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El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Las más recientes investigaciones
sobre la enfermedad de Alzheimer, la demencia senil, establecen que en
la medida en que una persona mantiene su mente activa, será menor
el riesgo de contraerla. Obviamente hay tristes excepciones, como la del
ex presidente de Estados Unidos Ronald Reagan, víctima del morbo
pese al vigor intelectual que le caracterizó hasta hace unos años.
Por algo el consejo tan usual de maestros a alumnos, de padres a hijos
o de un amigo a otro: nunca dejen de aprender, de enfrentarse a desafíos
mentales. Bien se trate de iniciar una nueva carrera, saber más
de una disciplina, o leer de manera constructiva, todo el tiempo hay que
aprender cosas nuevas, capacitarse más en algo, andar averiguando
en el buen sentido del concepto.
Si, como Sócrates, sólo sabemos que no sabemos nada, las
posibilidades de saber más son infinitas.
Comencemos con el propio trabajo. Dada la vertiginosa innovación
e invención en tecnología, descubrimientos, o el simple
hacer mejor las cosas, la necesidad de superarse que tiene una persona
es permanente y urgente. Lo bueno es que hay oportunidad para ello, además
que la mayoría de empresas está dispuesta a financiar estudios
y capacitaciones relacionadas con el propio giro del negocio. Todo es
indagar y organizarse.
Para los más afortunados entre nosotros, la Internet ofrece vastas
oportunidades. La primera de ellas es, desde luego, la cantidad de información
que allí se encuentra, incluyendo la relacionada sobre cursos de
extensión y hasta carreras universitarias. Además están
las innumerables publicaciones sobre los más variados temas. Y
allí se puede leer, como bien lo saben nuestros lectores, EL DIARIO
DE HOY digital, la primera y más importante página
electrónica en Centro América.
Nunca hay que estar satisfecho
En la Internet se publican las ediciones electrónicas de los principales
diarios del mundo, donde un lector acucioso puede obtener información
relacionada con muchos campos del saber, lo que es una forma de aprendizaje.
Hay noticias sobre ciencia, tecnología, arte, historia, además
de los propios contenidos sobre sucesos y política. Y en esas informaciones
se encuentran referencias para seguir investigando. Además hay
que acceder a revistas especializadas en diversos campos, para seguir
el pulso de la innovación.
Volvamos al aprendizaje como un esquema de vida. Para los profesionales,
los que ya dejaron el aula universitaria, seguir aprendiendo es casi una
cuestión de supervivencia, pues lo que eran saberes definitivos
en 1992, en 2004 están superados. Por ese motivo muchas multinacionales
exigen a quienes les representan en otros países, mantenerse en
la frontera del conocimiento como condición para conservar el vínculo
comercial. Como Sísifo, en la mitología griega, nunca hay
un instante de descanso.
Como vemos, tanto el bienestar físico de las personas, como su
capacidad profesional y su ingreso, dependen en buena medida de su interés
y esfuerzo por aprender y mantenerse vigente. Y en cierta manera es lo
mismo respecto a la salud: las personas serán más sanas
si hacen ejercicio regularmente, si cuidan su dieta, evitan excesos y
no abusan de sus cuerpos. Lo que se invierte en cuidados en la juventud,
se recibe más tarde en salud.
Estas realidades plantean una obligación moral al maestro: la de
inculcar en sus alumnos un sentido de responsabilidad en cuanto a superarse,
a continuar aprendiendo, a no darse por satisfecho con lo que se sabe
y se puede.

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