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| Color. Los chicos tienen la opción de
pintar sus temas y usar colores.Foto EDH |
Morena Azucena
El Diario de Hoy
mlazucena@elsalvador.com
Carlos Heriberto Benítez pedaleó hasta el taller de pintura
Trazos de Luz, ubicado en una casa del cantón Tierra Blanca, de
Jiquilisco, Usulután. Y como es costumbre, llegó temprano
a la clase que imparte todos los martes y jueves su peculiar maestro:
José Alberto García, Joalgar.
Con rapidez, estacionó su bicicleta, saludó al pintor y
se dirigió al único caballete que reinaba en el salón.
Tengo que seguir la pintura de la vaca muca, dijo mientras
preparaba los pinceles. Su maestro le indicó los detalles que le
hacían falta para que terminar: hay que mejorar los ojos
del animal y retocar los árboles y las flores, recomendó
el guía.
Mientras hace la mezcla de colores, Carlos relató su vida en el
Bajo Lempa. Mi papá se dedica a criar reses, entonces me
voy a las parcelas a dibujarlas, comentó.
Hace un año y medio, tuvo la oportunidad que estaba esperando:
aprender los conocimientos básicos de las técnicas pictóricas.
Sus primeros pininos los ha hecho con Joalgar, quien le asesoró
su primera obra: Un retablo de animalitos.
El entusiasmo de Carlos es evidente. Su sueño es uno: ser maestro
de pintura. Está consciente de que no es nada fácil. Pero
confía en que sus anhelos sean escuchados y secundados por alguien
más. Yo le pediría al Presidente (Antonio) Saca que
nos ayude a que sigamos aprendiendo en este taller, comentó
al retocar el césped.
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| Atareado. Joalgar orienta paso a paso a cada
uno de sus alumnos. Foto EDH |
El mil profes
A las 10:00 de la mañana, el barullo de una treintena de niños
y el calor costeño invadieron el salón. Entre tanto, Joalgar,
el profe para los alumnos, lleva la pista de cada uno de los dibujos,
pinturas y máscaras que se gestaron en aquella clase matutina.
Profe, mire cómo llevo el barco, dijo una voz proveniente
de una de las mesitas de pintura.
La exclamación produjo un efecto en cadena. Profe, ya terminé
el cielo, con qué sigo, preguntó otro niño.
A éste le siguieron más profe... profe y profe.
Así son ellos, cuando toman los pinceles, no paran, cada
uno expresa su creatividad a su manera, meditó el maestro
en el receso.
Joalgar, quien tiene dos años de impartir clases de
pintura en el cantón Tierra Blanca y en Ciudad Romero, reconoció
el avance de sus alumnos. Ellos no le tienen miedo de agarrar el
pincel o lápiz. Ya saben qué tienen que hacer.
El proyecto Trazos de Luz que comanda ha explotado las habilidades plásticas
de niños y jóvenes que viven en siete comunidades del Bajo
Lempa.
El
taller, apoyado financieramente por la Fundación para la Autosuficiencia
(Ssca, por sus siglas en inglés), ha logrado que estos nuevos talentos
vayan depurando sus propuestas.
Más allá de la labor didáctica, Joalgar
ha logrado otro objetivo emocional: estamos cultivando es el amor
al arte, al que todos tenemos derecho.
Así, la experiencia de trabajar con el grupo de niños y
jóvenes le ha recordado el compromiso que tiene con la sociedad.
También provocó que su visión trascienda y anhele
formar una tienda de artesanías, en donde se pueda adquirir las
obras de sus discípulos. Aunque le falta lo principal: el presupuesto
para 2005. Y que los representantes de Ssca aún deben terminar
de consolidar las donaciones.
Manglares e iguanas coloridas
Silvestre es la firma que reza en la parte derecha inferior de la pintura.
Su autor: Óscar Antonio Chicas, un joven de 20 años que
vive en la comunidad San Hilario a unos 12 kilómetros del cantón
Tierra Blanca, el lugar donde Joalgar imparte clases.
El joven combina la pintura con sus actividades diarias: las clases de
noveno grado, su casa en el manglar y la crianza del camarón.
Por eso sus obras reflejan estas temáticas. Él tiene la
inquietud de mostrar sus creaciones con sello propio.
Un día comencé a tirar piedras en el agua, y vi cómo
se levantaban los tumbos y así pude ver los tonos que se reflejan
en el agua, comentó el artista.
Óscar no es el único que se inclina por el área ambiental;
Caridad Bautista es otra de las alumnas de Joalgar que le
gusta la temática. Lo hace a su manera. En sus pinturas muestra
unos personajes de los bosques salados: las iguanas.
Quise pintar algo que fuera diferente a los paisajes, entonces me
puse a hacer iguanas, dice la chica de 26 años.
Pero sus protagonistas no siempre posan en la vegetación. Hay algunas
que caminan en medio de la sala de su casa.
Otras, en cambio, se mimetizan en su amplio jardín y toman en sol
ardiente de Jiquilisco.
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Logros
y metas
Los jóvenes de Tierra Blanca y Ciudad Romero no sólo
reciben pintura. La serigrafía, elaboración de máscaras,
papel reciclado, tarjetas y el fomi son otras de las alternativas
artesanales.
- Las obras de Caridad Bautista, Óscar Chicas y Balbino Jiménez
fueron vendidas en Estados Unidos por miembros de la Fundación
para la Autosuficiencia.
- En julio de este año, los alumnos del Taller Trazos de
Luz realizaron una exposición colectiva en la sede de Tierra
Blanca, en Jiquilisco.
- Joalgar y sus alumnos tienen planes para el futuro,
entre ellos montar una tienda y exponer en San Salvador y realizar
papel reciclado para vender.
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