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Vándalos roban 35 tapas

Infraestructura. Varias calles del área metropolitana de San Salvador lucen tragantes sin parrillas. La alcaldía no tiene dinero para remplazarlas

Publicada 10 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Peligro. Los peatones tienen que esquivar los tragantes para evitar accidentes.Foto EDH /álvaro López


Yesenia Acevedo
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


Caminar por las esquinas de San Salvador se ha convertido en un peligro para los peatones por la falta de al menos una treintena de tapaderas de los tragantes y pozos de aguas lluvias.

El robo indiscriminado de estos artefactos ha provocado caídas de más de una decena de personas, según informes de la Cruz Roja Salvadoreña.

Sin embargo, en agosto pasado una mujer fue arrastrada por una fuerte corriente que la llevó hasta un resumidero sin tapadera en el municipio de San Marcos. Su cuerpo apareció días después en un río de Chalatenango.

Modus operandi
- Algunas personas dicen que los ladrones se las llevan en pick ups.
- Algunas parrillas pesan más de 200 libras. El objetivo es venderlas en las chatarreras.
- Algunas parrillas
nuevas cuestan más
de $100.

El tamaño de estas importantes piezas de hierro no importa. Los ladrones se llevan desde las pequeñas que cubren los medidores de agua potable, las redondas de los pozos de aguas lluvias y negras hasta las pesadas parrillas de los tragantes.

Algunos testigos dicen que los ladrones utilizan pick ups para llevarse esas pesadas estructuras, las cuales venden en las fundiciones.

Sin embargo, la mayoría de empresas fundidoras reitera que no compra ese tipo de materiales.

“Compramos todo tipo de chatarra, pero por política de la empresa no compramos tapaderas. Incluso a nosotros nos han robado la del medidor de agua”, comentó un empleado de los talleres Sarti.

Algunas personas consultadas opinan que las piezas son sacadas fuera del país para venderlas en el exterior.

Robo nacional

Sólo en cuatro cuadras de la 9a. Calle Oriente, que pasa justo detrás de la alcaldía capitalina, los vándalos han arrancado 24 tapaderas.

Paradójicamente, la delegación centro de la PNC se encuentra a pocas cuadras.
Otras arterias, como la 6a. y 3a. Calle Oriente, también tienen esquinas con hoyos. En un recorrido por algunas calles del centro, Metro contabilizó 35 tapaderas hurtadas.

Este tipo de robo se ha convertido en un problema nacional. Algunos pozos de la nueva calle que une a San Martín con Apopa lucen sin tapaderas. Son obras recién estrenadas, pero ya están siendo saqueadas.

Ante la mirada indiferente de las autoridades municipales y estatales, algunos samaritanos han colocado tablas para evitar accidentes.

“Estamos atentos, cuando pasa un cieguito le ayudamos para que no se caiga”, afirmó José Ángel Escobar, dependiente de una zapatería ubicada en la esquina de la 4a. Avenida Norte y 1a. Calle Oriente, cuyo tragante no está desprotegido.

Ricardo Pérez, gerente de distritos de la comuna, reconoció que la municipalidad no tiene el número exacto de tapas que hacen falta.

“Es una inversión que no está a nuestro alcance. Se requiere mucha plata para reemplazarlas”, reconoció.

El Ministerio de Obras Públicas (MOP) tampoco tiene un recuento de las calles que tienen pozos recolectores de aguas lluvias y negras sin tapar.

“Se tiene que investigación a quiénes las están comprando, porque no se las roban para llevárselas a las casas”, declaró David Gutiérrez, ministro de Obras Públicas. Manifestó que pedirá la Policía Nacional Civil que realice esa investigación.

Dijo que el MOP hará un inventario de las tapas robadas en las vías que competen a esa cartera.


MOP solicitará ayuda a la PNC

El titular de Obras Públicas, David Gutiérrez, aseguró que pedirá a la Policía Nacional Civil que inicie una investigación sobre el robo de estos bienes del Estado.

“Estos objetos tienen sus compradores específicos. Se tiene que investigar a los que las están comprando porque lógicamente van a parar a una fundición”, aseguró el funcionario.

Francisco Molina, jefe del departamento de Mantenimiento Vial de dicha cartera, explicó que algunas veces han reemplazado las tapaderas, pero son hurtadas nuevamente.

“Es un problema complicado porque es un robo continuo que aunque las pongamos en la mañana, por la noche se las llevan”, reiteró.


Sin recursos para reemplazarlas

La comuna capitalina no tiene ni idea de cuántas son las tapaderas y parrillas de tragantes que hacen faltan en el municipio.

“No las tenemos cuantificadas, pero sería una inversión fuerte que no está a nuestro alcance”, argumentó Ricardo Pérez, gerente de Distritos de la municipalidad capitalina.

Explicó que han hecho esfuerzos aislados de reemplazar algunas. “Pusimos unas de hierro y cemento, pero ya no están”, comentó.

Además, recordó que algunas no les corresponde a ellos reemplazarlas, sino a la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Anda) o al Ministerio de Obras Públicas (MOP).

El funcionario prometió que harían un inventario por distritos de las parrillas que han sido robadas.

Sin embargo, esa misma promesa ya fue hecha hace unos meses por la gerente general de la alcaldía, Carolina Recinos, pero aún no se ha revelado dicho diagnóstico.

“Es importante hacer un llamado de atención para que se respeten las tapaderas, porque todos corremos riesgo”, reiteró.


“Perdí el equilibrio y me fui de espalda”

Omar Monterrosa aún recuerda, esbozando una pequeña sonrisa, la vez en que cayó al tragante sin tapadera que se encuentra cerca de la venta de ladrillo de cerámica donde trabaja.
“Me aparté para que pasara una señora y perdí el equilibrio. No me fijé dónde estaba el hoyo”, relató. Una compañera de trabajo interrumpe el relato para recordarle que aún tiene la evidencia de su accidente: el pantalón roto.
“Es cierto. Tuve que llamar a mi casa para que me trajeran un pantalón de repuesto”, comenta.
La cloaca sin tapadera donde Omar cayó está ubicada en la esquina de la 4a. Avenida Norte y 3a. Calle Oriente, justo en la cuadra de las librerías del centro.
Ese tragante es usado como basurero por algunos comerciantes de la zona.
Omar recordó que logró salir con la ayuda de sus compañeros.
“Aún tengo las marcas del raspón”, dijo.

“Me raspé la pierna derecha cuando caí. El pantalón se me rompió y tuvieron que traerme otro”
Omar Monterrosa
Dependiente de almacén


Rosa, víctima de un delito sin condena

A las 9:00 de la noche del jueves 26 de agosto, Rosa Élida López, de 57 años, fue arrastrada por una fuerte corriente que descendió del Cerro San Jacinto, en San Marcos.

Rosa, junto a otros familiares, se resguardaba de una fuerte tormenta en la parada de autobuses de la Colonia Los Alpes.

Rosa fue arrastrada por más de 25 metros hasta que cayó en un tragante sin tapadera, al final de la pendiente.

Luego de cinco días de búsqueda, el cuerpo de Rosa, una cocinera jubilada del Hospital de Niños Benjamín Bloom, fue localizado cerca del embalse de la presa del Cerrón Grande, a 50 kilómetros del lugar de la tragedia.

Funcionarios de la comuna de San Marcos aseguraron que en varias ocasiones han colocado tapaderas, pero los ladrones se las han robado.

¿ Cuántas víctimas más habrá en ese tragante?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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