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Primeros pasos rumbo a la libertad

Confianza. Algunos reos del penal de Mariona, que gozan de privilegios por su buena conducta, podrán pasar estas fiestas navideñas y de fin de año junto con sus familiares

Publicada 15 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Cambio. Los progresos demostrados en su vida penitenciaria les han dado la oportunidad de disfrutar de los beneficios de la semilibertad. Foto EDH


Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


Todos los días Luis Armando Gudiel, de 39 años, se levanta muy temprano para dirigirse a las oficinas de la ruta de microbuses de la Ruta 42, en donde trabaja como ordenanza.

Al finalizar sus labores, Luis Armando regresa apresurado, pero no a su hogar, sino al Centro Penal La Esperanza, conocido como Mariona, en donde cumple una condena desde hace 10 años.

Los fines de semana puede pasarlos en su hogar, junto a su familia. El domingo hace tiempo para asistir a una iglesia evangélica del centro capitalino, ya que es importante darle gracias al Creador por los privilegios concedidos.

“Ahora me siento mejor porque puedo aportar a los ingresos familiares”, dice Luis Armando, quien ya cumplió las tres cuartas partes de su condena.

Pero antes de que el reloj marque las 6:00 de la tarde, debe regresar al penal, en donde convive con 27 internos que son parte del Centro de Semilibertad, que funciona desde diciembre de 2002. Allí les permiten salir a estudiar, trabajar y pasar los fines de semana con sus familias.

Ellos viven en un moderno recinto, en donde destacan la limpieza y el orden.
Todas las noches, después de la jornada laboral, los muchachos se reúnen en la sala para ver su novela favorita: Pasión de Gavilanes.

Superación

Todos ellos pasaron por la fase de confianza, en la cual también pueden salir del recinto penitenciario, pero cada 15 días.

Atiliano Orellana, de 38 años, es uno de los 65 internos que está en esta fase. En16 años que lleva en el penal ha demostrado buena conducta y ánimos de superación.

Comodidad. Las modernas instalaciones están independientes del resto de sectores. Foto EDH

Al interior del penal cursó sus estudios de Tercer Ciclo y bachillerato. También ha realizado 34 cursillos ocupacionales.

Los deseos de capacitarse cada vez más no terminan ahí. La semana pasada Atiliano realizó su examen de admisión en la Universidad de El Salvador (UES), en donde quiere estudiar profesorado en inglés.

Tanto esfuerzo le valió la pena, pues le brindaron la oportunidad de abandonar los recintos, en donde compartía con casi 3 mil reos.

Además de tener cocina, refrigeradora, cómodas habitaciones y televisión, lo más importante, es que en ese sitio revivió la esperanza de la libertad.


Promueven la reinserción social, familiar y laboral

El Régimen Abierto se implementó en el año 2000 cuando se estableció el primer Centro Abierto para mujeres en Santa Tecla. Pero nace a raíz de las reformas que en 1998 se realizaron a la Ley Penitenciaria.

Aprendizaje. Internos, considerados de confianza, durante el taller de mecánica automotriz impartido por el Insaforp y auspiciado por la Ciudadela Don Bosco. Foto EDH

En diciembre de 2002 comenzó a funcionar el centro abierto para hombres en la Penitenciaria Central La Esperanza. También hay uno en Santa Ana.

Ana Elizabeth Guzmán, directora del Centro Abierto, en Mariona, explicó que todos los internos que lo deseen pueden beneficiarse con este régimen, ya sea en la fase de confianza o en la de semilibertad.

“Todo depende de su buena conducta y de sus avances sustanciales en su desarrollo educativo, laboral y emocional”, dijo.

Guzmán explicó que algunos internos que gozan de semilibertad trabajan en oficios varios, como dependientes, obreros de la industria de la construcción, mantenimiento de computadoras, ordenanzas, entre otros.

Para ello, cuentan con una bolsa de trabajo, a través de la cual han logrado alianzas con empresas y personas altruistas que apoyan el proceso de reincorporación a la sociedad de los internos.

La funcionaria asegura que hasta el momento el sistema ha funcionado en un cien por ciento.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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