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Rolando Monterrosa
El Diario de Hoy
rolando@elsalvador.com
Hay muchísimas y muy respetables fuentes disponibles, pero mi recomendación
es entrar al islam por la puerta que abrió para Occidente el escritor
e historiador estadounidense Washington Irving. El mismo que escribió
la Leyenda de Sleepy Hollow, recientemente llevada al cine. Irving fue
un estudioso del rico mestizaje cultural que dejó la ocupación
árabe de ocho siglos en España y escribió, entre
otras obras, los Cuentos de la Alhambra y la Vida de Mahoma.
En este último presenta al Profeta en una dimensión humana,
desprovista de consideraciones teológicas.
Según la tradición islámica, Mahoma nació
en 569 d.C. Tenía unos 40 años cuando un ángel le
comunica que Dios le ha escogido como su profeta para la humanidad. Más
adelante dice que escribió el Corán por inspiración
divina.
Para Irving, Mahoma bebió de las fuentes monoteístas judías
y cristianas y adoptó muchas de las enseñanzas piadosas
que aparecen el Antiguo y Nuevo Testamentos, así como en la Torah
judaica, para formar su propio libro doctrinario. Agrega que si bien comenzó
con una prédica basada en la persuación pacífica,
llegó un momento pasionario en que dijo a sus seguidores que si
la palabra no lograba la conversión de los infieles, era lícito
usar la espada.
De manera objetiva, Irving introduce a sus lectores al islamismo histórico.

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