen, no tienen para el almuerzo.
Como 60 de estos muchachos los fines de semana trabajan en car wash,
gasolineras, como cobradores en los microbuses, incluso hay una chica
que vende fresco, menciona la trabajadora social, acerca de este
problema urbano que se localiza en Cuscatancingo, Ciudad Delgado y Soyapango.
Para el sociólogo Lucio Paredes, las consecuencias hay que verlas
en la limitación de las responsabilidades socioculturales y morales,
y en ello también incide la educación.
El problema es histórico y se agrava porque es un patrón
que tiende a repetirse en los hijos; la crisis y la desintegración
son el corolario de ese patrón, agrega el experto.
El abandono de los enfermos en hospitales, como refleja el Hospital Siquiátrico,
donde el 70 por ciento de los enfermos podrían estar en casa de
sus parientes, reflejan esa realidad.
La directora ejecutiva de la Organización Empresarial Femenina
(OEF), Íldico de Tesak, considera que es urgente fortalecer la
integración de la familia por ser la base de la sociedad.
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Por la niñez. La PGR tiene sucursales en todo el país.
Foto EDH
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Para ella, la emigración hacia los
Estados Unidos en busca de mejores oportunidades es un factor de desarraigo.
Según el supervisor general de la investigación Fesal 2003,
Juan Carlos Salguero, la desintegración es una crisis que tiene
que ver con factores como la emigración y la falta de madurez emocional
de los padres para afrontar una relación conyugal.
Todo esto tiene como transfondo el patrón cultural de nuestra
gente, la idiosincrasia que trunca los proyectos de vida de los hijos,
asevera el especialista.
Muchos de estos desencuentros terminan en la Procuraduría General
de la República (PGR), entidad que en apenas seis meses registra
cerca de siete mil demandas por cuotas alimenticias, unas 40 diarias.
Denuncias que tienen un responsable principal, el padre de los hijos,
en la mayoría de los casos. No obstante, en un 10 por ciento de
las denuncisa, la mujer es la señalada. Como aparece en las páginas
siguientes, hasta a los hijos les puede caer el peso de la ley.

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