Julio
Gamero*
El Diario de Hoy
alejandro_alle@yahoo.com
Las recientes reformas
a los códigos Penal y Procesal Penal para evitar que los periodistas
tengan la obligación de revelar sus fuentes son un avance en materia
de libertad de expresión en nuestro país, garantizando que
el pueblo conozca cualquier hecho noticioso y que también pueda
emitir libremente su pensamiento.
El presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Alejandro
Miró Quesada, manifestó su beneplácito a dichas modificaciones,
ya que El Salvador reconoce el secreto profesional de los periodistas,
el cual está contemplado en el Artículo 3 de la Declaración
de Chapultepec.
La Declaración de Chapultepec, adoptada por la conferencia hemisférica
sobre libertad de expresión, celebrada en México el 11 de
marzo de 1994, dice que en el umbral de un nuevo milenio, América
puede ver su futuro afincado en la democracia.
La apertura política ha ganado terreno. Los ciudadanos tienen mayor
conciencia de sus derechos.
Elecciones periódicas, gobiernos, parlamentos, partidos políticos,
sindicatos, asociaciones y grupos sociales de la más variada índole,
reflejan más que en ningún otro momento de nuestra historia
las aspiraciones de la población.
El Artículo 3 de esta declaración afirma que las autoridades
deben estar legalmente obligadas a poner a disposición de los ciudadanos,
en forma oportuna y equitativa, la información generada por el
sector público. No podrá obligarse a ningún periodista
a revelar sus fuentes de información.
En consonancia con esta disposición y nuestra Constitución
de la República, la Asamblea Legislativa reformó el Artículo
191 del Código Penal, a fin de que no sean punibles los juicios
desfavorables de la crítica política, literaria, artística,
histórica, científica, religiosa o profesional; ni los conceptos
desfavorables expresados, por cualquier medio, por particulares en el
ejercicio del derecho de la libertad de expresión, siempre que
en el modo de proceder no demuestren un propósito calumnioso, injurioso
o de ataque a la intimidad o la propia imagen de una persona.
Nos hemos puesto a la vanguardia en cuanto a libertad de expresión.
Está demostrado en todo el mundo que la libertad de expresión
es indispensable para que exista una auténtica democracia.
Este principio es compartido por el Presidente Elías Antonio Saca,
quien en su campaña electoral ofreció mayor apertura a los
medios de comunicación y un fortalecimiento del derecho universal
a la libre emisión del pensamiento.
Los periodistas tienen el derecho de acceder libremente a todas las fuentes
e investigar hechos que afecten la vida pública. Revelar las fuentes
se convierte en un acto peligroso, porque muchas veces hasta se puede
poner en riesgo la seguridad o la vida de personas.
En este sentido, se adicionó un artículo al Código
Procesal Penal relativo al derecho de abstención, estableciendo
que tendrán derecho a abstenerse de declarar sobre los hechos que
han llegado a su conocimiento en razón del ejercicio de su profesión
u oficio bajo pena de nulidad.
También tendrán derecho a abstenerse de revelar a cualquier
autoridad policial, funcionario público o judicial la fuente de
donde proviene la información que nutre las noticias, opiniones,
reportajes o editoriales.
La obligatoriedad de revelar el nombre de las fuentes era un obstáculo
a la libertad de expresión en nuestro país. Ahora entramos
a una nueva etapa de consolidación de nuestra democracia y todas
las libertades que este sistema nos proporciona. El Salvador está
ahora en primer lugar en América Latina en cuanto a libertad de
expresión.
Como en otras ocasiones se ha afirmado, la libertad de expresión
está consustanciada con la democracia misma, es decir, no puede
existir la una sin la otra. Los periodistas y los medios de comunicación
son los ojos y oídos del pueblo, siendo necesario que todos continuemos
luchando por mantener y fortalecer nuestras libertades.
*Diputado de ARENA.

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