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El
Salvador en perspectiva
Reflexiones
sobre el TLC y el TPS
En materia de asuntos migratorios, el Presidente de Estados Unidos sí
tiene la última palabra y fue por iniciativa del entonces Presidente
Bill Clinton que en 1990 se estableció el TPS.
Publicada 14 de noviembre 2004, El Diario de Hoy
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Mario
Rosenthal*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
La reelección de
George W. Bush ha provocado una ola de felicidad y optimismo en el país.
Muchos creen, como han pregonado ciertos grupos en el país, que
la victoria republicana favorece la aprobación del TPS y el TLC.
Un observador de la política estadounidense, curtido en la materia
por haber presenciado todas las elecciones desde que el demócrata
Harry S. Truman sorprendió al mundo derrotando al republicano Dewey,
comentó: Lo que deben pensar ahora que Bush se queda en la
Casa Blanca es que su victoria representa más de la misma política,
en vez de un cambio radical.
Ciertamente haber logrado el control del Senado y de la Cámara
de Representantes parece favorecer la aprobación del Tratado de
Libre Comercio entre Estados Unidos y Centro América, pero veamos
hasta dónde influyen el Senado y la Cámara para quitar los
obstáculos a su aprobación.
No podemos sintetizar este problema en pocas palabras porque es demasiado
complejo. Lo que sí podemos decir es que los conflictos que obstaculizan
la aprobación del TLC son entre intereses de los empresarios, agricultores,
fabricantes, importadores, exportadores y trabajadores de ambas regiones.
Además existen los múltiples conflictos comerciales entre
los propios miembros centroamericanos, que no pueden aceptar el libre
comercio entre ellos mismos.
Costa Rica no ha querido participar, tampoco Panamá. Sin entrar
en detalles podemos indicar que a menudo se registra que El Salvador está
confiscando queso hondureño, azúcar guatemalteca y ganado
nicaragüense.
Ningún miembro del TLC permitiría que se borraran todas
las fronteras para el libre intercambio de productos y personas en todo
el área. Mientras ciudadanos de los otros países de Centro
América son considerados extranjeros en El Salvador, nosotros creeremos
que el TLC es una falacia.
Según comentarios que hemos leído, la reelección
del Presidente Bush favoreció la extensión del TPS y despertó
optimismo en los cientos de miles de salvadoreños indocumentados
viviendo en Estados Unidos acogidos al TPS les fuera concedida la residencia
permanente.
En materia de asuntos migratorios, el Presidente de Estados Unidos sí
tiene la última palabra y fue por iniciativa del entonces Presidente
Bill Clinton que en 1990 se estableció el TPS, Temporary Protective
Status (Estado Temporal Protector), que extendía a refugiados que
corrían peligro de perder la vida si fueran obligados a retornar
a su país de origen, el derecho de residir y trabajar en Estados
Unidos, generalmente por un período de 18 meses, al llenar ciertos
requisitos.
El Fiscal General (Attorney General) fue designado para administrar el
programa, que caía bajo la jurisdicción del INS (Immigration
and Naturalization Service). A raíz del ataque 9/11 se fundó
la Secretaría de Homeland Security Service (Servicio de Seguridad
de la Tierra Natal) y se reorganizó el servicio de inmigración
que se transformó en el US Citizenship and Immigration Service,
con las siglas USCIS (Servicio de Ciudadanía de Estados Unidos
y de inmigración), que se puso bajo la jurisdicción del
nuevo departamento.
La secretaría de Homela and Security, como las demás secretarías
de Estados Unidos dependen directamente de la oficina del Presidente.
Acabamos de recibir un boletín de USCIS que informa que se acaba
de aprobar una extensión de 180 días para los acogidos al
TPS de Nicaragua y Honduras. Siendo esa la voluntad del Presidente George
W. Bush, es más que seguro que el TPS de El Salvador también
será extendido.
En cuanto a la posibilidad de conceder la residencia permanente a los
favorecidos por el TPS, la resolución que lo establece dice concretamente
que no será un medio para lograr la residencia. Pero nadie sabe
lo que el futuro traerá, y por el momento los beneficiarios del
TPS de Latinoamérica pueden sentirse seguros.
*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

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