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| Yo veo el convenio con el Sica como el
rescatar una visión de integración de América
que hace treinta años se fraccionó.
Foto EDH |
Francisco Mejía
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El peruano Allan Wagner, ex ministro de
Relaciones Exteriores de su país, augura que la firma de un convenio
entre la Comunidad Andina de Naciones (CAN, la cual preside) y el Sistema
de Integración Centroamericana (Sica) es el inicio del sueño
de Simón Bolívar, el de reunificar a Latinoamérica
como un solo bloque. Los beneficios de este tratado podrían llegar
a corto plazo y no sólo sería enfocado al intercambio comercial,
aseguró el diplomático, quien estuvo de visita en el país.
Esta es la primera vez que representantes de bloques de integración
de países se reúnen para intercambiar experiencias.
¿Qué provecho se le puede sacar a este foro internacional?
Es un hecho muy importante que haya habido esta convocatoria para poder
recoger experiencias de integración de otras regiones del mundo.
Es un ejercicio que nos va a enriquecer a todos; por otra parte, ha brindado
el marco para iniciar un proceso de aproximación, convergencia
y asociación que esperamos entre la Comunidad Andina con el Sica.
De hecho, ¿han firmado un convenio, verdad?
Es un hecho que se produce en el marco, primero de una decisión
que tomaron los presidentes andinos en la cumbre de Quito. Ellos decidieron
iniciar un proceso de aproximación con Centroamérica y con
México a la par, lo estamos haciendo con el Mercosur para construir
una comunidad suramericana. En septiembre hubo una reunión de cancilleres
de Can y Sica en Nueva York, con ocasión de la Asamblea General
de Naciones Unidas y ahora acepté esta invitación para venir
y, a través del convenio, comenzar a operativizar esta nueva relación.
Perfill
Allan Wagner Tizón se
dedica a las relaciones
internacionales de Perú, desde hace más de 40 años.
Su énfasis es en las relaciones económicas latinoamericanas
y la inserción de esta región en el mundo.
Ha impulsado la integración regional a través de la
concertación política (creación del Grupo de
Apoyo, el Grupo de Contadora y la transformación de ambos en
el Grupo de Río, del que Centroamérica forma parte).
Estuvo vinculado a las
negociaciones para firmar el acuerdo de Cartagena. Ha sido ministro
de
Relaciones Exteriores de Perú en dos períodos: entre
julio de 1985 y mayo de 1988, y entre julio de 2002 y diciembre de
2003.
Además, ha sido embajador de Perú ante los gobiernos
de España, Venezuela y
Estados Unidos. |
Casi siempre las integraciones entre
países tienen orientación de tipo comercial. En este caso,
con la Comunidad Andina, ¿cuál va a ser el objetivo del
acercamiento? ¿Irá más allá que un tratado
comercial?
Ese es el propósito. Este proceso lo veo como el de rescatar una
visión de integración de América que hace treinta
años se fraccionó. La idea que veníamos impulsando
de una América Latina integrada. La Asociación Norteamericana
de Libre Comercio se fraccionó en varios grupos subregionales,
incluso algunos países quedaron fuera. Treinta años después,
lo que estamos experimentando es el comienzo de una articulación
de estos subgrupos.
Los países de la Comunidad Andina hemos firmado un Tratado de Libre
Comercio con el Mercosur, estamos claramente en un proceso de convergencia
y de construcción de una comunidad suramericana que no es solamente
comercial.
La comunidad suramericana es un gran proyecto de desarrollo para nuestros
países. Combina aspectos de comercio, pero también de construcción
de infraestructura y generación de economías regionales
internas en el continente, oportunidad única de desarrollarse y
proyectarse a los grandes mercados mundiales. Es la misma visión
la que tenemos en esa aproximación con Centroamérica y con
México. Los presidentes andinos en Quito decidieron iniciar con
Centroamérica un camino en tres aspectos: la firma de un convenio
de diálogo político y compensación, luego iniciar
las gestiones para un acuerdo de libre comercio. Mientras, buscar participar
en los aspectos de infraestructura del Plan Puebla Panamá.
¿Hacia ese rumbo está orientada la firma del convenio?
Este convenio que hemos firmado con el secretario general del Sica tiene
por objeto impulsar teóricamente estas tres acciones a nivel de
las secretarías, a fin de proporcionar a los órganos intergubernamentales
tomar todos los elementos necesarios para tomar las decisiones correspondientes.
El propósito es llegar, en un plazo relativamente breve, tal vez
de un año, a una asociación entre la comunidad andina y
el Sica.
