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Dislexia trastorno de aprendizaje

Los factores genéticos y la contaminación ambiental podrían determinar los problemas de lectoescritura en un niño

Publicada 10 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Gesell Tobías
El Diario de Hoy
gtobias@elsalvador.com

El momento que Enrique disfruta más es cuando su madre le cuenta una historia para dormir. Le escucha atentamente hasta que cede ante el sueño.

Enrique, de seis años, tiene un problema: no es capaz de leer por sí mismo. Toda la tarea que requiera aptitudes visuales le frustra. Algunas las escribe al revés.

Al principio su madre creyó que su hijo era perezoso. ¡Error! El niño tiene una inteligencia normal, pero padece de dos trastornos de aprendizaje: dislexia y disgrafía.

El primer término se aplica a los problemas relacionados con la lectura, y el otro, a la dificultad para la escritura. Aunque por lo general, a los dos se les tipifica igual: dislexia.
La máster en logopedia, Roxana Reyes, calcula que en El Salvador muchos –en especial infantes– poseen esta irregularidad sin que sus padres la identifiquen.

“A la mayoría de niños les cuesta aprender y no significa que tengan un trastorno de aprendizaje. Si a los tres años no hablan o simplemente repiten algunos fonemas, entonces hay un problema en el proceso lingüístico que no necesariamente es dislexia, pero si no se trata podría llegar a serlo”, explicó la especialista.

Claridad

Todos los pequeños tienen sus puntos débiles y fuertes en el proceso de aprendizaje. Algunos poseen una alta capacidad auditiva y otros una mejor retentiva al leer.

Hay una gran diferencia, sin embargo, entre simples dificultades de aprender y los verdaderos trastornos. La conocedora asegura que los primeros pueden superarse con paciencia y esfuerzo; mientras que los segundos están más arraigados.

“El cerebro tiene dificultades para hacer su codificación lingüística. No almacena algunas letras o no las entiende”, explicó Reyes.

Se desconoce la causa precisa que provoca esta limitante, aunque se vincula con factores genéticos o a causas ambientales, como la intoxicación por plomo, el consumo de drogas y alcohol durante el embarazo.

La dislexia tiene cura. Para eso, es esencial que los niños reciban una constante atención de sus padres. “Cuando ellos se interesan plenamente en sus hijos y existe un tratamiento a la par, el problema puede disminuir y hasta desaparecer”, resaltó la profesional.

Sin detectar. Debido a que se utiliza un mismo método para todos los estudiantes, es difícil que la dislexia se cure a tiempo.Foto EDH

Una vez identificado el problema específico, sea este de lectura o escritura, el niño debe pasar por un tratamiento con el uso de patrones sencillos.

“Si los problemas están en la p, b y d, entonces se entra un proceso visual, para que él aprenda a distinguir cuál es cada letra y que su cerebro vaya codificando las diferencias”, dijo Reyes.

“Hay personas que no se curan”

Los niños que jamás reciben un tratamiento nunca van a corregir su problema.
“En el campo, los padres nunca reconocen que los problemas de aprendizaje de su hijo necesitan de una atención profesional”, dice la especialista Roxana Reyes.

Así, en esas zonas los pequeños aprenden a desarrollarse con la mayor normalidad posible. Las palabras con las que tienen problemas las sustituyen por sinónimos de fácil manejo.

“En vez de decir ‘carro’ dicen ‘auto’”, resalta.
Padecer este trastorno no significa una limitante grave para el desarrollo de una persona. Ésta puede desenvolverse con normalidad.
Eso sí, las carreras que exigen de la escritura e investigación podrían ser un impedimento profesional para ellas.


Antes de nacer
Existen otras formas de ayudar a prevenir los problemas de aprendizaje antes de que el niño llegue al mundo. Ninguna tiene un respaldo científico, pero cada día son más las personas que las usan.
Música: con sonidos naturales e instrumentales se motiva el mejor desarrollo del feto. Los niños nacen con iniciativa y, además, les estimula el aprendizaje.
Comunicación: cada vez son más los doctores que recomiendan a la madre hablarle a su hijo cuando está en el vientre. Cantarle o decirle frases de cariño podría ayudar.
Alimentación: comer bien durante el embarazo garantiza un hijo lúcido y saludable.

Factores negativos
Las causas específicas que provocan los trastornos para el aprendizaje normal se desconocen, pero según los expertos la herencia genética no se puede descartar.
La desnutrición, diferencias culturales, padres que consumen algún tipo de droga o sucesos traumáticos podrían desarrollar dislexia en el pequeño.
Un accidente craneal es otro factor negativo.

La prevención
Los conocedores concuerdan en que es esencial que los niños con problemas de aprendizaje reciban apoyo de sus padres.
Es importante que sean ellos los primeros en elogiar a sus hijos por todos sus logros sin importar lo pequeños que sean.
Si el déficit persiste es necesario llevarlo a donde un especialista para que sea éste quien determine cuál es el problema específico e inicie un tratamiento.

Para no olvidar
Dislexia: es el término que se aplica a varios problemas de la lectura.
Disgrafía: dificultad que se tiene para la escritura.
Dislalia: trastorno en la emisión de la palabra.




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