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| Calidad.Ángela se consagró ante
el público. Guillermo tuvo tropiezos, pero logró nivelarse
al final del espectáculo. Foto EDH |
Rosemarié Mixco
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El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Ángela de Guardado conquistó el escenario. Su caracterización
de Violetta Valery, en La Traviata producida por la Asociación
Lírica Salvadoreña (Alisa), generó una ola de aplausos
y buenas críticas entre los asistentes a las dos presentaciones.
La maestra de música supo fundir su devoción por el arte
con sus aptitudes vocales y disciplina, para moldear el protagónico
que calificó como el más difícil de encarnar.
El fruto de tales sacrificios fue el mejor. Es fabulosa...,
externó Elsy de Alegría, una de las espectadoras del 5 de
noviembre.
Los
solista de
la traviata |
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Ángela de Guardado, soprano Augusto Bonilla, tenor
Guillermo Lenccioni, tenor Ángel Rivas, barítono
Connie de Merino, mezzosoprano Napoleón Domínguez,
tenor Jaime Rosales, barítono Ricardo Montenegro,
bajo Julio Polanco, bajo Ligia León, mezzosoprano
Malcom Calderwood, tenor Ricardo Escalante, barítono. |
Y hasta hay quienes le calificaron como lo mejor del espectáculo.
Tiene una voz dulce, aunque tiene que mejorar sus expresiones corporales,
todo su papel enamora, opinó el cantante salvadoreño
y productor del Grupo Hamlet, Nelson Portillo.
Junto a ella, el barítono Ángel Rivas convenció en
su papel de Giorgio Germont. Deleitó con sus aptitudes vocales
y con su actuación.
Hubo quienes, sin embargo, argumentaron que tanto él como el tenor
Guillermo Lenccioni (como Alfredo Germont) fueron opacados por la orquesta
en ciertos momentos.
Alejandro Bustillo, conocedor de la obra de Giuseppe Verdi, reconoció
que si bien Lenccioni comenzó su trabajo con pie izquierdo, al
final logró levantarse.
El papel de Alfredo fue interpretado el domingo 7 por el solista Augusto
Bonilla, quien defendió con honores su caracterización,
en lo que fue su primer protagónico operístico.
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| Excelente. El coro de Alisa demostró profesionalismo.
Foto EDH |
La traducción de los diálogos del italiano al español
fue un acierto.
Lastimosamente, en ocasiones, los textos no coincidieron con la acción.
Son experiencias para el futuro, dijo Rómulo Rivas,
presidente de Alisa.
Marcel Gianpierre, otro de los espectadores, opinó que esfuerzos
quijotescos como éste son los que El Salvador debe apoyar.
Si bien las buenas impresiones abundaron, también los blancos de
reprobación.
Las hermanas Susan y Luisa Bulnes criticaron el desaseo de los sanitarios
y la falta de un teatro adecuado para tales espectáculos.

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