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Honor. La esposa del militar Carlos Echeverría observa la
medalla que su marido ganó luchando en Oriente Medio..Foto
EDH
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Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La tarde del cinco de marzo está a medias. Tres camionetas regresan
de Bagdad hacia Nayaf. Seis funcionarios estadounidenses van en la caravana,
escoltados por igual número de soldados salvadoreños del
segundo contingente del Batallón Cuscatlán.
Pero en el tramo carretero de Bagdad y Al Hillah ocurre lo indeseable.
Disparos de cohetes anticarros y fuego nutrido de fusilería llueven
por doquier.
Han caído en una emboscada de rebeldes iraquíes, táctica
de combate en la que la sorpresa suma puntos a favor de los que acechan.
Los soldados saben cuán importantes son sus protegidos, entre estos
Phil Kosnett, gobernador de la Autoridad Provisional para la zona centro-sur
de Iraq.
El sargento primero Fredy Adolfo Castro Urbina, que comanda la patrulla
de escolta reacciona y dispone adecuadamente de sus compañeros
para salir bien librados en el combate y, sobre todo, evitar muertes o
capturas de sus protegidos.
Luego de varios minutos (que en esos trances parecen siglos) de combate,
el convoy logra salir del sector de muerte (alcance de fuego enemigo).
Las llantas pinchadas de los vehículos les obliga a detenerse kilómetros
adelante.
Pero salvadoreños y estadounidenses han salido indemnes del combate.
Y aunque aquel viernes de marzo los seis soldados salvadoreños
sólo cumplieron con su deber sin esperar nada a cambio, a poco
más de ocho meses han recibido simbólicamente, una muestra
de gratitud de parte del gobierno de los Estados Unidos, que lidera la
coalición en Iraq.
Ayer, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, les impuso en el pecho
la Medalla Estrella de Bronce, convirtiéndolos así en los
primeros centroamericanos a quienes es otorgada, según afirmaron
fuentes militares.
... seis americanos están vivos hoy, porque el sargento primero
Castro Urbina tomó una pronta y decisiva acción, quien también
guió a su equipo a través de un desafío a la muerte
... reza en parte la certificación de la condecoración
autorizada por el Presidente de los Estados Unidos de América.
Los seis militares salvadoreños, al final del acto de condecoración,
sostuvieron que ellos no esperaban nada a cambio y que sólo cumplieron
con su deber.
Rumsfeld dijo sentirse honrado al condecorar a los militares salvadoreños.
Al final, el secretario de Defensa estrechó la mano de los parientes
de los veteranos salvadoreños de Iraq.

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