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Un búnker para cada candidato

Logística. Los aspirantes a coordinador hicieron uso de los recursos necesarios

Publicada 08 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Cambio de sede. En Mejicanos el local no dio abasto, y se fueron a la cancha municipal. Los padrones llevaban fotos. Foto EDH
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Los seguidores de Óscar Ortiz y Medardo González se encontraban en todos los centros de votación. Cada uno de los candidatos había movilizado sus simpatizantes en los 14 departamentos para realizar sondeos a boca de urna e informar las tendencias.

En el caso de los handalistas la comunicación se facilitó, ya que la mayoría de los recursos asignados por el partido quedó en sus manos.

El ala dura del partido contaba con una tecnología más avanzada, además de tener radios y teléfonos celulares. En la sede nacional, el 13-16, habían creado un circuito cerrado para arrojar los resultados y transmitir conferencias informativas.

Los antischafiquistas, en cambio, tuvieron que usar sus propios teléfonos móviles para enterar a su base.

Ortiz prefirió no usar el 13-16 para esperar los resultados de la elección, sino, más bien, se instaló en un hotel capitalino donde tenía su propio centro de cómputo.

Separado.Óscar Ortiz contaba con su propio centro de cómputo .Foto EDH

El aspirante por los antihandalistas ocupó una buena parte del edificio. En la primera planta contaban con más de una docena de personas procesando información.

Además, tenía dos cuartos apartados, uno para su descanso personal y otro para reunirse con su equipo de apoyo.

Los periodistas también tenían un lugar en el búnker de Ortiz. El área de la piscina fue habilitada para los informadores.

González, en cambio, prefirió mantener secreta la ubicación de su refugio.

Oficialmente, el handalista no instaló su propia sede de recuento, se apoyó en los datos proporcionados por las autoridades del partido, quienes son de la misma línea que él, aunque se dijo que tenía un lugar secreto.


Comentario

El guardián de la fe schafiquista

El triunfo de Medardo González es una victoria del continuismo radical dentro del FMLN. Con su particular personalidad, Medardo será el celoso guardián que, con garrote en mano, vigilará que el FMLN no lo traspasen los impuros que muestren tentaciones socialdemócratas.

Medardo es un lugarteniente de Schafik Handal, máximo líder del principal partido de oposición, que, desde hace mucho tiempo, definió la línea de su instituto político como socialista y revolucionaria.

Desde hace mucho tiempo, Medardo estableció el camino de su futura metodología: no habrá entendimiento ni negociación entre corrientes de pensamiento dentro del FMLN.

Eso sólo tiene un significado: de aquí en adelante se pensará, exclusivamente, como lo hace Schafik Handal y los más duros y todos aquellos que se atrevan a desafiar esa ruta seguirán la suerte de Facundo Guardado o Joaquín Villalobos.

Es fácilmente previsible que Medardo González asumirá el papel de guardián ideológico que no tendrá misericordia para atacar a los “impuros”.

Desde hace mucho rato anunció que mantendrá el rumbo de su partido y que sacará del FMLN a los “malos elementos”.
Los no entendimientos en el FMLN sólo tienen un nombre, desde hace mucho tiempo: purga.

De aquí, en adelante, nadie descarta posibles medidas contra todos aquellos que, como lo definió el propio Medardo, ante un grupo de periodistas, “no tienen el valor de confesar que son socialdemócratas”.

La protección no será, sin embargo, exclusivamente ideológica. Se trata también de proteger hombres, como Schafik Handal. Por algo, desde hace algún tiempo, a René Canjura, alcalde de Nejapa, le reclamaron, con fiereza, el hecho de que dijera, públicamente, que sería “nefasto” que Schafik fuera otra vez candidato presidencial.

Es probable que Canjura no hiciera nada más que adelantarse a los acontecimientos.
Los principales dirigentes de la ortodoxia efemelenista creen que Medardo tendrá, en el futuro, otra misión: abrirle paso a una nueva candidatura presidencial de Schafik.

Esto es congruente con el pensamiento de algunos en el FMLN que creen, como los mejores snobistas, que la tendencia en América Latina es que los líderes de la izquierda lleguen al poder, después de cuatro o cinco fracasos.

Quienes no creen en eso piensan que Schafik no tiene la edad para aguantar cuatro o cinco intentonas de alzarse con el poder. También estiman que, con él al frente, lo único que puede tener garantizado el FMLN son rotundos fracasos electorales. ARENA, por su parte, está feliz: ganó el hombre que menos daño les hace.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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