El Diario de Hoy
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Yaser
Arafat, gravemente enfermo, cayó en coma, según trascendió,
y funcionarios palestinos se reunieron ayer para discutir cómo
prevenir eventuales disturbios mientras el dirigente de 75 años
luchaba por su vida.
Los médicos del hospital militar francés donde se encuentra
desde la semana pasada han desmentido una serie de informes de que Arafat
había muerto, pero los allegados al dirigente reconocieron que
su estado era grave.
Un alto funcionario palestino dijo que Arafat estaba en coma en la unidad
de cuidados intensivos. El jefe de gabinete de Arafat llamó a un
periodista de The Associated Press y expresó: Estoy junto
al lecho, su estado es grave.
Fuera del hospital, unos 50 partidarios de Arafat prolongaron la vigilia
hasta entrada la noche, algunos con velas y retratos. Una bandera palestina
pendía del muro exterior del hospital.
Jornada dramática
En una jornada dramática, se multiplicaron los informes contradictorios
sobre el estado de Arafat. El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude
Juncker, anunció en una cumbre europea en Bruselas que Arafat había
muerto, pero su vocero dijo luego que se trataba de un malentendido.
La red de televisión israelí Canal Dos informó que
Arafat había sufrido muerte cerebral, pero ello fue desmentido
por el médico personal del dirigente, doctor Ashraf Kurdi.
La muerte cerebral, que es irreversible, significa que el cerebro deja
de funcionar. El paciente puede seguir con vida por medio de una máquina
si su corazón sigue latiendo.
La televisora francesa LCI indicó que según una autoridad
médica, a la que no identificó, Arafat se hallaba en un
coma irreversible e intubado, es decir, se le
había colocado un tubo en la tráquea, conectado a un respirador,
para mantenerlo con vida.
Según un funcionario palestino en Gaza, allegado
a la esposa de Arafat, Suha, ella le manifestó que el dirigente
cayó en estado de inconsciencia al recibir un anestésico
para una biopsia.
El funcionario, que pidió no ser identificado, manifestó
que Arafat se recuperaba.
La discapacidad prolongada o la muerte de Arafat tendría un gran
impacto en el Medio Oriente. Se temen enfrentamientos entre diversas fracciones
palestinas, que sólo Arafat, considerado un símbolo de unidad
nacional incluso por algunos opositores, era capaz de impedir.
Impedirán entierro en Jerusalén
El alto mando del ejército israelí podría
impedir que el dirigente palestino sea sepultado en la ciudad de Jerusalén,
informó ayer Radio Beirut.
La cúpula militar advirtió que reprimirá cualquier
acto de protesta palestina contra la negativa de Tel Aviv de que se cumpla
la voluntad de Arafat de reposar para siempre en esa localidad santa.
Tal decisión cuenta con el apoyo del primer ministro hebreo, Ariel
Sharon, quien durante casi tres años mantuvo sitiado con sus tropas
el cuartel general del líder palestino en la cisjordana ciudad
de Ramala.
Posible dolencia
En ese contexto, médicos franceses que atienden al líder
de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) expresaron que son escasas las
posibilidades de que el paciente supere el estado de coma.
Abu Ammar, como también se conoce a Yaser Arafat, sufre de una
patología en la sangre, que no es leucemia, ni tipo alguno de cáncer,
según un diagnóstico de los hematólogos que consideraron
podría tratarse de una virosis.
El principal dirigente de la ANP llegó el 29 del mes pasado a París,
procedente de Ammán, Jordania.