 |
|
De lo mejor. Reproducción de un grabado japonés de
hace 300 años. Foto EDH
|
Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy
irmixco@elsalvador.com
Un total de 63 conceptos trazados por igual número de talentos.
Mentes idealistas que buscan mecanismos para expresar sus criterios. Dos
mundos, dos culturas. Artistas contemporáneos de Japón y
El Salvador unidos por las convicciones de un salvadoreño visionario:
Camilo Bonilla.
Desde el 9 de noviembre, las paredes de la Sala Nacional de Exposiciones
lucen las propuestas plásticas de 24 orientales y 16 nacionales,
en lo que la Fundación Arte Kouryu Center ha bautizado como el
Tercer Salón de Arte Contemporáneo.
La muestra es el resultado de los grandes esfuerzos realizados por Bonilla
en tierras orientales para promover el intercambio cultural entre los
países.
El artista, oriundo de Zacatecoluca, La Paz, reside desde hace 26 años
en Kyoto, en la región japonesa de Kansai.
Mi objetivo era crear un puente entre ambas naciones y con satisfacción
veo cómo año con año se vuelve más grande,
dijo el viroleño.
El primer intento de traer a El Salvador parte de la plástica japonesa
se remonta a 1991, cuando el artista montó una exposición
con recortes de periódicos de esa nación.
Tras esa primera experiencia se inicia formalmente con los salones de
arte en 1999, en el Teatro Presidente.
Un segundo proyecto surge de la ola de luto y destrucción heredados
por los terremotos de enero y febrero de 2001. Esta vez son los pensamientos
que le generan los niños salvadoreños los que plasmó
en papel. Esa muestra la realizó el Museo de Antropología
David J. Guzmán.
Y así, igual que la primera propuesta, la que está exhibiendo
también será llevada a Japón.

|