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Sobre comicios
Una perspectiva poco valorada

Pienso que, a pesar de las caricaturas y las críticas que presentan a George Bush como un hombre de escasa inteligencia, de mente rígida, cuadrada, ha sabido calar más en los valores de nuestra civilización

Publicada 08 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Luis Fernández Cuervo*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Todas las cosas se pueden ver desde ángulos muy diversos. Pero todos los puntos de vista no son igualmente importantes. Ahora, después del triunfo de George Bush, comienzan a hacerse visibles aspectos muy reveladores que fueron silenciados o minusvalorados en las informaciones anteriores al resultado electoral. Me refiero concretamente a los principios religiosos y morales que encarnaban ambos candidatos o, todavía más profundamente, a qué tipo de país, qué tipo de cultura o contra-cultura defendían Bush y Kerry.

Lo que los medios de nuestro país nos han ido dando sobre esta crucial elección han sido, mayoritariamente, de una decidida superficialidad, siempre hablando de virtual empate, sin explicar por qué esta vez la abstención fue bajísima y sin revelar aspectos decisivos de la personalidad de ambos candidatos. Con los resultados en las manos se ve que la clave no ha estado ni en la guerra de Iraq ni en la movilización de los electores —como escribieron algunos—. Ahora se percibe muy claramente que por esta vez se ha planteado una elección, grave, entre dos modos de ver la vida diametralmente opuestos, irreconciliables.

Tanto Bush como Kerry se dan cuenta ahora de que el país está profundamente dividido y de lo peligroso que es eso. Es una sorda guerra sobre el tipo de vida, de cultura que se quiere. Y lo que les separa son factores morales y religiosos con diferencias abismales.

Ser partidario de la esclavitud o contrario a ella le costó a Estados Unidos una sangrienta guerra de secesión en la que triunfó la defensa de la dignidad e igualdad esencial de todo ser humano y el valor irrenunciable de la libertad. Ahora se presenta otra alternativa vital: seguir optando por la avasalladora cultura del aborto y de la libertad sin trabas morales o por los valores tradicionales en que se basa la cultura cristiano-occidental. Y es que de ello depende una mayor grandeza de la cultura estadounidense o su hundimiento y desaparición, tarde o temprano, como ya le ocurrió a la cultura de Roma. ¡Y al resto de los países que dependemos –lo quieras o no lo quieras- de esta “República imperial” nos va la vida en ello!

De la personalidad de George Bush tengo poco que decir. Casi todo ya está dicho. Blanco fácil para los caricaturistas, por su guerrerismo, por su estilo simplista de cowboy, abominado por los presuntos intelectuales “progresistas” y por las figuras de la farándula de Hollywood y del espectáculo. Pero, en cambio, una notable mayoría de votantes, y en una abrumadora mayoría de los estados, han visto en él un defensor de la Norteamérica de siempre.

Como contraste, la personalidad de Kerry es un fascinante acertijo, es un círculo cuadrado, un imposible. Se dice católico, pero ser católico implica defender una serie de principios morales muy netos, muy definidos; entre otras cosas, una defensa del matrimonio y la familia tradicional y un rechazo total del aborto como crimen abominable. Sin embargo, el inefable senador Kerry ha estado apoyado por los grupos de presión de homosexuales y declara tajantemente que en los nombramientos para el Tribunal Supremo sólo apoyará a los que sean partidarios del aborto.

¿Por qué, entre nosotros, no se le ha dado importancia a estos aspectos de los candidatos? Pienso que, aquí, hablar de conflictos religiosos le repugna a muchos periodistas, tal vez por no molestar a los lectores y parecer así más “objetivo”. El caso es que de eso se habló y se escribió muy poco antes del resultado electoral. Pero resulta que ahora se ha visto que ha sido uno de los factores decisivos.

De los que profesan alguna religión, la mayoría de estadounidenses se adscribe a alguna confesión de origen protestante. Lo que les une a todos ellos en materia de cristianismo es una decidida aversión al catolicismo. Conozco casos muy reveladores. Además de que Bush es un evangélico metodista, Kerry resultaba para esta gente doblemente detestable: era un católico defendiendo principios anticristianos.

Los pastores protestantes resaltaron claramente los valores religioso-morales defendidos por Bush, y los valores inmorales de Kerry. Se ha escrito aquí por algún periodista despistado que la jerarquía católica norteamericana no había dicho nada. Falso. Lo cierto es que los obispos estadounidenses publicaron una carta pastoral colectiva donde, sin nombrar a nadie, los principios por los que debían votar y por los que no debían votar eran un rechazo claro a Kerry.

El que Bush haya obtenido una cifra récord del voto hispano —42%, nunca antes alcanzada por los republicanos— y un decidido aumento del voto de los católicos y de las mujeres tiene mucho que ver con todo eso y con su postura favorable al derecho a la vida, a la defensa de la familia tradicional y a su oposición a los experimentos con embriones humanos como si fueran ratas de laboratorio.

Pienso que, a pesar de las caricaturas y las críticas que presentan a George Bush como un hombre de escasa inteligencia, de mente rígida, cuadrada, ha sabido calar más en los valores esenciales de nuestra civilización que la escurridiza personalidad de John Kerry. En buena lógica, un cuadrado podrá no ser la figura geométrica más deseable, pero un círculo cuadrado siempre será una entelequia, una falsedad, un imposible.

*Dr. en Medicina y columnista de El Diario de Hoy. lfcuervo@telemovil.net.


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