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Cambistas y vendedores, perjudicados con medida

Por el paso libre. Los sectores que operan en las fronteras se muestran preocupados por sus negocios. También hay reclamos de transportistas

Publicada 15 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Cambiadores. A ellos se les terminó el negocio. Comentan que los turistas ya no harán escala en el lugar.
Foto EDH

Katlen Urquilla
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


Mientras unos celebran la apertura de las fronteras hacia Guatemala hoy, otros tienen razones de sobra para protestar por la medida.
Los cambistas de moneda en suelo salvadoreño y guatemalteco, así como los propietarios de tiendas y restaurantes, son los que más preocupación manifiestan.

En un recorrido por estos sitios, se constató el malestar e incertidumbre presente en los trabajadores.

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“Este convenio nos va a perjudicar, porque hoy los turistas van a pasar de largo”, consideró Luis Gilberto Sandoval, quien tiene una venta de comida, bebidas y golosinas en Guatemala.

De esta forma opinó María Ismenia García, quien explicó que sus clientes son los conductores de furgones. Estima que perderá alrededor de 300 quetzales al día.

Sin embargo, en algunas oficinas de tramitaciones aduaneras, los negociantes consideran que no les afectará en gran medida.

“Más que todo los que vienen de Costa Rica tendrán que hacerlo”, aseveró Ángela Martínez, empleada de uno de esos locales.

Transportistas. Varios conductores están molestos con la restricción para estacionarse.
Foto EDH

Nelson Martínez, propietario de un restaurante en La Hachadura, explicó que las ventas han disminuido de forma exagerada.

Al punto que después de tener diez empleadas, hoy sólo posee cuatro y piensa despedir a otras dos.

“No es que estemos en contra del paso, pero nos está afectando antes de iniciar. Con esto nos darán el tiro de gracia”, sostuvo.

María Luisa Alfaro, cambista desde hace 30 años, afirmó que son casi 200 los que se dedican al negocio sólo en La Hachadura.

“Este negocio se terminó para nosotros. La moneda se va de paso”, resumió.
Los furgoneros se quejaron también de que ya no les dejan detenerse a comprar comida.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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