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Tema para meditar
Hablando de la pobreza…

La riqueza no se ve hasta que no se tiene y tenerla cuesta mucho en dedicación, trabajo, austeridad, buen uso del dinero, servir y atender a los clientes, hacer bien las cosas, empezar temprano y terminar tarde.

Publicada 07 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Pedro Roque*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Pobre es quien no tiene lo necesario para vivir, y pobreza, la cualidad del pobre. ¿Cuáles y cuántos son los “recursos materiales” de que uno debe disponer para no ser pobre?

Cuando joven, leí el relato de un millonario norteamericano, orgulloso de ser negro, que me generó la primera reflexión sobre la pobreza.

Relataba que había nacido en una familia muy pobre y que cuando era niño, sufriendo las calamidades de la pobreza, un buen día preguntó a su madre: ¿Por qué somos tan pobres? Nunca olvidaré el impacto que sentí cuando leí lo que su madre le contestó: Hijo mío, somos pobres porque nunca nos hemos propuesto ser ricos.

El niño, pregunto de nuevo: ¿Entonces no se nace rico? Y la madre respondió: No, mi querido hijo, si uno quiere y se lo propone, se hace rico. En ese momento el niño decidió que sería rico y después de años de trabajo se había convertido en el millonario que relataba su historia.

 ¿Cree usted que esta historia es real? Yo sí, pues en mi vida he encontrado mucha gente que se ha propuesto salir de la pobreza y lo ha conseguido.

Aquí existen una infinidad de personas exitosas, de entre los lectores seguramente muchos, que hace veinte o treinta años eran pobres y ahora gozan de una mejor condición en alguna de las ramas de negocio o en el ejercicio de su profesión.

Al analizar la historia de todas las familias que ahora son muy ricas, todas tuvieron un inicio en la pobreza. Si preguntan a la gente mayor del lugar sobre alguna familia salvadoreña o extranjera en sus inicios hace 20, 30, 40, 50 años o más, seguramente encontrarán que antes eran una familia pobre.

El actual mandatario de El Salvador ha relatado en ocasiones los momentos de pobreza de su familia y cómo sus hermanos se fueron a Estados Unidos “mojados” y ahora son salvadoreños exitosos, y él, el Presidente.

Y si analizan la historia de las familias extranjeras ahora multimillonarias en El Salvador, también llegaron aquí casi sin nada, pero eso sí, trabajaron y trabajan e hicieron y hacen lo que hay que hacer para ser ricos.

En Estados Unidos hay una inmensidad de salvadoreños exitosos que salieron del país y, focalizados en sus sueños, han tenido éxito y son familias respetables.

¿Entonces la riqueza no es congénita ni es una bendición ni tampoco un privilegio de personas o países con nombres especiales? No, toda persona, familia, empresa o país que se organice para serlo, puede llegar a ser rico.

Japón y Alemania quedaron, además de una pobreza espantosa, con casi todo destruido y ahora son países ricos. España, hace cuarenta años, era la hermana pobre de Europa. Los países de la antigua Rusia y ahora de la nueva Europa nos están demostrando su capacidad para volverse ricos. ¿Cuántas cosas tiene usted en su casa “made in China”?
¿Usted cree que muchas de esas cosas no podrían estar hechas aquí?

La riqueza no se ve hasta que no se tiene y tenerla cuesta mucho en dedicación, trabajo, austeridad, buen uso del dinero, servir y atender a los clientes, hacer bien las cosas, empezar temprano y terminar tarde, y si se fracasa, empezar de nuevo.

Llegar a ser una persona, una familia, una empresa o un país rico no es fácil, como tampoco es fácil manejar la riqueza. En Alemania, me dijo alguien, es más fácil ser pobre que ser rico. Pues siendo rico, hay que trabajar y esforzarse para mantener la riqueza y hacerla crecer y, el pobre, aunque no se esfuerce, siempre encuentra alguien que le ayude. Esto, que parece cruel, pensándolo bien, termina siendo cierto.

Pero, entendiendo la pobreza como carencia, la que yo asumo como peor, es la pobreza de espíritu, la pobreza de entusiasmo y la pobreza de “verdaderas” ganas de trabajar, que siento es la que no se debiera de promocionar con ayudas económicas planificadas y gratuitas… Quizás ésta es una de las “cosas malas de lo bueno de las remesas familiares”, que promueven el consumo y no los deseos de trabajar.

Observen el crecimiento de los centros comerciales y compárenlo con la creación de empleos productivos en los que las ganancias se quedan en el país. Tal como viene, así se va el dinero en ganancias para empresas extranjeras que producen lo que consumimos. Lo poco que se queda para la inversión social son los impuestos de renta y del IVA.

Yo creo que la pobreza no es congénita ni característica de El Salvador o América Latina. En todo el mundo hay pobreza, incluso en los países ricos.

Lo malo es el conformismo con la pobreza y pensar y hacer pensar a los que se sienten pobres que su única alternativa es la ayuda de alguien nacional o internacional.

¿Y cuánto me va a pagar? Es la pregunta insistente de alguien que, buscando trabajo, lo que desea encontrar es una solución para su problema de subsistencia. Así, nunca se sale de la pobreza.

Salir de la pobreza no es nada fácil ni como persona ni como familia ni como país. Al final, todo es cuestión de proponérselo y trabajar para conseguirlo honradamente, pues la riqueza mal habida, además de que no se disfruta, termina traicionando a quien así la consiguió.

El Salvador es un país rico, donde actualmente hay mucha gente pobre. De nosotros depende que nos transformemos en salvadoreños ricos.

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.


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