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| Empírico. Muchos artistas salvadoreños
nunca han estudiado música. .Foto EDH
/ Jorge Reyes |
Claudia Núñez
El Diario de Hoy
claudiux@elsalvador.com
Las artes en general siguen sin incluirse, formalmente, en los planes
curriculares de la mayor parte de colegios, escuelas y universidades.
Para ser músico, las opciones locales para profesionalizarse son
cursos libres y regulares como los impartidos por el Centro Nacional de
Artes (Cenar), la Escuela Método Suzuki, la Harmony, entre otras.
Con excepción de la primera, el resto no está acreditado
por el Ministerio de Educación, ni siquiera hay un registro de
cuántas existen en la capital.
Vida se dio a la tarea de visitar varias de ellas para conocer cómo
están equipadas en cuanto a maestros, infraestructura, logística
y programas de estudio.
Bastó con revisar la guía telefónica en los apartados
de Academias y Escuelas de Música para dar con las posibilidades
para un aprendiz de música por pasatiempo o que quieren profesionalizarse.
En la mayor parte de instituciones el común denominador es el mismo:
los estudiantes reciben las clases por hobbie para aprender
a ejecutar algunas tonadas populares.
Y los maestros son músicos egresados del Cenar (cuando existía
el bachillerato en artes y obtenían el escalafón) o titulados
en alguna universidad del extranjero.
Variaciones
La situación cambia en centros como Pro Arte, el que instruye a
los integrantes de la Orquesta Sinfónica Juvenil, quienes en su
mayoría dedican al menos diez horas por semana para mejorar sus
destrezas.
Martín Jorge, director de la Orquesta, asegura que no se debe descuidar
la enseñanza musical de jóvenes e infantes, pues representan
la nueva generación artística.
La falta de centros de educación formal es una generalidad
en América Latina salvo Costa Rica y Venezuela. Hay
capacidad en los profesores y la infraestructura necesaria, pero hace
falta visión, resalta.
Elmer Amaya, de la Escuela Método Suzuki; Fabio Reyes, de la Harmony,
Carlos Pérez, del Cenar concuerdan con esa afirmación y
añaden que como educadores, y músicos de profesión,
lo máximo que ellos pueden hacer es crear las posibilidades para
quienes quieren aprender.
El resto depende del interés y empeño de los alumnos, hasta
que no exista una política de gobierno que les respalde.
Las opciones están en el extranjero
A sus 24 años, René Hernández es violinista de la
Orquesta Sinfónica Nacional y pertenece, desde hace dos años,
a la Sinfónica de las Américas, siendo el único salvadoreño
que destaca entre 120 músicos extranjeros.
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| Preparados. Las escuelas aseguran que tienen
la capacidad para educar formalmente .Foto EDH
/ Jorge Reyes |
Él y su hermano, Diego (actual concertino de la Orquesta Sinfónica
del Estado de México), se iniciaron en la música bajo la
instrucción informal de su padre. Luego ingresaron a la Escuela
Método Suzuki donde vislumbraron esa arte como su modus vivendi.
Como en El Salvador no había conservatorio cuando René se
graduó de bachiller, continuó atendiendo sus clases particulares
y en 1995 aprovechó la creación de la Orquesta Sinfónica
Juvenil para explotar su talento.
Luego utilizó una beca del colegio para estudiar música
formalmente, durante un año, en la Universidad de Costa Rica y
al regresar a El Salvador se integró a la Sinfónica.
En la actualidad cursa cuarto año de Derecho y planea estudiar
una maestría en el extranjero. Buscará, además, para
terminar sus estudios superiores en música cuando este fuera del
país.
¿Por qué todos piensan en salir del país?
¡Porque aquí hasta en los colegios han descuidado
estas materias sin darse cuenta que sus beneficios van más allá
de lo económico: mejora tu disciplina, tu intelecto y se crea una
cultura de querer ser mejor cada día. Eso lo podés aplicar
en cualquier área de tu vida, respondió.
Para alcanzar el nivel que ahora tienen él y su hermano, René
confiesa que el apoyo de sus padres ha sido vital.
Todo sería más fácil si se empezara la formación
en los colegios y tuviéramos más opciones localmente,
sostuvo.
Algunas de las alternativas
CENAR
Desde que se cerró el Bachillerato en Artes en 1997, este centro
imparte cursos libres y regulares en diferentes especialidades. Los últimos
incluyen tres niveles: infantil, básico y técnico que implican
tres años de estudio con un pénsum y horarios fijos. Los
precios oscilan entre $7 y $15 mensuales. Más información
al teléfono: 198-1839 con el Lic. Carlos Pérez.
Escuela Método suzuki
Instruye de manera personalizada.Cuenta con ocho salones de clases, una
biblioteca musical. Planea abrir en 2005 un proyecto de estudio a nivel
técnico. Los precios van desde los $10 de matrícula, $25
por sesión o $60 al mes. Más información al 224-3906,
con Elmer Amaya.
Escuela Harmony
Cuenta con servicio a domicilio y dos centros de formación. Imparte
clases de música popular, religiosa o académica a alumnos
de todas las edades. Su director, Fabio Reyes, advierte que en el país
casi nadie enseña composición, basta con ejecutar un instrumento.
Más inf. al teléfono 280-0106.
Instituto canzión
Abrió sus puertas el 14 de agosto de este año. Fue fundado
por el músico cristiano Marcos Witt y tiene tres planes de estudio:
para niños (formación inicial), Aulas en la ciudad (dividida
en cuatro semestres) y la carrera técnica ministerial (que dura
dos años más cuatro meses de prácticas ministeriales).
Costos: entre $20 y $80. Información: 263-3806.

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