Javier
Solana*
El Diario de Hoy
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elsalvador.com
El
terrorismo es una amenaza existencial. En nuestra Estrategia de Seguridad
Europea, se consideró que se trata de una de las más importantes
amenazas estratégicas que afronta la Unión Europea, y para
luchar contra él estamos haciendo uso de todos los instrumentos
a nuestra disposición en el ámbito de la inteligencia.
El primer objetivo de la inteligencia es encontrar terroristas, prevenir
su acción y rastrearles después de sus ataques. Este es
el tipo de inteligencia operacional que se lleva a cabo mejor a nivel
nacional. La cooperación entre los servicios de inteligencia de
los miembros de la UE ha hecho posible varios arrestos y neutralizaciones
de operaciones terroristas en Europa.
Hace poco los periodistas me preguntaron si la cooperación entre
agencias es suficiente y si se debían crear mecanismos europeos
para compartir información operacional de inteligencia. Más
tarde, ese mismo día, una operación conjunta permitió
arrestos simultáneos en cinco países de Europa.
El éxito de la operación no fue un accidente. El año
pasado, la Unión firmó dos acuerdos sobre la Europol, así
como un Acuerdo de Extradición y Asistencia Legal Mutua. Los servicios
de seguridad europeos están trabajando estrechamente con el Grupo
Antiterrorista, y se ha reactivado el Grupo de Tareas Antiterroristas
de la Europol. Se encuentra en funcionamiento un grupo de alto nivel sobre
seguridad en el transporte y las fronteras, y se están fortaleciendo
los vínculos entre los jefes de policía de los estados miembros.
Pero un amplio intercambio de información no siempre es algo necesario
o apropiado. Los estados miembros también necesitan información
derivada del trabajo permanente de seguimiento de casos, no para informar
a la policía, al menos no directamente, sino para neutralizar y
desmantelar redes y prevenir ataques. En muchos sentidos, esta información
es más sensible, y los servicios la comparten sólo si es
estrictamente necesario y no exclusivamente para promover la cooperación.
Veo otro papel para los servicios de inteligencia: ayudar a que la acción
política sea una acción informada. Los servicios de inteligencia
pueden educar al público, explicando los orígenes del enajenamiento
que subyace al terrorismo, cómo ocurren la radicalización
y el reclutamiento, y llamando la atención acerca de los fines,
métodos y estrategias de los terroristas para lograr sus objetivos.
Únicamente cuando entendamos esto podremos desarrollar políticas
adecuadas y concretas.
Para esto necesitamos buenas evaluaciones estratégicas de la información
de inteligencia. Los miembros de la UE tienen estructuras para proporcionar
esto, y con su apoyo y comentarios estamos construyendo estructuras a
todo lo ancho de Europa para hacer llegar esta información a quienes
están a cargo de diseñar las políticas de la UE.
La Europol está llevando a cabo una función similar con
el material derivado del trabajo de las policías, y estamos trabajando
para asegurar una interacción cooperativa entre estas dos iniciativas.
Este es un nivel de inteligencia diferente, más analítico,
en donde la estrecha colaboración agrega un valor significativo.
Después de los atentados con bombas de Madrid, la UE se centró
en aspectos internos de la lucha contra el terrorismo, pero esto no significa
que haya adoptado una actitud retraída. Por el contrario, la UE
considera que la cooperación internacional es fundamental en la
lucha contra el terrorismo.
Con todo, no doy paso a la complacencia. Para facilitar la extremadamente
compleja tarea de diseñar políticas antiterroristas en la
UE, ahora tenemos un Plan de Acción aprobado por el Consejo Europeo,
que claramente especifica quién hace qué y con qué
plazos. Esto también ayudará a que los parlamentos nacionales
comprendan los objetivos de la UE y facilitará su planeamiento
legislativo. Recientemente nombré un coordinador antiterrorista
para que me ayude a dar seguimiento al Plan de Acción.
Además, tenemos una considerable cantidad de instrumentos en el
área de justicia e interior. La Orden Europea de Arresto ya está
produciendo resultados concretos y estamos avanzando hacia el libre
movimiento de las decisiones judiciales en la UE, mediante el cual
las decisiones judiciales (tales como el arresto y entrega de los sospechosos,
la confiscación y el congelamiento y de bienes) serán reconocidas
mutuamente. Más aún, la Agencia Europea de Fronteras comenzará
a funcionar en 2005.
Como lo solicitara el Consejo Europeo, estoy desarrollando en conjunto
con la Comisión Europea una estrategia para acabar con el financiamiento
de los terroristas. Aquí es donde se encuentra la verdadera prueba
de la cooperación, ya que nuestro éxito dependerá
de cómo aseguremos una adecuada interacción y flujo de información
de inteligencia entre los servicios correspondientes y las comunidades
financiera y bancaria.
Creo firmemente que la opción militar por sí sola no puede
derrotar al terrorismo. La cooperación judicial, policial y de
inteligencia debe ser el punto focal de la acción. Esto no significa
que no estemos trabajando sobre cómo la Política Europea
de Defensa y Seguridad (PEDS) puede ofrecer una contribución significativa.
Pero la PEDS no es el centro de nuestras iniciativas.
Además de nuestros esfuerzos de seguridad e inteligencia, debemos
trabajar también para acabar con el oxígeno
de los terroristas. Esto significa afrontar los factores que contribuyen
al reclutamiento por parte de los grupos terroristas y al apoyo que puedan
recibir en la población. Los conflictos regionales causan ira y
resentimiento. El problema árabe-israelí, aún no
resuelto, produce un aumento del radicalismo y el extremismo. En general,
hay demasiado combustible para la propaganda terrorista.
La UE será dura con el terrorismo, pero también es necesario
ser duros con lo que lo causa. No se trata de dos luchas, sino de una.
Copyright: Project Syndicate.
*Alto Representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad
Común (PESC).

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