elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Una lectura duradera

Cuide los útiles escolares que no se usarán en vacaciones. La ventilación es el secreto

Publicada 06 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Duraderos. Coloque los libros en lugares secos, donde dé el aire. Foto EDH


Iliana Colocho
ilico77@elsalvador.com
El Diario de Hoy

La humedad es un desastre para cualquier estante o librera. Disuelve el papel y fomenta la propagación de hongos.

Norma Muñoz, restauradora de libros, comenta que la mejor manera de combatirla es que el techo y las paredes estén secas y el área bien ventilada.

El empleo de estanterías abiertas por detrás ayuda a que circule el aire, así se evita que los libros se mojen o las tapas se estropeen.

Otro de los factores es la luz solar directa, que hace quebradizo el papel y lo amarillenta. Con el tiempo, y si el libro posee ilustraciones, se pierde la nitidez de la escritura y el dibujo.
Lo más adecuado, entonces, es utilizar cortinas, persianas o contraventanas para proteger las obras.

Otros daños

La suciedad tampoco se queda atrás. Una forma de proteger los libros de ésta es forrándolos. Se puede usar papel viejo, bolsas de plástico o coberturas especiales que se compran en cualquier papelería. La yarda de plástico cuesta $2.25 y alcanza para unos seis volúmenes.

La experta también recomienda sacarlos periódicamente de los estantes y sacudirlos con un trapo suave y seco (no usar nunca agua) para desalojar los insectos de entre las páginas.

El mal uso que se hace de la literatura también la estropea. Es importante formar a los lectores (especialmente a los niños) para que cuiden los libros. No deben dejar caer encima de ellos comida, líquidos, cera, tinta o cualquier sustancia que los dañe y mucho menos rasgar y doblar sus hojas.

Es inevitable que con el tiempo se deterioren, por lo que hay que tener a mano suministros para repararlos, como cinta adhesiva, pegamento, borradores, papel y cartulina.

Así, si una página está rasgada, se puede arreglar con un poco de cinta aislante transparente por ambos lados doblando las puntas de la primera de modo que se sobrepongan y queden pegadas una encima de otra. Recorte lo que sobra.

Las marcas hechas a lápiz se borran frotando suavemente en una dirección con un borrador blando. Se puede reforzar el lomo de los libros con cinta fuerte de tela y con el uso de pega.



elsalvador.com WWW
Xs