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Al final del espectáculo hubo una sorpresa:
también
había luces sobre el volcán de San Salvador. Foto
EDH |
Margarita Sánchez/Lilian
Martínez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
¡Mirá para allá,
mirá para allá, tía!, gritó David Alexander,
de 7 años, mientras observaba junto a su familia las luces que
salían desde el Estadio Cuscatlán. El menor saltaba de emoción
ante el espectáculo, aunque no era la primera vez que veía
algo similar.
Él era uno entre las decenas de personas que se congregaron en
una gasolinera cercana al estadio, donde anoche se realizó el evento
organizado por la distribuidora de pólvora china El Dragón
y patrocinado por este periódico. Dentro del Coloso, 24 mil personas
se reunieron para ver desde las graderías y butacas la presentación
de luces de bengala, preparada por expertos en la materia.
El show inició a las 7:05 p.m., luego que el público gritara
la acostumbrada cuenta regresiva: ¡Diez, nueve, ocho... cero!.
Pasaron cinco segundos más y la primera explosión de luz
y color sorprendió a los asistentes.
Llegaron de todas partes
Familias completas, grupos de amigos y parejas de novios acudieron desde
diversos puntos de la zona metropolitana de San Salvador para gozar con
el espectáculo. Yanira Hernández llegó desde Santa
Tecla, junto con sus padres, sus sobrinos y sus hermanos Raúl y
Diego Arévalo, de 15 y 10 años, quienes padecen de parálisis
cerebral. Ya habíamos venido, pero la emoción es que
nunca los habíamos traído a ellos por lo difícil
que es movilizarles, explicó Hernández.
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| Desde la lomita. Los niños y adultos que
abarrotaron este punto tuvieron un punto de vista privilegiado del
espectáculo. Foto EDH |
Gloria González salió a las
4:00 p.m. de Lourdes, Colón, para llevar a sus cuatro hijos a presenciar
el espectáculo al interior del Coloso de Monserrat. Bien abrigados
los hermanitos Rosales (Sofía, de 3 años, Walter, de 5,
Roberto, de 8 y Nelson de 10) esperaron casi dos horas para ver las luces
que su madre no suele comprar. Venimos para divertirnos y para salir
de lo normal, explicó su madre.
El evento, que duró 50 minutos, tardó un año en ser
organizado. Al final, el objetivo se logró: por casi una hora centenares
de familias salvadoreñas disfrutaron de un espectáculo de
luces.
En esta ocasión la lomita se llenó, pero no
de fanáticos del fútbol, sino de centenares de personas
que desde la tarde llegaron a tomar asientos de primera fila. Aunque hubo
viento y un poco de frío, esto no detuvo a los espectadores.
El espectáculo finalizó con cinco minutos sincronizados
de luces que salieron desde el estadio y el Volcán de San Salvador.
A las 7:45 p.m. todos regresaron satisfechos a sus casas.
Divertida espera
Antes del anochecer, el público
llenó el estadio casi en su totalidad. Varios artistas les entretuvieron.
5:30 p.m.
La Tenchis Celiber y Chalo, personajes de televisión, hicieron
gozar al público con sus chascarrillos y bayuncadas.
5:50 p.m.
Las integrantes del grupo de danza del colegio Queens se contornean
al ritmo del merengue y el reaguetón.
6:10 p.m.
El grupo de música adulto contemporánea Acetato interpreta
temas de los años setenta y ochenta en inglés.
6:20 p.m.
Los animadores del evento piden al público que haga la ola y grite
pidiendo el show de luces láser previo a la pólvora.
6:40 p.m.
Los artistas del grupo Payaniños interpretan temas
de reaguetón y logran que los niños presentes salten y bailen.
7:00 p.m.
Tras la cuenta regresiva inicia la explosión de luz y color. Primero
desde la cancha exterior, luego desde el interior.
7:05 p.m.
Una composición de luces conocida como cortina de colores
sorprende a niños y adultos... Y eso que apenas empieza.
7:15 p.m.
Palmera doradas, formadas por bengalas de dicho color y blancas
brotan desde el interior del estadio Cuscatlán.

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