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Convicto. José Hernán Vásquez, el día
que le capturó la policía. Foto
EDH
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HOMICIDIOS
23MUJERES
fueron asesinadas por causas de violencia intrafamiliar
durante el 2003 |
MÁS VÍCTIMAS
134
FÉMINAS
perdieron la vida a manos de sus parejas entre los años 2000
y 2002. |
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Hacía menos de tres meses que José
Hernán Vásquez y María Anulma Pérez habían
comparecido ante un juzgado de paz de Ilopango para arreglar sus problemas
de alcoba.
A él le ordenaron no maltratar a su mujer y a ella que regresara
a casa (se había ido) a cuidar a los hijos. Ninguno obedeció.
Aquel 13 de noviembre de 2003, el hombre, cegado por la ira, hizo picadillo
a la mujer, hasta dejarle como muerta. Ese momento de perturbación
le costará 25 años de prisión, de los que ya ha cumplido
uno.
Se los dictó un juzgado de sentencia de San Salvador el pasado
1 de septiembre. El tipo pidió clemencia, pero la decisión
judicial no varió.
Antes su abogado trató de sacudirle
el delito de homicidio agravado en grado de tentativa (esto es que la
intención era matar a la víctima) por otro cuya pena fuera
menos.
El defensor presentó testigos de descargo que dijeron al juez que
al hombre poco le hacía falta hacerle un altar a la mujer para
idolatrarle.
Esos testimonios contrastaban con la decisión
de un juez de paz de Ilopango que meses antes había conocido de
las desavenencias.
El día que la policía capturó
a Hernán, el 21 de noviembre de 2003, él argumentó
que ante la negativa de su mujer de regresar a cuidar a sus hijos, él
fue a buscarle adonde trabajaba, una pupusería que funciona en
los alrededores del Hospital Rosales.
En esa ocasión, los hijos que lo
acompañaban le suplicaron llorando, que regresara. La mujer no
les escuchó y por ello le macheteó.
Las otras víctimas
Problema
añejo
-Organizaciones feministas como Cemujer afirman que el hogar es el
lugar más peligroso para las mujeres, en referencia a que en
la mayoría de casos el agresor es el marido o ex pareja.
- Hasta el mes de julio anterior, al Instituto Salvadoreños
para el Desarrollo de la Mujer (Isdemu) habían recurrido más
de tres mil mujeres a denunciar maltrato de sus parejas.
- Pero el problema de las agresiones maritales es mucho más
grave de lo que reflejan las estadísticas.
- Muchas mujeres optan por no denunciar a los agresores debido a amenazas,
presiones económicas o de tipo sociocultural. |
El lío marital, como siempre, no
sólo afectó a ambos. Los hijos tienen que cargar con la
separación: cuatro viven con los parientes del convicto y dos con
Anulma. Estos últimos desearían volver a convivir, pero
no en casa de su familia paterna, como lo quiere su madre.
Con la casa donde vivían antes ya no cuentan. El hombre la vendió
para pagarse un abogado con la esperanza de recobrar su libertad.
Según consta en el expediente judicial, aquel día en que
junto a sus hijos llegó a suplicar a su mujer que regresara, una
amiga de ella trató de ayudarle a sacudirse al hombre.
Decile que ya tenés otro marido para que te deje en paz,
le aconsejó a viva voz.
El hombre se guardó la afrenta de esa mujer para cobrársela
el mismo 13 de noviembre. Le metió un machetazo en el rostro, por
el que fue condenado a pagar 500 dólares. Aún no los ha
cancelado. No tiene cómo.

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