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Los fuertes trazos de luz

Cada martes y jueves, más de 50 jóvenes del Bajo Lempa se dan cita para aprender diferentes técnicas de las artes plásticas

Publicada 15 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Color. Los chicos tienen la opción de pintar sus temas y usar colores.Foto EDH

Morena Azucena
El Diario de Hoy
mlazucena@elsalvador.com

Carlos Heriberto Benítez pedaleó hasta el taller de pintura Trazos de Luz, ubicado en una casa del cantón Tierra Blanca, de Jiquilisco, Usulután. Y como es costumbre, llegó temprano a la clase que imparte todos los martes y jueves su peculiar maestro: José Alberto García, “Joalgar”.

Con rapidez, estacionó su bicicleta, saludó al pintor y se dirigió al único caballete que reinaba en el salón. “Tengo que seguir la pintura de la vaca muca”, dijo mientras preparaba los pinceles. Su maestro le indicó los detalles que le hacían falta para que terminar: “hay que mejorar los ojos del animal y retocar los árboles y las flores”, recomendó el guía.

Mientras hace la mezcla de colores, Carlos relató su vida en el Bajo Lempa. “Mi papá se dedica a criar reses, entonces me voy a las parcelas a dibujarlas”, comentó.

Hace un año y medio, tuvo la oportunidad que estaba esperando: aprender los conocimientos básicos de las técnicas pictóricas. Sus primeros pininos los ha hecho con “Joalgar”, quien le asesoró su primera obra: Un retablo de animalitos.

El entusiasmo de Carlos es evidente. Su sueño es uno: ser maestro de pintura. Está consciente de que no es nada fácil. Pero confía en que sus anhelos sean escuchados y secundados por alguien más. “ Yo le pediría al Presidente (Antonio) Saca que nos ayude a que sigamos aprendiendo en este taller”, comentó al retocar el césped.

Atareado. Joalgar orienta paso a paso a cada uno de sus alumnos. Foto EDH

El mil “profes”

A las 10:00 de la mañana, el barullo de una treintena de niños y el calor costeño invadieron el salón. Entre tanto, “Joalgar”, el profe para los alumnos, lleva la pista de cada uno de los dibujos, pinturas y máscaras que se gestaron en aquella clase matutina.

“Profe, mire cómo llevo el barco”, dijo una voz proveniente de una de las mesitas de pintura.
La exclamación produjo un efecto en cadena. “Profe, ya terminé el cielo, con qué sigo”, preguntó otro niño. A éste le siguieron más “profe... profe y profe”.

“Así son ellos, cuando toman los pinceles, no paran, cada uno expresa su creatividad a su manera”, meditó el maestro en el receso.

“Joalgar”, quien tiene dos años de impartir clases de pintura en el cantón Tierra Blanca y en Ciudad Romero, reconoció el avance de sus alumnos. “Ellos no le tienen miedo de agarrar el pincel o lápiz. Ya saben qué tienen que hacer”.

El proyecto Trazos de Luz que comanda ha explotado las habilidades plásticas de niños y jóvenes que viven en siete comunidades del Bajo Lempa.

El taller, apoyado financieramente por la Fundación para la Autosuficiencia (Ssca, por sus siglas en inglés), ha logrado que estos nuevos talentos vayan depurando sus propuestas.

Más allá de la labor didáctica, “Joalgar” ha logrado otro objetivo emocional: “estamos cultivando es el amor al arte, al que todos tenemos derecho”.

Así, la experiencia de trabajar con el grupo de niños y jóvenes le ha recordado el compromiso que tiene con la sociedad.

También provocó que su visión trascienda y anhele formar una tienda de artesanías, en donde se pueda adquirir las obras de sus discípulos. Aunque le falta lo principal: el presupuesto para 2005. Y que los representantes de Ssca aún deben terminar de consolidar las donaciones.

Manglares e iguanas coloridas

Silvestre es la firma que reza en la parte derecha inferior de la pintura. Su autor: Óscar Antonio Chicas, un joven de 20 años que vive en la comunidad San Hilario a unos 12 kilómetros del cantón Tierra Blanca, el lugar donde “Joalgar” imparte clases.
El joven combina la pintura con sus actividades diarias: las clases de noveno grado, su casa en el manglar y la crianza del camarón.

Por eso sus obras reflejan estas temáticas. Él tiene la inquietud de mostrar sus creaciones con sello propio.

“Un día comencé a tirar piedras en el agua, y vi cómo se levantaban los tumbos y así pude ver los tonos que se reflejan en el agua”, comentó el artista.

Óscar no es el único que se inclina por el área ambiental; Caridad Bautista es otra de las alumnas de “Joalgar” que le gusta la temática. Lo hace a su manera. En sus pinturas muestra unos personajes de los bosques salados: las iguanas.
“Quise pintar algo que fuera diferente a los paisajes, entonces me puse a hacer iguanas”, dice la chica de 26 años.

Pero sus protagonistas no siempre posan en la vegetación. Hay algunas que caminan en medio de la sala de su casa.
Otras, en cambio, se mimetizan en su amplio jardín y toman en sol ardiente de Jiquilisco.


Logros y metas

Los jóvenes de Tierra Blanca y Ciudad Romero no sólo reciben pintura. La serigrafía, elaboración de máscaras, papel reciclado, tarjetas y el fomi son otras de las alternativas artesanales.

- Las obras de Caridad Bautista, Óscar Chicas y Balbino Jiménez fueron vendidas en Estados Unidos por miembros de la Fundación para la Autosuficiencia.

- En julio de este año, los alumnos del Taller Trazos de Luz realizaron una exposición colectiva en la sede de Tierra Blanca, en Jiquilisco.

- “Joalgar” y sus alumnos tienen planes para el futuro, entre ellos montar una tienda y exponer en San Salvador y realizar papel reciclado para vender.





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