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Noche de tragedia y placer

Alisa conquistó más adeptos con su versión de la ópera italiana La Traviata

Publicada 09 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Calidad.Ángela se consagró ante el público. Guillermo tuvo tropiezos, pero logró nivelarse al final del espectáculo. Foto EDH


Rosemarié Mixco
rmixco@elsalvador.com
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

Ángela de Guardado conquistó el escenario. Su caracterización de Violetta Valery, en La Traviata producida por la Asociación Lírica Salvadoreña (Alisa), generó una ola de aplausos y buenas críticas entre los asistentes a las dos presentaciones.

La maestra de música supo fundir su devoción por el arte con sus aptitudes vocales y disciplina, para moldear el protagónico que calificó como el más difícil de encarnar.

El fruto de tales sacrificios fue el mejor. “Es fabulosa...”, externó Elsy de Alegría, una de las espectadoras del 5 de noviembre.

Los solista de
la traviata
• Ángela de Guardado, soprano • Augusto Bonilla, tenor • Guillermo Lenccioni, tenor • Ángel Rivas, barítono • Connie de Merino, mezzosoprano • Napoleón Domínguez, tenor • Jaime Rosales, barítono • Ricardo Montenegro, bajo • Julio Polanco, bajo • Ligia León, mezzosoprano • Malcom Calderwood, tenor • Ricardo Escalante, barítono.

Y hasta hay quienes le calificaron como lo mejor del espectáculo. “Tiene una voz dulce, aunque tiene que mejorar sus expresiones corporales, todo su papel enamora”, opinó el cantante salvadoreño y productor del Grupo Hamlet, Nelson Portillo.

Junto a ella, el barítono Ángel Rivas convenció en su papel de Giorgio Germont. Deleitó con sus aptitudes vocales y con su actuación.

Hubo quienes, sin embargo, argumentaron que tanto él como el tenor Guillermo Lenccioni (como Alfredo Germont) fueron opacados por la orquesta en ciertos momentos.

Alejandro Bustillo, conocedor de la obra de Giuseppe Verdi, reconoció que si bien Lenccioni comenzó su trabajo con pie izquierdo, al final logró levantarse.

El papel de Alfredo fue interpretado el domingo 7 por el solista Augusto Bonilla, quien defendió con honores su caracterización, en lo que fue su primer protagónico operístico.

Excelente. El coro de Alisa demostró profesionalismo. Foto EDH

La traducción de los diálogos del italiano al español fue un acierto.

Lastimosamente, en ocasiones, los textos no coincidieron con la acción. “Son experiencias para el futuro”, dijo Rómulo Rivas, presidente de Alisa.

Marcel Gianpierre, otro de los espectadores, opinó que “esfuerzos quijotescos” como éste son los que El Salvador debe apoyar.

Si bien las buenas impresiones abundaron, también los blancos de reprobación.

Las hermanas Susan y Luisa Bulnes criticaron el desaseo de los sanitarios y la falta de un teatro adecuado para tales espectáculos.



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