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Una realidad
¿Por qué tanto huelepega?

Los menores huelepega se han convertido en la cotidianidad urbana, y en un problema nacional que requiere de la atención del Gobierno y organizaciones dedicadas a la protección de la niñez.

Publicada 14 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Yanira Soundy*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Muchos de los indicadores que miden la problemática social que atraviesa nuestro país muestran realidades de múltiples colores: familias desintegradas por las drogas, el alcohol y el desempleo; menores que viven de y en las calles; prostitución infantil y juvenil; deserción escolar; inmensos abismos de comunicación entre generaciones de abuelos, padres e hijos; maltrato y abusos de todo tipo.

Hace unos días, un joven huelepega me abordó en el momento en que yo abría el portón de mi casa y mi hija se bajaba del auto. Mi reacción fue saludarle y darle la mano. Él me pidió dinero, pero le dije que se lo daría al terminar de entrar el vehículo, naturalmente esperé a que la niña estuviera dentro de la casa. Una vez en la cochera, pensé que el muchacho haría “su agosto” y me robaría.

Pero su reacción fue decir: “Madre, ¿le ayudo a cerrar el portón?”, a lo cual respondí que sí. Me dirigí a la cocina a traerle un plato con comida y cuando lo vio me dijo: “No, madre. Yo ya comí, lo que necesito es dinero para comprar mi bote”. “Pues eso ahora no tengo. Pasá mañana”, le respondí. Y el muchacho se despidió diciéndome: “No problem”.

La drogadicción por pega de zapato existe desde años en nuestro país y estrechamente relacionada con las necesidades y circunstancias específicas del contexto social, donde siempre se ha desarrollado. Estos grupos han proliferado en las zonas que se caracterizan por su excesiva población, mala dotación de servicios básicos y la pobreza.

Los menores huelepega se han convertido en la cotidianidad urbana, y en un problema nacional que requiere de la atención del Gobierno y organizaciones dedicadas a la protección de la niñez. Deben proponerse lineamientos que orienten políticas públicas y fortalecer programas preventivos en las calles, escuelas y colonias.

El muchacho huelepega que me abordó ese día seguramente quería asaltarme, pero mi reacción fue darle la mano, mostrarle que no le tenía miedo y que podíamos hablar sin prejuicios. Esto me ayudó en esa ocasión, muchas veces más lo he visto bien “pegado” y dormido en las aceras de las casas de la Colonia Miramonte.

Mi reacción no hubiese sido la misma si la persona me hubiese atacado. Vivimos una cultura de “acción y reacción”, donde todos estamos pendientes de lo que pasa a nuestro alrededor y respondemos conforme a nuestro ánimo, salud y manera de ver la vida, y en el caso de los que ingieren drogas, todo se altera.

Existen otros menores huelepega que son altamente hostiles y violentos. Tal es el caso de un joven que tiene el cuerpo totalmente quemado y desfigurado. Es un tipo que muestra sus genitales y pide limosna en todo el sector del Colegio García Flamenco y Metrocentro. Con este muchacho tuve un problema serio: una amiga que me acompañaba en mi auto, al verlo dijo: ¡Ay! Y esto fue suficiente para que nos atacara y rayara el carro con un objeto corto punzante.

Yo me pregunto: ¿Qué hacen las instituciones públicas encargadas de la seguridad ciudadana y de rescatar y dar rehabilitación a estas personas?

Hasta el momento he contado a nueve jóvenes huelepega que viven en el sector comercial de Metrocentro y Metrosur, la Zona Real de la Colonia Miramonte y el Colegio García Flamenco. Ellos piden limosna, asaltan y todo sigue como si nada ocurriera.

En el pasado, la Fiscalía General de la República, bajo la dirección del doctor Roberto Mendoza Jerez, desarrolló un proyecto de rescate y rehabilitación de jóvenes huelepega, en el Departamento de Prevención del Delito. El resultado fue exitoso, los menores aprendieron pintura y realizaron exposiciones, y aunque hubo recaídas, también hubo vidas rescatadas.

La tarea no es fácil, unos casos son peores que otros, pero si no unimos esfuerzos para solicitar a quienes tienen los recursos y las atribuciones de recoger a estas personas y tratar de rescatarles, seguiremos viviendo expuestos a toda clase de peligros a plena luz del día.

*Lic. en Derecho. Yanirasoundy2001@ yahoo.com



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