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Crisis en el café agudizó pobreza

Desnutrición. Según Fusades la crisis del café acentuó la miseria de las familias residentes en las zonas de producción. El desempleo generó problemas de malnutrición especialmente en los niños

Publicada 05 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Haga click sobre el gráfico .Ilustración EDH

José Alberto Barrera
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com

La estrepitosa caída de los precios del café en 1997 empeoró la calidad de vida de los pobres de las zonas de producción del grano.

De acuerdo a un Informe de Desarrollo Económico y Social 2004 de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), es claro que la crisis, que se prolongó hasta el 2001, provocó un aumento de los índices de desnutrición en poblados de Ahuachapán, Usulután, Santa Ana y Sonsonate.

Según estadísticas del Consejo Salvadoreño del Café (CSC), la súbita caída en los precios internacionales, además de disminuir considerablemente el número de empleos, redujo el aporte de café al Producto Interno Bruto (PIB), que pasó de generar el 5.6 por ciento en los años 70, al 1.5 en el 2003.

En base a esa experiencia, Fusades sugiere evaluar y crear políticas gubernamentales para mitigar los efectos generados por los ‘shocks’, como los provocados por la variación del mercado internacional.

Según Álvaro Trigueros, gerente de estudios macroeconómicos de Fusades, éstos son necesarios.

El gerente detalló que en la crisis del café, la situación se empeoró al ser abonada por los altos niveles de analfabetismo y natalidad, así como la dependencia de las familias al cultivo.

Estas condiciones -dijo- empeoraron la de por sí débil condición económica de cientos de familias que trabajaban en las fincas cafeteras.
Lo anterior se refleja en la condición nutricional de los niños de las zonas que muestran reducción de peso y retardo del crecimiento, sector al que deberá ponerse especial cuidado para sacarlo de su situación actual.

Maíz poco rentable


Para evitar que una situación similar se repite, la fundación considera importante activar planes de diversificación de cultivos, de hecho propone restringir la siembra de maíz en laderas y de fomentar la producción de nuevas variedades.

Margarita Béneke de Sanfeliú, gerente de la Unidad de Investigación e Información de Fusades, explicó por ejemplo que muchos maizales están en terrenos con vocación forestal.
Trigueros estimó ayer que una de las primeras cosas que hay que hacer “es buscar cuáles son los productos que puedan tener más ventajas en el mercado”, de los cuales ya existe una lista y en la que no figura el maíz y el frijol.

Haga click sobre el gráfico .Ilustración EDH

En opinión de Mario Salaverría, ministro de Agricultura, es difícil pensar que el agricultor puede separarse del maíz, principalmente porque es parte de su economía de subsistencia.

Agregó que en el informe de la Fusades no se refleja la recuperación de estos cultivos, que sólo en el caso del maíz aumentó la productividad por manzana de 30 a 50 quintales.

El alza la atribuyó al uso de semillas mejoradas y a un mejor manejo de los cultivos.

Cinturones de pobreza


Cecilia Gallardo, coordinadora nacional del área social, explicó que en el país existen cinturones de miseria donde ésta se alimenta por la inexistencia de servicios básicos.

Dijo que un ejemplo de ello son los municipios de Torola y Nueva Granada donde se registra un índice de pobreza de más del 80 por ciento y donde no se produce café.

En Torola, aseguró, sólo el 20 por ciento de los habitantes tiene luz eléctrica, mientras que casi el 70 carece del servicio de agua.

El problema crece porque en la población de casi dos mil habitantes, el promedio de escolaridad anda hasta por el tercer grado, un nivel de analfabetismo de casi un 50 por ciento cuando el promedio nacional es del 19 por ciento.

La funcionaria destacó también que “el tema ha sido ideologizado, la extrema derecha ha querido negar o esconder la pobreza y la izquierda la ha usado como bastión político”.
Agregó que la propuesta de Fusades permite desarrollar una discusión técnica para atacar de raíz el problema, insumo que es incorporado al programa que lanzará el gobierno el próximo año y en el que se invertirán 50 millones de dólares.

“El agro no es competitivo”

Muchos de los productos agrícolas que los salvadoreños cultivan no tienen ventajas comparativas. Pero hay otros que teniendo amplias ventajas para ser competitivos a nivel internacional casi no se producen o su cultivo es muy marginal.

El informe de Fusades revela que pese a que los rendimientos agrícolas en el campo han aumentado no son suficientes para compensar la reducción de los precios mundiales, afectando así la rentabilidad del sector y por ende la calidad de vida de la población rural.

Además el tamaño pequeño de las fincas, la criminalidad, la vulnerabilidad ante fenómenos naturales y estructuras no empresariales como las cooperativas del sector reformado inciden negativamente en las ventajas comparativas del campo.

Amy Ángel, analista de Fusades, dijo que mientras el país se dedica a producir cultivos como el maíz y arroz tradicionales, ajonjolí y algodón, que no poseen ventajas internacionales; descuida bienes rentables como el coco, anona, tomate y aguacate, entre otros.

Cereales sin ventajas

Es interesante observar que ninguno de los granos básicos -salvo el arroz tecnificado- posee ventajas.

“El futuro agropecuario se encuentra en la diversificación hacia nuevos productos agrícolas. Si bien el azúcar y café seguirán siendo importantes no representan fuentes dinámicas de crecimiento”, reza el informe.

Los beneficios de tener cultivos competitivos es que son intensivos en mano de obra, crean otros empleos rurales e incentivan el capital de largo plazo.

Una de las propuestas de Fusades al respecto es establecer la meta de fomentar las exportaciones de al menos 40 productos agrícolas, que alcancen ventas cercanas a los $5 millones cada una a sabiendas que algunos superarán la meta con creces.

Para la Fundación la salida de la crisis no se halla en cultivos y tecnologías rústicas, sino en la modernización del sector. “El agro tiene futuro si se cambia la estructura de producción”, indicó Angel.

La analista, Carolina de Franco, planteó que para salir de la crisis el agro debe diversificar sus exportaciones. En El Salvador el café participaba con el 60% en las exportaciones y ahora sólo con el 3%.

Como quiera que ya no se puede depender de las actividades cafetaleras, se debe apostarle a la diversificación exportadora.
Aquí se propone eliminar los obstáculos que enfrenta el sector (seguridad en la tenencia de la tierra, falta de infraestructura), mejorar los sistemas de información y aprovechar el mercado regional y los acuerdos de libertad comercial.


Deben aprovecharse los beneficios del TLC
- De los $438 millones que El Salvador exporta, tanto en bienes agropecuarios como agroindustriales, $112 millones (25.6%) van a Estados Unidos.
- El problema es que el país no aprovecha el mercado regional ni el TLC con Estados Unidos.
- Por esa razón, se sugiere aprovechar el Tratado pues ofrece un mercado de 293 millones de consumidores, incluyendo los 2.2 millones de salvadoreños que residen allá.
- Otra ventaja del acuerdo es que se podrá aprovechar una demanda insatisfecha por productos salvadoreños, como frijol rojo, semita, horchata, loroco y queso, entre otros.

 



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