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| Peligro. Los peatones tienen que esquivar los tragantes para evitar
accidentes.Foto EDH /álvaro López |
Yesenia Acevedo
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Caminar por las esquinas de San Salvador
se ha convertido en un peligro para los peatones por la falta de al menos
una treintena de tapaderas de los tragantes y pozos de aguas lluvias.
El robo indiscriminado de estos artefactos ha provocado caídas
de más de una decena de personas, según informes de la Cruz
Roja Salvadoreña.
Sin embargo, en agosto pasado una mujer fue arrastrada por una fuerte
corriente que la llevó hasta un resumidero sin tapadera en el municipio
de San Marcos. Su cuerpo apareció días después en
un río de Chalatenango.
Modus
operandi
- Algunas personas dicen que los ladrones se las llevan en pick ups.
- Algunas parrillas pesan más de 200 libras. El objetivo es
venderlas en las chatarreras.
- Algunas parrillas
nuevas cuestan más
de $100. |
El tamaño de estas importantes piezas de hierro
no importa. Los ladrones se llevan desde las pequeñas que cubren
los medidores de agua potable, las redondas de los pozos de aguas lluvias
y negras hasta las pesadas parrillas de los tragantes.
Algunos testigos dicen que los ladrones utilizan pick ups para llevarse
esas pesadas estructuras, las cuales venden en las fundiciones.
Sin embargo, la mayoría de empresas fundidoras reitera que no compra
ese tipo de materiales.
Compramos todo tipo de chatarra, pero por política de la
empresa no compramos tapaderas. Incluso a nosotros nos han robado la del
medidor de agua, comentó un empleado de los talleres Sarti.
Algunas personas consultadas opinan que las piezas son sacadas fuera del
país para venderlas en el exterior.
Robo nacional
Sólo en cuatro cuadras de la 9a. Calle Oriente, que pasa justo
detrás de la alcaldía capitalina, los vándalos han
arrancado 24 tapaderas.
Paradójicamente, la delegación centro de la PNC se encuentra
a pocas cuadras.
Otras arterias, como la 6a. y 3a. Calle Oriente, también tienen
esquinas con hoyos. En un recorrido por algunas calles del centro, Metro
contabilizó 35 tapaderas hurtadas.
Este tipo de robo se ha convertido en un problema nacional. Algunos pozos
de la nueva calle que une a San Martín con Apopa lucen sin tapaderas.
Son obras recién estrenadas, pero ya están siendo saqueadas.
Ante la mirada indiferente de las autoridades municipales y estatales,
algunos samaritanos han colocado tablas para evitar accidentes.
Estamos atentos, cuando pasa un cieguito le ayudamos para que no
se caiga, afirmó José Ángel Escobar, dependiente
de una zapatería ubicada en la esquina de la 4a. Avenida Norte
y 1a. Calle Oriente, cuyo tragante no está desprotegido.
Ricardo Pérez, gerente de distritos de la comuna, reconoció
que la municipalidad no tiene el número exacto de tapas que hacen
falta.
Es una inversión que no está a nuestro alcance. Se
requiere mucha plata para reemplazarlas, reconoció.
El Ministerio de Obras Públicas (MOP) tampoco tiene un recuento
de las calles que tienen pozos recolectores de aguas lluvias y negras
sin tapar.
Se tiene que investigación a quiénes las están
comprando, porque no se las roban para llevárselas a las casas,
declaró David Gutiérrez, ministro de Obras Públicas.
Manifestó que pedirá la Policía Nacional Civil que
realice esa investigación.
Dijo que el MOP hará un inventario de las tapas robadas en las
vías que competen a esa cartera.
MOP solicitará ayuda a la PNC
El titular de Obras Públicas, David Gutiérrez,
aseguró que pedirá a la Policía Nacional Civil que
inicie una investigación sobre el robo de estos bienes del Estado.
Estos objetos tienen sus compradores específicos. Se tiene
que investigar a los que las están comprando porque lógicamente
van a parar a una fundición, aseguró el funcionario.
Francisco Molina, jefe del departamento de Mantenimiento Vial de dicha
cartera, explicó que algunas veces han reemplazado las tapaderas,
pero son hurtadas nuevamente.
Es un problema complicado porque es un robo continuo que aunque
las pongamos en la mañana, por la noche se las llevan, reiteró.
Sin recursos para reemplazarlas
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La comuna capitalina no tiene ni idea de cuántas
son las tapaderas y parrillas de tragantes que hacen faltan en el municipio.
No las tenemos cuantificadas, pero sería una inversión
fuerte que no está a nuestro alcance, argumentó Ricardo
Pérez, gerente de Distritos de la municipalidad capitalina.
Explicó que han hecho esfuerzos aislados de reemplazar algunas.
Pusimos unas de hierro y cemento, pero ya no están,
comentó.
Además, recordó que algunas no les corresponde a ellos reemplazarlas,
sino a la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados
(Anda) o al Ministerio de Obras Públicas (MOP).
El funcionario prometió que harían un inventario por distritos
de las parrillas que han sido robadas.
Sin embargo, esa misma promesa ya fue hecha hace unos meses por la gerente
general de la alcaldía, Carolina Recinos, pero aún no se
ha revelado dicho diagnóstico.
Es importante hacer un llamado de atención para que se respeten
las tapaderas, porque todos corremos riesgo, reiteró.
Perdí el equilibrio y me fui de espalda
Omar Monterrosa aún recuerda, esbozando una pequeña
sonrisa, la vez en que cayó al tragante sin tapadera que se encuentra
cerca de la venta de ladrillo de cerámica donde trabaja.
Me aparté para que pasara una señora y perdí
el equilibrio. No me fijé dónde estaba el hoyo, relató.
Una compañera de trabajo interrumpe el relato para recordarle que
aún tiene la evidencia de su accidente: el pantalón roto.
Es cierto. Tuve que llamar a mi casa para que me trajeran un pantalón
de repuesto, comenta.
La cloaca sin tapadera donde Omar cayó está ubicada en la
esquina de la 4a. Avenida Norte y 3a. Calle Oriente, justo en la cuadra
de las librerías del centro.
Ese tragante es usado como basurero por algunos comerciantes de la zona.
Omar recordó que logró salir con la ayuda de sus compañeros.
Aún tengo las marcas del raspón, dijo.
Me raspé la pierna derecha cuando caí.
El pantalón se me rompió y tuvieron que traerme otro
Omar Monterrosa
Dependiente de almacén
Rosa, víctima de un delito sin condena
A las 9:00 de la noche del jueves 26 de agosto, Rosa Élida
López, de 57 años, fue arrastrada por una fuerte corriente
que descendió del Cerro San Jacinto, en San Marcos.
Rosa, junto a otros familiares, se resguardaba de una fuerte tormenta
en la parada de autobuses de la Colonia Los Alpes.
Rosa fue arrastrada por más de 25 metros hasta que cayó
en un tragante sin tapadera, al final de la pendiente.
Luego de cinco días de búsqueda, el cuerpo de Rosa, una
cocinera jubilada del Hospital de Niños Benjamín Bloom,
fue localizado cerca del embalse de la presa del Cerrón Grande,
a 50 kilómetros del lugar de la tragedia.
Funcionarios de la comuna de San Marcos aseguraron que en varias ocasiones
han colocado tapaderas, pero los ladrones se las han robado.
¿ Cuántas víctimas más habrá en ese
tragante?

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