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La nota del
día
Camino a Guatemala siguen asaltando
Es por esa inseguridad, entre
otros factores, que los Estados Unidos e Inglaterra desaconsejan a sus
nacionales viajar por Guatemala; nuestro gobierno debe hacer lo mismo.
Publicada 15 de noviembre 2004, El Diario de Hoy
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El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Una terrible experiencia vivió
don Eduardo Palomo, conocido hombre de negocios y deportista salvadoreño,
cuando fue asaltado viajando a la ciudad de Guatemala en una zona tristemente
famosa por la inseguridad y los constantes atracos. Los delincuentes bloquearon
el vehículo del señor Palomo, le forzaron a internarse en
unos matorrales y procedieron a golpearle mientras le robaban. "Fue
por puro milagro", nos dice, "que salí con vida, por
lo que quiero que la amarga experiencia sirva a otros salvadoreños
que proyectan visitar Guatemala en las venideras semanas".
El señor Palomo cometió el error de salir para Guatemala
al atardecer, cuando son pocos los vehículos que transitan por
esa peligrosa carretera. Fue después de recorrer varios kilómetros
que un vehículo comenzó a seguirlo, lo interceptaron y comenzó
su calvario. En esa misma zona se vienen perpetrando asaltos y homicidios
desde hace muchos años, sin que ni el Gobierno de Guatemala ni
los municipios a lo largo de la ruta se ocupen de erradicar las bandas
criminales.
Pero la manera de actuar de los asaltantes arroja pistas importantes.
Nos dice Eduardo que los criminales actuaban con la disciplina y los modos
de agentes policiales o militares, tanto en la forma como hablaban y se
movían, como por la precisión del ataque. A su vez, la posibilidad
de que sean militares explicaría el desgano, la indiferencia o
inclusive la complicidad de las autoridades policiales y militares del
lugar, que en tantos años no han sido capaces de erradicar a los
forajidos.
Algo similar ocurrió con los "puntos de asalto" que ex
guerrilleros y algunos soldados desmovilizados montaban en caminos y carreteras
de El Salvador, pero que han prácticamente desaparecido porque
no hay ni hubo real vínculo entre las autoridades y los delincuentes.
Las bandas de asaltantes "de camino real" existirán mientras
no haya voluntad política para extirparlas. Por otra parte irán
proliferando en la medida que sean impunes, sobretodo en los períodos
de vacaciones.
Hay que reconocer que combatir el crimen organizado demanda mucha organización
de las autoridades de un país. De lo contrario, medidas aisladas,
operativos esporádicos e investigaciones superficiales se desbaratan
frente a la superior disciplina de los criminales. La lógica conclusión
es que nuestro país debe exigir al Gobierno de Guatemala entrar
a fondo al asunto, entre otros factores considerando la importancia que
el turismo salvadoreño tiene para su economía.
Sólo viajen si es muy necesario
Los asaltantes de caminos son el equivalente terrestre de los piratas
de mar. La principal arma contra ellos es enviar señuelos, vehículos
que aparentan ser de pasajeros normales, pero que van con policías
armados capaces tanto de repeler los ataques, como de capturar y matar
a los asaltantes. Y una vez que se capturan, es primordial averiguar quiénes
son, dónde tienen sus guaridas y con quiénes están
vinculados. Es además necesario que las fuerzas destinadas a combatir
las bandas no tengan vínculo alguno con las delegaciones policiales
de los sitios emproblemados.
Que no haya una lucha a fondo contra el crimen en las carreteras nos asombra
a todos. Es por esa inseguridad, entre otros factores, que los Estados
Unidos e Inglaterra desaconsejan a sus nacionales viajar por Guatemala;
nuestro gobierno debe hacer lo mismo.

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