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Gesell
Tobías
El Diario de Hoy
gtobias@elsalvador.com
El momento que Enrique disfruta más es cuando su madre le cuenta
una historia para dormir. Le escucha atentamente hasta que cede ante el
sueño.
Enrique, de seis años, tiene un problema: no es capaz de leer por
sí mismo. Toda la tarea que requiera aptitudes visuales le frustra.
Algunas las escribe al revés.
Al principio su madre creyó que su hijo era perezoso. ¡Error!
El niño tiene una inteligencia normal, pero padece de dos trastornos
de aprendizaje: dislexia y disgrafía.
El primer término se aplica a los problemas relacionados con la
lectura, y el otro, a la dificultad para la escritura. Aunque por lo general,
a los dos se les tipifica igual: dislexia.
La máster en logopedia, Roxana Reyes, calcula que en El Salvador
muchos en especial infantes poseen esta irregularidad sin
que sus padres la identifiquen.
A la mayoría de niños les cuesta aprender y no significa
que tengan un trastorno de aprendizaje. Si a los tres años no hablan
o simplemente repiten algunos fonemas, entonces hay un problema en el
proceso lingüístico que no necesariamente es dislexia, pero
si no se trata podría llegar a serlo, explicó la especialista.
Claridad
Todos los pequeños tienen sus puntos débiles y fuertes en
el proceso de aprendizaje. Algunos poseen una alta capacidad auditiva
y otros una mejor retentiva al leer.
Hay una gran diferencia, sin embargo, entre simples dificultades de aprender
y los verdaderos trastornos. La conocedora asegura que los primeros pueden
superarse con paciencia y esfuerzo; mientras que los segundos están
más arraigados.
El cerebro tiene dificultades para hacer su codificación
lingüística. No almacena algunas letras o no las entiende,
explicó Reyes.
Se desconoce la causa precisa que provoca esta limitante, aunque se vincula
con factores genéticos o a causas ambientales, como la intoxicación
por plomo, el consumo de drogas y alcohol durante el embarazo.
La dislexia tiene cura. Para eso, es esencial que los niños reciban
una constante atención de sus padres. Cuando ellos se interesan
plenamente en sus hijos y existe un tratamiento a la par, el problema
puede disminuir y hasta desaparecer, resaltó la profesional.
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| Sin detectar. Debido a que se utiliza un mismo
método para todos los estudiantes, es difícil que la
dislexia se cure a tiempo.Foto EDH |
Una vez identificado el problema específico, sea este de lectura
o escritura, el niño debe pasar por un tratamiento con el uso de
patrones sencillos.
Si los problemas están en la p, b y d, entonces se entra
un proceso visual, para que él aprenda a distinguir cuál
es cada letra y que su cerebro vaya codificando las diferencias,
dijo Reyes.
Hay personas que no se curan
Los niños que jamás reciben un tratamiento nunca van a
corregir su problema.
En el campo, los padres nunca reconocen que los problemas de aprendizaje
de su hijo necesitan de una atención profesional, dice la
especialista Roxana Reyes.
Así, en esas zonas los pequeños aprenden a desarrollarse
con la mayor normalidad posible. Las palabras con las que tienen problemas
las sustituyen por sinónimos de fácil manejo.
En vez de decir carro dicen auto,
resalta.
Padecer este trastorno no significa una limitante grave para el desarrollo
de una persona. Ésta puede desenvolverse con normalidad.
Eso sí, las carreras que exigen de la escritura e investigación
podrían ser un impedimento profesional para ellas.
Antes de nacer
Existen otras formas de ayudar a prevenir los
problemas de aprendizaje antes de que el niño llegue al mundo.
Ninguna tiene un respaldo científico, pero cada día son
más las personas que las usan.
Música: con sonidos naturales e instrumentales se motiva el mejor
desarrollo del feto. Los niños nacen con iniciativa y, además,
les estimula el aprendizaje.
Comunicación: cada vez son más los doctores que recomiendan
a la madre hablarle a su hijo cuando está en el vientre. Cantarle
o decirle frases de cariño podría ayudar.
Alimentación: comer bien durante el embarazo garantiza un hijo
lúcido y saludable.
Factores negativos
Las causas específicas
que provocan los trastornos para el aprendizaje normal se desconocen,
pero según los expertos la herencia genética no se puede
descartar.
La desnutrición, diferencias culturales, padres que consumen algún
tipo de droga o sucesos traumáticos podrían desarrollar
dislexia en el pequeño.
Un accidente craneal es otro factor negativo.
La prevención
Los conocedores
concuerdan en que es esencial que los niños con problemas de aprendizaje
reciban apoyo de sus padres.
Es importante que sean ellos los primeros en elogiar a sus hijos por todos
sus logros sin importar lo pequeños que sean.
Si el déficit persiste es necesario llevarlo a donde un especialista
para que sea éste quien determine cuál es el problema específico
e inicie un tratamiento.
Para no olvidar
Dislexia: es el término
que se aplica a varios problemas de la lectura.
Disgrafía: dificultad que se tiene para la escritura.
Dislalia: trastorno en la emisión de la palabra.

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