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| Sereno. Zelaya en Soyapango, el día después
de los dos goles al Limeño. Atrás, un autobús
que lo lleva hasta su pueblo.Foto EDH / Byron
Sosa |
Byron Sosa
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Nació dentro del pueblo para hacerlo feliz. Sus goles hicieron
soñar al Telecom en la Segunda División, con el que quedó
campeón goleador de la liga de plata (23 tantos), hoy hacen soñar
con un nuevo artillero al Alianza.
Originario del cantón El Paraíso de San Sebastián,
San Vicente, Rafael Zelaya, a sus 23 años, ha hecho su sueño
realidad.
Desde que estaba pequeño era seguidor del Alianza, siempre
quise jugar con ellos, dice el atacante mientras mira al horizonte.
Sin nombre
No es un jugador de renombre, pero ha trabajado como uno de ellos.
A uno que no es de renombre como que no le toman mucha importancia,
y ya que a mis compañeros no le salen los goles... los marqué,
dice el albo.
Mario Pablo me dijo que tenía que hacer un gol, Barrientos
me dijo que tenía que hacer un par. Llevaba la mentalidad de marcar,
recuerda el vicentino al haber marcado dos goles, sus primeros con el
equipo.
Juan Ramón Paredes sabía de la capacidad de Zelaya. Él
me dijo que siguiera trabajando. Ahorita no es nada, es el inicio,
comentó el jugador sobre el vaticinio del estratega blanco.
La noche del miércoles quedó grabada en la mente del jugador,
sus dos goles fueron celebrados por sus amigos en Soyapango y los que
ha dejado en San Sebastián.
Lo más importante es que con sus tantos han revivido las esperanzas
del Alianza; si bien los jugadores extranjeros no han aportado mucho,
Zelaya tiene suficiente pólvora para explotar.

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