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“Milton no debe aceptar”

El líder de los veteranos del FMLN, Mauricio González, le reclama ética revolucionaria al coordinador electo, “si es que la tiene”. Además, exige la reparación de los daños causados a la militancia por el fraude cometido durante las primarias del domingo

Publicada 12 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

“Hubo abuso de poder en defensa de intereses personales. Han suplantado nuestro carácter revolucionario, democrático y socialista”. Foto EDH

Luis Laínez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Hacer elecciones para elegir a los dirigentes de un partido es una muestra de democracia y de trasladar el poder de decisión a la militancia, asegura Mauricio González, Roque, el líder del movimiento de veteranos del FMLN.

Sin embargo, cuando el proceso está viciado, es una pena. Es “suplantar la voluntad” de los afiliados, acusa.

Cuatro días antes de las primarias, el secretariado, el comité ejecutivo de los ex combatientes, se reunió con el entonces coordinador nacional, Salvador Sánchez Cerén, para hacerle una advertencia.

Aceptarían a las nuevas autoridades si éstas eran electas de modo transparente. Si no, los desconocerían.

Perfil
Mauricio González fue
conocido durante la guerra bajo el seudónimo de Roque. Militó en las FPL y es reconocido entre los ex combatientes como uno de los más fieros guerrilleros que tuvo el FMLN. Ahora dirige el sector de veteranos del partido de izquierda, un grupo que no necesita afiliarse al partido debido a que tiene militancia automática. El que dirige Roque está integrado por mandos medios y ex milicianos rasos que no fueron beneficiados por los programas de reinserción ni ostentan cargos públicos. Fue diputado durante la
legislatura 1997-2000.

En los próximos días, después de reconocer que los comicios fueron fraudulentos, el consejo nacional de los veteranos decidirá qué hacer contra esta dirigencia “manchada” por las anomalías.

¿Qué dice el secretariado de los veteranos?
Que es evidente que ha habido fraude. Y un fraude de una gran magnitud.
A ustedes se le había visto combativos y hasta llegaron sin ser invitados a la Comisión Política. Ahora, sin embargo, se les ve tranquilos. ¿Qué pasó?
Tomaremos nuestras medidas sin prisas ni producto de la euforia. Tratamos de conocer bien las cosas antes de hacer algo. A estas alturas, te puedo decir que hubo fraude generalizado y de una gran magnitud.

¿Y no se lo esperaban, pues?

Cómo no. Lo esperábamos. El secretariado tuvo una reunión con Leonel (Salvador Sánchez Cerén) y Miguel Sáenz Varela cuatro días antes de las elecciones. Y les planteamos que si hacían fraude, los veteranos no iba a reconocer los organismos o los compañeros que quedaran en los organismos de dirección.

¿Se mantiene?
Nosotros se lo planteamos. En nuestro partido se han repetido fraudes reiteradamente y los mismos organismos que señalamos que encubrieron los fraudes son los mismos que están. Se lo planteamos a Leonel, que si querían crear un clima de confianza en el partido, lo primero que debieron haber hecho es haber quitado a esas personas que no inspiran nada de confianza.

¿Se refiere al presidente del tribunal electoral, Guillermo Ramirios?

Me refiero a una serie de compañeros que siempre han hecho lo mismo. Ya son expertos para manejar este tipo de situaciones. A la dirección del partido se le planteó que debían colocarse como la dirección de todos y no como una dirección que está a un lado. Y lo otro que le dijimos es que plantearan que en nuestro partido no hay compañeros derechistas ni de la CIA ni light ni reformistas. En un proceso de elecciones debe haber competidores.

Si no reconocen al que el tribunal electoral dice que es el ganador, ¿no cree que habrían sanciones?
Eso nos tiene sin cuidado. El que es revolucionario no está porque le den una posición o porque lo mantengan. En términos personalistas, no estamos ‘tras de’. ¡Pueden hacer lo que quieran! Al final, quienes se desgastan son los que hacen conductas que no son correctas. La verdad va saliendo a flote, poco a poco. Lo que nos preocupa es la conducta, porque debemos ser coherentes con lo que decimos, lo que está escrito y con nuestra conducta.
En los estatutos reconocemos que somos revolucionarios, democráticos y socialistas. Este carácter del partido tiene una base de valores que ha sido violentada. Cuando eso pasa, el que lo hace deja de ser revolucionario y democrático. Ahora sale Medardo llamando a la unidad de todos, después que ha andado planteando el peligro de la ‘derechización’ en el partido producto de que surgen otros contendientes que no están de acuerdo con la forma que se hacen las cosas. Si hay diferencia, es en la forma de hacer las cosas. Puedo decir con franqueza que hay conductas que no son revolucionarias ni son democráticas ni son socialistas.

¿Qué esperaría que hiciera Milton?
La conducta que debe tener un revolucionario es, cuando este tipo de cosas suceden, es no aceptar un cargo manchado. Él debería ser el primero en exigir justicia para los compañeros que les han violado sus derechos. En todo caso, lo que importa no es el cargo, sino cohesionar y unificar al partido.

¿Y qué debería hacer Ortiz?

Si le han violado sus derechos, no le podemos exigir que sea masoquista y acepte unos resultados que han sido correctos. Algunos, en aras de la unidad, dicen que hay que aceptar todo lo negro que sucede. Los revolucionarios ni se nos debería cruzar por la mente pedir a un compañero a que acepte la violación de sus derechos, que lo dé por aceptado.
Pedirle a un revolucionario que no luche por sus derechos es anular el espíritu rebelde del revolucionario. Es educar a la militancia para que no sea rebelde ante la injusticia. El revolucionario es aquel que se manifiesta y opone a la injusticia. ¿Cómo vamos a pedirle a los compañeros que le han violado sus derechos, en aras de la unidad del partido, que acepte los resultados? Ese planteamiento no es nada revolucionario. Es inmoral.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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