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Intensidad. Las inundaciones en las principales
calles del área metropolitana fue lo más frecuente en
el invierno de 2004.
Foto EDH |
Eugenia
Velásquez
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Tormentas intensas, de corta duración, localizadas territorialmente
en espacios más pequeños y de forma desigual, han provocado
que las correntías de la superficie de la tierra aumenten, volviéndolas
menos impermeables.
Tres son los factores que han influido en los derrumbes ocurridos
en los últimos meses: el ambiental, natural y el antrópico
(asentamientos humanos en las riberas de los ríos y quebradas),
informó Antonio Arenas, del Servicio Nacional de Estudios Territoriales
(Snet).
Ante esta situación, Arenas calificó que es urgente la actualización
de las obras de cálculo para el diseño de los drenajes hidrológicos
de las ciudades, así como la implementación de mecanismos
para la buena disposición de los desechos sólidos.
Otra de las soluciones que Arenas sugiere para evitar más tragedias
durante el invierno, es que las alcaldías trabajen en estrecha
relación con las comunidades ubicadas en zonas de alto riesgo,
en la creación de sistemas de alerta temprana.
Los patrones de precipitación de las lluvias han cambiado desde
el último temporal registrado en El Salvador en 1999.
Aunado a esto, la poca cobertura vegetal y la pérdida del suelo,
ocasionados por la acumulación del daño ambiental, es uno
de los factores que más inciden en el repentino crecimiento de
los ríos y quebradas, mencionó.
Este ha sido la constante en las inundaciones y deslizamientos
de taludes que han sufrido algunas comunidades y urbanizaciones asentadas
en las orillas de las cuencas del Gran San Salvador en los últimos
meses del presente invierno.
Los caudales o drenajes de los ríos que atraviesan las ciudades
tienden a ser más explosivos por la creciente urbanización,
acotó.
Agregó que el deterioro del suelo disminuye la capacidad hidráulica
de una quebrada, ya que con los años éste se va lavando
y queda depositado en el lecho, lo cual reduce el volumen de evacuación
y facilita que el agua corra a velocidades mayores en corto tiempo.
Urbanización
En las ciudades, la construcción de bóvedas en el recorrido
natural que llevan las quebradas tiende a estrangularlas,
lo cual es un efecto negativo para la fluidez del caudal.
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| Obsoleto. El sistema de drenajes en la ciudad
ya caducó. Foto EDH |
Éstos se convierten en asideros de basura, que
al final forman tapones que obstruyen la entrada y salida de las estructuras,
debido a la mala disposición que existe de los desechos sólidos
y a la falta de una cultura ambiental por parte de la población.
En las áreas urbanizables la falta de conciencia ambiental
de los habitantes, es uno de los problemas que más contribuyen
en la pérdida de la capacidad hidráulica de los ríos,
quebradas y tragantes urbanos.
Se prevé que el próximo invierno iniciará en mayo
de 2005. Los pronósticos para la temporada son inciertos, ya que
Arenas indicó que el país está siendo afectado por
el fenómeno de El Niño, y aunque dijo que es un niño
débil y de corta duración, no puede diagnosticar cuál
será la intensidad de la época lluviosa ni cuánto
durará.
Los drenajes están al límite en la capital
Los tragantes y alcantarillas de aguas lluvias y negras
también han hecho lo suyo en este invierno.
La vida útil del sistema de drenajes caducó hace años.
Una situación que las lluvias y la acumulación de basura
en esos sitios han acelerado. Sin embargo, su renovación no se
ha ejecutado por el alto costo que eso implicaría.
Por su parte, Tomás Mena de la comuna de Santa Tecla manifestó
que las tuberías han cedido ante el crecimiento urbano principalmente
en el Gran San Salvador.
Las calles se han vuelto intransitables por la frecuente rotura de las
cañerías de agua potable, debido a la presión que
éstas ejercen y al aumento de conexiones ilegales que la misma
población hace.

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