El Diario de Hoy
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Vehículos
blindados de Francia tomaron ayer posiciones cerca de la casa del presidente
de Costa de Marfil, y miles de sus partidarios marcharon hacia el lugar
temerosos de un intento para derrocarlo.
Los titulares de las misiones militares de Costa de Marfil y Francia aparecieron
juntos en la televisión estatal para apelar a la calma, mientras
los soldados franceses efectuaron disparos de advertencia en un intento
por disuadir a una multitud que intentaba bloquear una calle cercana a
la vivienda del mandatario.
No se trata en absoluto de derrocar al presidente Laurent Gbagbo,
declaró el general francés Henri Poncet, al tiempo que el
jefe del ejército de Costa de Marfil pedía a los manifestantes
que regresaran a sus casas.
Una funcionaria de la Cruz Roja dijo que su agencia había atendido
a más de 500 heridos, mucho más que eso, por
la violencia que se desató el sábado.
Cuando se le preguntó cuántas personas habían muerto
en los enfrentamientos, Kim Gordon-Bates, de la Cruz Roja, expresó
sólo Dios sabe.
La violencia amenaza con socavar la estabilidad de la
región, donde el mayor emplazamiento de soldados de la ONU está
intentando ayudar a Costa de Marfil y a dos de sus naciones vecinas a
recuperarse de las devastadoras guerras civiles.
Los disturbios estallaron el sábado, cuando cazas de Costa de Marfil
iniciaron un ataque sorpresivo que mató a nueve soldados de la
tropa de paz francesa y a un socorrista estadounidense.