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El último que cierre la puerta

En Limeño ya no hay huelgas. Ahora los jugadores abandonan al equipo

Publicada 06 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

William Alfaro
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Muchos podrían pensar que los problemas de Municipal Limeño terminaron con la separación del entrenador Ricardo “Tato” Ortiz y la llegada de su colega Raúl Cocherari, pero no fue así.

La llegada de Cocherari al equipo cuchero se vio ensombrecida por un paro de los
jugadores quienes exigían la pronta cancelación de sus salarios atrasados.

El sábado 25 de septiembre, los futbolistas recibieron el pago del 75% de la deuda, que para entonces correspondía a casi tres meses. El grupo levantó el paro y enfrentó al Once Lobos, por la octava fecha. El duelo terminó 1-1.

Después de ese empate, los santarroseños han sumado cinco derrotas y los directivos no han vuelto a aparecer. Es más, Galileo Umanzor, a quien los jugadores consideraban como un benefactor, se marchó del club por “chambres de sus compañeros directivos”.

Magdonio Corrales fue el primero en dar un paso al costado y la semana anterior lo hizo el mediocampista Roberto Carlos Vásquez.

Vásquez desmintió los rumores que dejaba al club por no tener un espacio entre los titulares y aclaró que “me voy para iniciar un ministerio cristiano. Espero más adelante poner un negocio”, dijo el contención.

A la salida de Vásquez se sumó la del juvenil Joel Serrano, quien se fue por diferencias con Cocherari.

“El técnico no estaba muy conforme porque todavía estoy estudiando y en la Sub-17. Él me dijo que me decidiera por la Selección, los estudios o el Limeño. Le dije que las tres cosas me gustaban y entonces me dijo que me fuera que ya no iba a volver a jugar mientras él estuviera en Limeño”, afirmó el defensor de 17 años.

El último en dejar al club fue el portero Kristhian Reyes, quien aseguró que “prefiero dedicarme a mi cyber café que estarle regalando el tiempo al equipo. Me deben dos meses y medio”, dijo el cancerbero.

Tanto Reyes como Vásquez tienen contrato con el club hasta 2006, mas ninguno dijo querer volver al equipo hasta que no se resuelvan los problemas económicos.

Cocherari manifestó que Serrano se había marchado porque incumplió los horarios de prácticas.

“Quería entrenar cuando él quería. Se fue porque le dije que le faltó el respeto a sus compañeros que se habían esforzado y él prefirió irse a jugar con la Selección. No es cierto que yo le haya dicho que escogiera entre la escuela y el equipo. Esa es una mentira”, explicó el argentino.

Los problemas son más profundos. Con los compromisos de la Selecta, no estarán Edwin González, Nahúm Galdámez, Deris Umanzor y Santos Rivera y eso agudizará la escasa plantilla.

“No puedo hacer nada. Ya no se pueden inscribir más jugadores y sólo me queda poder jugar con lo que tengo. Yo agarré el equipo así, no tengo la culpa. Esto está pasando por la falta de planificación con la que inició el torneo”, argumentó Cocherari.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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