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La nota del día
Grandes atascos por faltar el periférico

El sabotaje comunista a la construcción del periférico no sólo perjudica a la población, sino que también se convierte en un problema de patología mental

Publicada 10 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

A Dios gracias, pese a la persistente oposición de los comunistas, se construyeron las vías que empalman el nororiente del Gran San Salvador con el centro urbano y la carretera a Santa Ana, ruta Colón, lo que es la mejor vía alterna al colapsado Bulevar del Ejército. El problema causado por el derruido puente sería menos grave de haberse completado el periférico, pero el público ya conoce el permanente sabotaje efemelenista a la obra.

Las buenas carreteras, los caminos en buen estado, las redes viales y las vías férreas son la infraestructura fundamental para la vida económica de un país. En la medida en que una comunidad y las familias estén cerca de caminos y calles en buen estado, mejora su calidad de vida. Comenzando porque gastan menos tiempo y dinero en trasladarse a sus lugares de trabajo, en llevar a sus hijos a la escuela, obtener servicios diversos, vender y comprar. Es gracias a que hoy en día muchas poblaciones están conectadas a la capital con buenas carreteras, que sus vecinos tienen empleo en San Salvador, empleos superiores a los que se pueden conseguir en el interior.

En vista de eso, el sabotaje comunista a la construcción del periférico no sólo perjudica a la población, sino que también se convierte en un problema de patología mental. Ninguna persona sensata logra entender cuáles puedan ser las razones para oponerse a lo que beneficia a todos, fuera de siniestras posturas. Se oponen al periférico como se oponen al libre intercambio comercial con el exterior, a la modernización del Estado, a la mejoría de las comunicaciones, a un sistema de pensiones autosostenible, a volver más efectivo el sistema de salud, a hacer más eficiente el Seguro Social y terminar con la corruptela que allí impera, etc. Por una parte se oponen a todo lo que proponga el gobierno y los sectores productivos, mientras por otro no ofrecen nada con valor o sentido.

Que revisen puentes y bóvedas

Volvamos al colapsado puente sobre el bulevar. El suceso indica que no se efectuaron inspecciones regulares sobre una estructura cuyo diseño y en especial la carga que soportaba, la predisponía a romperse. Por lo general “el Estado” y muchas empresas descuidan los mantenimientos de equipos, construcciones y estructuras. En los países comunistas se llega a extremos alucinantes: hay que ver el derrumbe de las ciudades del apachurrado “bloque socialista” o la ruinosa ciudad de La Habana, otrora una de las más bellas metrópolis del Hemisferio Occidental.

Pongan ojo al puente sobre Las Chinamas, el único que queda de los tres maravillosos puentes que teníamos, dos de ellos dinamitados por terroristas del FMLN. El gran puente fue construido por la misma firma que hizo el Golden Gate de San Francisco, y el George Washington y el Brooklyn Bridge de Nueva York. La destrucción del Puente de Oro y el Cuscatlán es un horror equivalente a la voladura de los budas de Kandahar por los talibanes.

Es muy del caso que Obras Públicas haga una revisión minuciosa de puentes, bóvedas y estructuras viales en las vías principales, para evitar nuevos siniestros. En el futuro cuando una estructura se termine e inaugure, que coloquen allí mismo, en una placa de concreto, los nombres y direcciones de los calculistas, constructores y supervisores de la obra.

 

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