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Orientando
Sobredemanda en hospitales Rosales y Maternidad

La solución que conviene, aunque con resultados más tardados, es sencillamente echar mano de la tecnología para desarrollar e implementar un modelo de sistema nacional de referencia y retorno de pacientes

Publicada 08 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Rodolfo Chang Peña*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

En las últimas semanas el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social ha manifestado su preocupación por la saturación de los nosocomios Rosales y Maternidad, lo que provoca sobrecargo de todas las dependencias, creando condiciones proclives al deterioro de la calidad de los servicios como el alargamiento de las citas y el retardo exagerado de las intervenciones quirúrgicas selectivas, además de que deja a cero su capacidad de respuesta ante situaciones imprevistas que podrían ocurrir.

Se menciona como razón principal que “el sistema no funciona”, haciendo referencia al procedimiento de remisión y retorno de enfermos entre los diferentes niveles de atención; sin embargo, yo más bien opino que no existe tal sistema. Si existiera, habría un mejor conocimiento de la oferta y capacidad resolutiva de los establecimientos de los diferentes niveles de atención y, en consecuencia, los médicos generales usarían mejor el recurso de los centros especializados. Dispondrían de un manual de normas y procedimientos que les guiaría con claridad sobre la operatividad del sistema y subsistemas.

Estarían establecidas las rutas de las remisiones de acuerdo con el lugar de origen. Los especialistas y médicos generales trabajarían en equipo, existirían puntos de control para el monitoreo constante y así detectar irregularidades a efecto de introducir mejoras; los pacientes retornarían al médico general con un resumen de lo actuado e indicaciones terapéuticas o de otro tipo para el seguimiento, etc.

Quizá lo primero que se debería de hacer es una investigación más a fondo del asunto, porque en la periferia (Unidades de salud, centros hospitalarios departamentales y otros) es corriente escuchar que con frecuencia no queda otra opción que remitir los enfermos a San Salvador, por ejemplo, ante la carestía de insumos, materiales y medicamentos, limitaciones en los servicios de apoyo (laboratorio clínico y gabinete de rayos X), insuficiente personal por causas diversas (enfermedad, licencias, becas, etc.) y que por norma no son sustituidos. Quirófanos y otras áreas en proceso de reparación, escasez o ausencia de instrumental, escasez de ropa estéril, equipos deteriorados por su intenso uso, etc.

Además de lo anterior, mucha gente se dirige a los hospitales de la capital por su propia iniciativa, a sabiendas de que siempre recibirá algún tipo de atención y obviamente se comporta de esa manera porque nadie les ha orientado sobre cómo utilizar correctamente los servicios hospitalarios, y, para colmo, el personal de socorristas de las ambulancias en general tampoco ha sido instruido sobre ese mismo particular.

No creo que un problema de esta naturaleza, por la profundidad de su arraigo y la complejidad de sus causas, se solucione contratando médicos especialistas con el propósito de evaluar pacientes y decidir si ameritan o no la referencia, por cuanto esta medida no incide en las causas, es muy puntual, ya que sólo involucra a dos nosocomios. Y se margina el todo.

Además de que este método no siempre resulta exitoso. Se le señala por ejemplo la pérdida de tiempo por repetición, en efecto, para que el evaluado/seleccionador tome una decisión consistente y bien fundamentada lo que es ideal, es indispensable que tenga suficiente conocimiento del estado de salud del paciente y eso sólo se logra haciendo una excelente historia clínica y una exploración física completa.

Suponiendo que decide que procede la referencia, el enfermo es atendido de nuevo en el establecimiento de salud que le recibe, o sea fue doblemente atendido por una misma causa. Por otro lado, como se ha dicho que nadie será rechazado y que todos recibirán atención, no tiene caso venir con referencia de las unidades de salud y centros hospitalarios del interior del país, bastará con trasladarse a la capital y asunto arreglado. Resulta un tanto controversial que se intente una solución y sobre todo poner las cosas en orden “y se dejen abiertas todas las puertas”.

La solución que conviene, aunque con resultados más tardados, es sencillamente echar mano de la tecnología para desarrollar e implementar un modelo de sistema nacional de referencia y retorno de pacientes entre los diferentes niveles de atención, adaptado a las características de nuestro perfil epidemiológico, modo de ser de nuestra gente y distribución de red de establecimientos de salud. En primer lugar, va a beneficiar a toda la red, ya que su funcionamiento será más eficiente; los logros serán más duraderos y tendrán mayor impacto; la carta de trabajo se distribuirá en forma más racional y los ciudadanos darán un importante paso en su educación para la salud.

Naturalmente, crear el sistema significa, entre otras cosas, disponer de los recursos (personal técnico para diseñar el modelo y programar su implantación, equipos de informática, asignaciones presupuestarias, etc., etc.). Educar, orientar y guiar a los médicos, enfermeras y personal administrativo de apoyo a nivel nacional sobre la nueva operatividad.
Al respecto, la institución incluso podría hasta patrocinar un diplomado sobre esta materia para los mandos clave que tendrán bajo su responsabilidad el mantenimiento del nuevo modelo y obviamente habrá que trabajar intensamente en la educación del público usuario.

* Dr. en Medicina.



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