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| Cambio de sede. En Mejicanos el local no dio
abasto, y se fueron a la cancha municipal. Los padrones llevaban fotos.
Foto EDH |
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Los seguidores de Óscar Ortiz y
Medardo González se encontraban en todos los centros de votación.
Cada uno de los candidatos había movilizado sus simpatizantes en
los 14 departamentos para realizar sondeos a boca de urna e informar las
tendencias.
En el caso de los handalistas la comunicación se facilitó,
ya que la mayoría de los recursos asignados por el partido quedó
en sus manos.
El ala dura del partido contaba con una tecnología más avanzada,
además de tener radios y teléfonos celulares. En la sede
nacional, el 13-16, habían creado un circuito cerrado para arrojar
los resultados y transmitir conferencias informativas.
Los antischafiquistas, en cambio, tuvieron que usar sus propios teléfonos
móviles para enterar a su base.
Ortiz prefirió no usar el 13-16 para esperar los resultados de
la elección, sino, más bien, se instaló en un hotel
capitalino donde tenía su propio centro de cómputo.
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| Separado.Óscar Ortiz contaba con su propio
centro de cómputo .Foto EDH |
El aspirante por los antihandalistas ocupó
una buena parte del edificio. En la primera planta contaban con más
de una docena de personas procesando información.
Además, tenía dos cuartos apartados, uno para su descanso
personal y otro para reunirse con su equipo de apoyo.
Los periodistas también tenían un lugar en el búnker
de Ortiz. El área de la piscina fue habilitada para los informadores.
González, en cambio, prefirió mantener secreta la ubicación
de su refugio.
Oficialmente, el handalista no instaló su propia sede de recuento,
se apoyó en los datos proporcionados por las autoridades del partido,
quienes son de la misma línea que él, aunque se dijo que
tenía un lugar secreto.
Comentario
El guardián de la fe schafiquista
El triunfo de Medardo González es
una victoria del continuismo radical dentro del FMLN. Con su particular
personalidad, Medardo será el celoso guardián que, con garrote
en mano, vigilará que el FMLN no lo traspasen los impuros que muestren
tentaciones socialdemócratas.
Medardo es un lugarteniente de Schafik Handal, máximo líder
del principal partido de oposición, que, desde hace mucho tiempo,
definió la línea de su instituto político como socialista
y revolucionaria.
Desde hace mucho tiempo, Medardo estableció el camino de su futura
metodología: no habrá entendimiento ni negociación
entre corrientes de pensamiento dentro del FMLN.
Eso sólo tiene un significado: de aquí en adelante se pensará,
exclusivamente, como lo hace Schafik Handal y los más duros y todos
aquellos que se atrevan a desafiar esa ruta seguirán la suerte
de Facundo Guardado o Joaquín Villalobos.
Es fácilmente previsible que Medardo González asumirá
el papel de guardián ideológico que no tendrá misericordia
para atacar a los impuros.
Desde hace mucho rato anunció que mantendrá el rumbo de
su partido y que sacará del FMLN a los malos elementos.
Los no entendimientos en el FMLN sólo tienen un nombre, desde hace
mucho tiempo: purga.
De aquí, en adelante, nadie descarta posibles medidas contra todos
aquellos que, como lo definió el propio Medardo, ante un grupo
de periodistas, no tienen el valor de confesar que son socialdemócratas.
La protección no será, sin embargo, exclusivamente ideológica.
Se trata también de proteger hombres, como Schafik Handal. Por
algo, desde hace algún tiempo, a René Canjura, alcalde de
Nejapa, le reclamaron, con fiereza, el hecho de que dijera, públicamente,
que sería nefasto que Schafik fuera otra vez candidato
presidencial.
Es probable que Canjura no hiciera nada más que adelantarse a los
acontecimientos.
Los principales dirigentes de la ortodoxia efemelenista creen que Medardo
tendrá, en el futuro, otra misión: abrirle paso a una nueva
candidatura presidencial de Schafik.
Esto es congruente con el pensamiento de algunos en el FMLN que creen,
como los mejores snobistas, que la tendencia en América Latina
es que los líderes de la izquierda lleguen al poder, después
de cuatro o cinco fracasos.
Quienes no creen en eso piensan que Schafik no tiene la edad para aguantar
cuatro o cinco intentonas de alzarse con el poder. También estiman
que, con él al frente, lo único que puede tener garantizado
el FMLN son rotundos fracasos electorales. ARENA, por su parte, está
feliz: ganó el hombre que menos daño les hace.

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