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Mis primeros 5 años

Más de 300 mil niños y niñas lo han visitado. Las autoridades del Museo deben afrontar la falta de recursos

Publicada 09 de noviembre 2004, El Diario de Hoy


Redacción Vida
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

A sus nueve años, Sonia Mabel Palma y sus 31 compañeritos del Centro Escolar Cantón Peñanalapa, Chalatenango, vivieron toda una aventura en el Tin Marín, el 5 noviembre.

Como muchos alumnos del interior del país, salieron desde temprano –junto a sus padres y maestras– para llegar a tiempo al único museo infantil del país.

Ese día, ellos incrementaron a 350 mil la lista de pequeños que a lo largo de cinco años han visitado el centro de entretenimiento, que dirige Meylin de Castro.

Desde su apertura, el 28 de octubre de 1999, infantes de Pasaquina, Anamorós, Ereguayquín, San Pedro Puxtla, de San Salvador y hasta algunos residentes del extranjero se han divertido con las múltiples opciones educativas del Museo.

“Para nosotros es más que satisfactorio (...) porque los niños pertenecen a todas las clases sociales y son de todo el país”, subrayó de Castro.

No sólo los chicos disfrutan el marearse en la Casa de Gravedad, bañar con pintura el Volkswagen Escarabajo y reciclar papel. Y es que el Tin Marín ha cautivado –y lo sigue haciendo– a padres, tíos y abuelos. En fin, a cuanto adulto llega.

¿Por qué? Porque contiene propuestas que acaparan la atención de cualquiera, como las 26 exposiciones que se dividen en áreas de salud, comunicación, ciencia y tecnología, cultura y medio ambiente. Todas tienen un área interactiva para que los niños y los que no lo son experimenten.

Aunque de todas las propuestas, la que más atrae la atención es el paseo imaginario dentro de avión (una réplica de un boeing de TACA) y el estar de cerca con las estrellas a través del Planetario.

“El éxito de este Museo es la magia de los niños”, dice su directora, la cual, al conjugarse con con el juego y el conocimiento “crea una experiencia inolvidable”.

Las metas

A lo largo de estos cinco años, el Museo Tin Marín ha afrontado, y continúa haciéndolo, una situación muy común: la falta de presupuesto.

“El monto que nos ingresa por la entrada no es suficiente para nuestros gastos operativos”, explicó de Castro, como el mantener los estándares de limpieza y calidad.

El avión. El mayor atractivo para chicos y grandes. Foto EDH

El museo se las ha ingeniado con actividades extracurriculares, como festejos y cenas benéficas, para recaudar fondos extras, con tal de mantener el precio de $1.72 de la entrada.

Y es que en la medida que consigan apoyo económico, se desarrollará la segunda fase: incluir una biblioteca.

Pese a lo anterior, el Tin Marín se propone mantener abiertas sus puertas a todos los niños del país para demostrar que, como Sonia y sus compañeros, descubren que el aprendizaje no es sinónimo de aburrimiento.

Datos importantes
El Museo Tin Marín de los niños fue inaugurado en 1999, está contiguo al Gimnasio Nacional.
-Su meta es “estimular el desarrollo del aprendizaje científico, tecnológico y cultural en un ambiente creativo, interactivo y lúdico fundamentado en los valores institucionales”.
- Su Junta Directiva la componen 50 socios, 20 benefactores activos y 25 patrocinadores de las exposiciones.
- El Tin Marín tiene actualmente 26 exhibiciones y cuenta con más de cien guías voluntarios.
- Ha desarrollado programas especiales como Atención psicosocial posterremotos, Campaña Armas ni de juguete, Elecciones infantiles 2004, entre otros.
- Este diciembre exhibirán un antiguo nacimiento de gran tamaño propiedad de la familia Davidson.
- Los talleres infantiles se reorientarán en crear recuerditos navideños.
- Su horario se mantendrá en vacaciones y prestará sus servicios de museo y festejos hasta el 22 de diciembre.




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