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| La Comunidad Suramericana es un gran proyecto
de desarrollo para nuestros países. Combina aspectos de comercio
y de construcción de infraestructura.
Foto EDH |
El Presidente Antonio Saca dijo en su discurso que la integración
debe de
salirse de las oficinas burocráticas y llegar a la población,
¿cómo traduciría usted esto?
Nosotros estamos haciendo esto en la Comunidad Andina. Una de las prioridades
que he señalado en el diseño estratégico de la integración
andina es lograr que llegue al ciudadano de a pie. La integración
de nuestros países no tiene base social y eso es indispensable
para dar sustentabilidad al proceso en el largo plazo. Esto lo estamos
impulsando a través de tres conductos: incorporar a los sectores
sociales en el proceso de integración; la segunda vía es
bajar la integración al nivel subnacional. Es decir, hasta ahora
hemos trabajado la integración a nivel macro, a nivel de las políticas
activas y de los gobiernos locales. En tercer lugar, se ha aprobado, hace
casi un mes, el Plan Andino de Desarrollo Social que, a través
de veinte proyectos conjuntos, busca construir sobre políticas
nacionales en materia de reducción de la pobreza la exclusión
y desigualdad. Estamos creando redes de participación andina a
través del sector académico, medios de comunicación
y empresarios para que el proceso de integración sea más
participativo y menos elitista.
¿Cómo pueden los ciudadanos comprender los beneficios
de la integración ?
La gente no entiende muy bien qué significa eso y cómo le
afecta positiva o negativamente. En el caso andino, hemos logrado generar
un comercio interandino que era prácticamente cero. Cuando comenzamos
llegamos a $6,000 millones. Eso representa un 12% del total de las exportaciones
andinas para el mundo, porque nuestra producción primaria es fundamentalmente
exportadora. Lo importante de esto es que son manufacturas y originan
600,000 empleos a nivel andino. Lo que tenemos que lograr es que el ciudadano
andino perciba que los trabajos de esas 600,000 personas se han generado
gracias al proceso de integración.
De cara a al ALCA, estas articulaciones que usted dice, ¿serían
como una plataforma para hacer un solo canal de comercio en el área?
Las negociaciones del Alca han tenido un paréntesis hace algunos
meses. Se acordó hacer un Alca de geometría variable, es
decir, un acuerdo general y acuerdos específicos. Todavía
falta determinar cómo se va a proceder en el marco del Alca. Nosotros
continuamos, como andinos, interesados en el Alca, porque pensamos que
un acuerdo de carácter hemisférico no sería importante
para nosotros, pero lo entendemos como un modelo que se va armando en
bloques. En ese sentido, todo lo que estamos haciendo contribuye a procesos
más amplios de internacionalización.
Lo que tenemos que hacer es negociar con los grandes mercados, es obtener
oportunidades de exportación que permitan atraer nueva inversión,
producción y desarrollar una economía y ofrecer empleos.
Esa es, básicamente, nuestra negociación de acuerdo de libre
comercio. La integración latinoamericana, Mercosur, Centroamérica
y México tiene otra finalidad, es que son agendas de desarrollo.
El comercio es un componente importante, pero no es la principal herramienta.
¿Cómo analiza el ingreso de China en la Organización
Mundial del Comercio (OMC)?
Es el caso de las cuotas textiles. Lo que está provocando ahora
gran preocupación es la caída del sistema de cuotas. Eso
es lo que preocupa, porque nuestros países tienen niveles importantes
de exportación de productos textiles al mercado de Estados Unidos
y Europa. Con grandes desarrollos, incluso tecnológicos, lo que
se está orientando en la comunidad andina es a trabajar sobre la
base de calidad y no de cantidad. Pensamos que al concentrarnos en ese
tipo de productos vamos a continuar teniendo nichos de mercado en Estados
Unidos y Europa. En nuestros países no hay maquila, son cadenas
integradas de producción, de manera de que es posible que nosotros
podamos defendernos mejor de aquellos países que sí tuvieron
que atraer maquila y que ahora ven que esas plantas maquiladoras se están
marchando hacia otras regiones.
¿No se prepararon los países para competir con China?
Los países centroamericanos y caribeños están experimentando
ese problema. México también, pero sin duda China, es un
enorme desafío porque también es una gran oportunidad hoy
día. En el caso de los países andinos, estamos desarrollando
mucho subcomercio con China. Pienso que hay que buscar un tipo de relación
con China que nos permita fortalecer las ventajas de la relación
y minimizar los inconvenientes.

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