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Agresor, condenado a 25 años de prisión

Consecuencias. Las desavenencias entre ambos no eran nuevas. Los hijos de la pareja quedaron divididos tras la tragedia marital. Ellos desearían volver a vivir juntos

Publicada 15 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Convicto. José Hernán Vásquez, el día que le capturó la policía. Foto EDH

HOMICIDIOS
23MUJERES
fueron asesinadas por causas de violencia intrafamiliar
durante el 2003
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134
FÉMINAS
perdieron la vida a manos de sus parejas entre los años 2000 y 2002.
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Hacía menos de tres meses que José Hernán Vásquez y María Anulma Pérez habían comparecido ante un juzgado de paz de Ilopango para arreglar sus problemas de alcoba.

A él le ordenaron no maltratar a su mujer y a ella que regresara a casa (se había ido) a cuidar a los hijos. Ninguno obedeció.

Aquel 13 de noviembre de 2003, el hombre, cegado por la ira, hizo “picadillo” a la mujer, hasta dejarle como muerta. Ese momento de perturbación le costará 25 años de prisión, de los que ya ha cumplido uno.

Se los dictó un juzgado de sentencia de San Salvador el pasado 1 de septiembre. El tipo pidió clemencia, pero la decisión judicial no varió.

Antes su abogado trató de sacudirle el delito de homicidio agravado en grado de tentativa (esto es que la intención era matar a la víctima) por otro cuya pena fuera menos.

El defensor presentó testigos de descargo que dijeron al juez que al hombre poco le hacía falta hacerle un altar a la mujer para idolatrarle.

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Esos testimonios contrastaban con la decisión de un juez de paz de Ilopango que meses antes había conocido de las desavenencias.

El día que la policía capturó a Hernán, el 21 de noviembre de 2003, él argumentó que ante la negativa de su mujer de regresar a cuidar a sus hijos, él fue a buscarle adonde trabajaba, una pupusería que funciona en los alrededores del Hospital Rosales.

En esa ocasión, los hijos que lo acompañaban le suplicaron llorando, que regresara. La mujer no les escuchó y por ello le macheteó.

Las otras víctimas

Problema añejo
-Organizaciones feministas como Cemujer afirman que el hogar es el lugar más peligroso para las mujeres, en referencia a que en la mayoría de casos el agresor es el marido o ex pareja.
- Hasta el mes de julio anterior, al Instituto Salvadoreños para el Desarrollo de la Mujer (Isdemu) habían recurrido más de tres mil mujeres a denunciar maltrato de sus parejas.
- Pero el problema de las agresiones maritales es mucho más grave de lo que reflejan las estadísticas.
- Muchas mujeres optan por no denunciar a los agresores debido a amenazas, presiones económicas o de tipo sociocultural.

El lío marital, como siempre, no sólo afectó a ambos. Los hijos tienen que cargar con la separación: cuatro viven con los parientes del convicto y dos con Anulma. Estos últimos desearían volver a convivir, pero no en casa de su familia paterna, como lo quiere su madre.

Con la casa donde vivían antes ya no cuentan. El hombre la vendió para pagarse un abogado con la esperanza de recobrar su libertad.

Según consta en el expediente judicial, aquel día en que junto a sus hijos llegó a suplicar a su mujer que regresara, una amiga de ella trató de ayudarle a sacudirse al hombre.

“Decile que ya tenés otro marido para que te deje en paz”, le aconsejó a viva voz.

El hombre se guardó la afrenta de esa mujer para cobrársela el mismo 13 de noviembre. Le metió un machetazo en el rostro, por el que fue condenado a pagar 500 dólares. Aún no los ha cancelado. No tiene cómo.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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