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Rehabilitan primera clica en colonia IVU

Reinserción. Los jóvenes ha comenzado a ser instruidos en talleres vocacionales. Residentes aplaudieron la iniciativa

Publicada 05 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Distrito liberado. El mandatario saluda a los mareros reivindicados tras el acto. Foto: EDH

Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Desde hace poco más de un mes, los habitantes de la colonia IVU, un complejo de edificios multifamiliares al sur de San Salvador, ya no deben caminar varias cuadras para recibir su pedido de pizza o pollo frito. Les llega hasta la puerta de sus apartamentos.

La tranquilidad ha llegado a esa colonia desde que treinta y cinco miembros de la clica de la Mara 18 de la referida comunidad se han sometido a un proceso de rehabilitación a través de la evangelización y la asistencia a talleres vocacionales.

Ayer en la tarde en la cancha de esa colonia, el Presidente Antonio Saca inauguró el proyecto de rehabilitación.

Según fuentes policiales, es un plan piloto del plan Mano Amiga, componente de su homóloga Súper Mano Dura, lanzado hace varias semanas para combatir las pandillas.
Durante los actos, Saca dijo que podía asegurar que la violencia de las maras ha sido erradicada de la referida residencial.

El mandatario elogió la actitud de los jóvenes a quienes calificó de valientes al haber tomado la decisión de reincorporarse a la sociedad.

Optimismo

“Estamos conscientes de que la entrada a las pandillas, muchas veces es de manera involuntaria y es por eso que se les está dando esta oportunidad”, aseguró Saca.
Los lugareños ven con buenos ojos la iniciativa.

Según Claudia Sosa, residente del lugar, antes de que el proyecto iniciara, los repartidores de comida a domicilio llegaban hasta la entrada de la colonia por temor a ser asaltados. Igual sucedía con otros vendedores.

La vida en la IVU ha cambiado, según Claudia. “Ahora los mareros hasta cuidan a la gente que a deshoras de la noche llega de su trabajo”, aseguró la mujer.

La opinión de otra habitante que no quiso ser identificada coincidió con la de Claudia: “ya no se vive con la zozobra de hallarse en una riña de pandillas”, dijo.

No obstante, la lugareña dice tener sus reservas en cuanto a que la rehabilitación de los pandilleros sea perdurable.

“De poco servirá que les enseñen oficios o que abran talleres si cuando ya estén capacitados nadie les da trabajo, que es lo que necesitan. De ser así, esta tranquilidad sólo sería de algunos meses”, sentenció.

Pero los pandilleros se muestran optimistas. Para José Alexander Álvarez, alias Black, el que sean tomados en cuenta ya es bastante muestra de buena voluntad de parte del Gobierno.

“Tratamos de no andar perjudicando a la gente. Les queremos demostrar a la gente que sí podemos cambiar. Queremos que vean que no somos seres de otro planeta”, aseguró Álvarez quien asegura que trabaja en un taller de mecánica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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