elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Ex presidente Flores a la OEA
Centro América: ¡Ya no somos “repúblicas bananeras”!

Pretendemos que C.A. pase a ser, en el concierto interamericano e internacional, un ente de respeto, de personalidad política, económica y social, que tenga un asiento principal en la OEA

Publicada 15 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Sidney Mazzini V.*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

En el siglo pasado era frecuente ver y oír cómo se denigraba a nuestros estados, pueblos y gobiernos de C.A., con el insultante mote de “repúblicas bananeras”, de serviles o sirvientes domésticos, obedeciendo órdenes y dictados que impartían los gobiernos del Norte o las transnacionales bananeras, debido a que en nuestros países había grandes productores y cultivadores de plátanos o bananos, ubicados al norte del Istmo centroamericano, frente al Océano Atlántico.

Dichas plantaciones pertenecían a poderosos consorcios como la United Fruit Co., Chiquita Banana, etc., cuya hegemonía era tal que trascendía hasta el mismo poder político de nuestros estados, donde se quitaba y ponía presidentes a su gusto y usanza.

Esto no ocurría tanto en El Salvador, porque no había cultivos o plantaciones de banano o plátano en gran escala, sino que nuestro cultivo principal era el café de exportación y consumo interno, pertenecientes a propietarios salvadoreños.

En el malhadado conflicto entre Honduras y El Salvador en 1969, que vino a sellar negativamente poniendo fin al fructífero tratado del Mercado Común Centroamericano, que hacía prosperar a nuestros pueblos de C.A., fue el inconstitucional gobierno hondureño de facto del general Osvaldo López Arellano, a quien se le ordenó, tal como lo dejamos dicho (la UFCO), una seudo “reforma agraria”, con el único objetivo de expulsar a miles de salvadoreños y sus familias, que hacían vida común, desde varias décadas, en tierras de la costa norte de Honduras y en otras tierras ganadas por prescripción adquisitiva, valiéndose del insano o fútil pretexto de que las tierras era sólo para hondureños de nacimiento, violándose todo principio de la nacionalidad centroamericana.

Por consiguiente, los salvadoreños poseedores de tierras tenían que ser expulsados sin consideración alguna, cometiéndose en verdad brutales actos de genocidio o exterminio. Fue una ironía del destino que nuestros compatriotas, con sus brazos y manos, levantaron el cultivo y producción de esas grandes factorías —cometiendo ese tremendo “delito”.

Para no ahondar más esas heridas, ya lo demás es historia. El tiempo transcurrido, de más de 30 años, ha tratado de mitigar esos malos recuerdos, tal como ocurrió después de la 2a. Guerra Mundial, con los ejemplos de Francia y Alemania, donde vemos 25 estados unidos de Europa, la Unión Europea, convirtiéndose en otra potencia económica mundial pacífica y democrática.

Ya Centro América —con excepción de la tradicional democracia costarricense— Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, ha terminado las guerras o conflictos internos que la asolaban: gozando de paz, libertad y democracia, en un Estado constitucional de Derecho, con alentadores signos de progreso entre los estados.

Centro América debe recuperar el sueño de una verdadera integración, olvidándose de resentimientos pasados, rencores y superar intereses creados que son los que hacen retroceder a nuestros pueblos subdesarrollados.

Tenemos que rescatar y volver al antiguo Tratado de nuestro Mercado Común de C.A., además de aprobar el importante TLC de C.A. con EE.UU.

Pretendemos que C.A. pase a ser, en el concierto interamericano e internacional, un ente de respeto, de personalidad política, económica y social, que tenga un asiento principal en la OEA, en la secretaría general; ya es tiempo de que se le dé esa oportunidad, que no se nos tilde más de ser “repúblicas bananeras”.

Como ciudadano salvadoreño de nacimiento y centroamericano de corazón proponemos al Lic. Francisco Flores, ex presidente de la República, como candidato ejemplar a ocupar el elevado y digno cargo de secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), que estamos seguros lo desempeñará en forma brillante por sus innegables dotes de estadista, ante las inevitables contingencias que surjan por el bien de nuestro continente y el Caribe.

Así lo ha demostrado durante su período de cinco años de su gobierno, arrostrando difíciles penurias y graves problemas como de dos terremotos de siete o más grados, que afectaron gran parte de nuestro territorio, con se- quías, café depreciado, etc., levantándonos hacia el progreso y una economía estable, ejemplo en América.
Que Dios así lo quiera.

* Dr. en Derecho



elsalvador.com WWW